Dick Advocaat, el entrenador más veterano de la historia de un Mundial

A sus 78 años, Dick Advocaat será el técnico más veterano de la historia de un Mundial. Llevó a Curazao, el país más pequeño, a su primera Copa del Mundo.

Dick Advocaat, sentado en el banquillo durante el duelo entre Curazao y Costa de Marfil del Mundial 2026.
AP Photo/Petr David Josek

Curazao ya quedó eliminada del Mundial 2026, pero su paso por el torneo dejó una historia irrepetible. Dick Advocaat, a sus 78 años, dirigió a la selección más pequeña de la historia mundialista y batió un récord absoluto de longevidad en los banquillos.

Un récord de longevidad

Con 78 años, Advocaat se convirtió en el entrenador de más edad en dirigir una Copa del Mundo. Superó de largo la marca de Otto Rehhagel, que entrenó a Grecia en Sudáfrica 2010 con 71 años. Nadie había dirigido tan mayor en un Mundial.

No era un debutante en la cita. El neerlandés ya había estado en el banquillo de Países Bajos en 1994 y de Corea del Sur en 2006. Curazao fue su tercer Mundial como seleccionador, pero probablemente también el más inesperado y emotivo de toda su carrera.

Una carrera de más de cuatro décadas

Advocaat pertenece a la vieja escuela neerlandesa. Durante más de 40 años dirigió clubes y selecciones de perfiles muy distintos, desde el PSV hasta el Rangers, el Zenit o la propia selección de Países Bajos. Su carrera recorrió medio mundo antes de llegar a Curazao.

Ganó títulos, reconstruyó proyectos y dejó una huella especial en países donde el fútbol buscaba dar un salto competitivo. Su fichaje por Curazao parecía una rareza al principio, pero terminó teniendo sentido: una selección pequeña necesitaba experiencia, oficio y un técnico capaz de ordenar un grupo muy particular.

Por qué Curazao recurrió a Advocaat

Curazao necesitaba mucho más que un entrenador. Necesitaba una figura con autoridad para reunir a una plantilla formada casi por completo fuera de la isla, con fuertes vínculos con Países Bajos. Advocaat conocía perfectamente ese ecosistema y podía conectar con jugadores criados en el fútbol neerlandés.

Su experiencia fue clave para transformar talento disperso en una selección competitiva. Curazao no podía competir por población, infraestructura o tradición mundialista, pero sí podía hacerlo desde la organización y la identidad. Advocaat aportó precisamente eso: estructura, calma y credibilidad en el momento más importante de su historia.

El arquitecto de un milagro

Advocaat asumió Curazao en enero de 2024 con un objetivo que parecía casi imposible. Llevó a la pequeña isla a su primer Mundial después de una eliminatoria histórica en Concacaf. Clasificó a un país de apenas 150.000 habitantes para el torneo más grande del planeta.

Aquella gesta convirtió a Curazao en la nación menos poblada en jugar una Copa del Mundo. Lo hizo, además, apoyándose en una selección muy vinculada a la diáspora. La mayoría de sus futbolistas nacieron en Europa, especialmente en Países Bajos, pero compitieron bajo una misma bandera.

Una selección casi entera nacida fuera

Uno de los datos más curiosos de Curazao es su composición. De los 26 convocados, solo Tahith Chong nació en la isla, concretamente en Willemstad. El resto de la plantilla nació fuera, sobre todo en Países Bajos, lo que convierte al equipo en un ejemplo extremo de fútbol de diáspora.

Ese detalle no resta valor a la historia; al contrario, la explica mejor. Curazao encontró en sus raíces repartidas por el mundo una forma de competir contra países mucho más grandes. Jürgen Locadia, Eloy Room o Leandro Bacuna simbolizan una selección construida entre el Caribe y Europa.

El drama y el regreso

La historia tuvo un giro inesperado antes del torneo. Con el billete mundialista ya asegurado, Advocaat dejó temporalmente el cargo para atender la enfermedad de su hija. La familia estuvo por encima del fútbol, incluso en el momento más importante de la historia deportiva de Curazao.

Su ausencia duró poco. A un mes del Mundial, regresó al banquillo por petición de sus jugadores para dirigir a Curazao en su estreno ante Alemania. Aquella vuelta añadió una capa emocional enorme al relato: el técnico que había construido la hazaña quería vivirla desde dentro, junto al grupo que había llevado hasta allí.

El legado de un Mundial histórico

Curazao no superó la fase de grupos, pero su participación tuvo momentos inolvidables. Marcó en su debut ante Alemania y la imagen de Advocaat emocionado en el banquillo tras el gol resumió mejor que cualquier estadística lo que significaba estar allí. Curazao ya había ganado una batalla simbólica.

El histórico empate ante Ecuador confirmó que no fue una invitada decorativa. La selección compitió, resistió y dejó una huella mucho mayor que la esperada para un país de su tamaño. La eliminación no borra el hito: Curazao se marchó del Mundial habiendo demostrado que su presencia tenía sentido deportivo.

Curazao no pasó de la fase de grupos, pero cambió para siempre su lugar en la historia del fútbol. Y Dick Advocaat, a los 78 años, no solo batió un récord de longevidad: fue el hombre que convirtió el sueño de una isla diminuta en una realidad mundialista.