Cuánto cuesta organizar un Mundial de 48 selecciones

Más de 12.000 millones de dólares y la seguridad como gran motor del gasto. Te explicamos por qué el Mundial 2026 sale más barato que Catar y quién paga realmente la factura.

Los presidentes Mark Carney, Donald Trump y Claudia Sheinbaum junto a Gianni Infantino en el sorteo del Mundial 2026.
AP Photo/Jacquelyn Martin

Organizar un Mundial de 48 selecciones tiene un precio difícil de cerrar en una sola cifra. Las estimaciones apuntan a más de 12.000 millones de dólares, con la seguridad como gran motor del gasto.

Por qué no hay una factura única

La pregunta parece simple y no lo es. No existe un número definitivo para el coste total del Mundial 2026, porque el gasto se reparte entre la FIFA, tres gobiernos nacionales y 16 ciudades, cada uno con su propia contabilidad.

Lo que sí hay son estimaciones agregadas. El coste de organización podría superar los 12.000 millones de dólares cuando se suman seguridad, transporte, renovaciones, logística y operaciones en las 16 sedes, según los cálculos recogidos por la prensa especializada.

Cómo se reparte el gasto entre actores

El primer matiz importante es separar lo que paga la FIFA de lo que pagan los anfitriones. Son dos cuentas distintas que la cobertura suele mezclar y que conviene desenredar.

La FIFA aporta sus propios costes operativos. Para el ciclo actual, se estiman unos 3.800 millones de dólares en logística, seguridad e infraestructura repartidos entre los tres países, según las cifras citadas por la prensa del sector.

Los gobiernos anfitriones cargan con la otra parte. El caso mejor documentado es Canadá: la Oficina Presupuestaria del Parlamento estimó más de 1.000 millones de dólares para albergar los partidos de Vancouver y Toronto, lo que sitúa el coste por encuentro en unos 82 millones.

Dentro de esa cuenta canadiense, la seguridad pesa lo suyo. El Gobierno federal destinó 145 millones a operaciones de seguridad y otros 79 a la policía montada, además de transferencias para operaciones e infraestructura.

Por qué este Mundial cuesta menos de lo esperado

Aquí está la lectura que sorprende: pese a ser el más grande de la historia, este Mundial es más barato de organizar que varios recientes. La razón es una decisión tomada en la fase de candidatura.

Norteamérica apostó por usar estadios e infraestructura ya existentes, con costes de construcción mínimos. El contraste con Catar es brutal: la edición de 2022 superó los 200.000 millones de dólares, en buena parte por levantar estadios, carreteras y barrios casi desde cero.

La comparación histórica ordena las cifras. Alemania 2006 costó cerca de 6.200 millones; Sudáfrica 2010, unos 3.900; y Brasil 2014, alrededor de 15.000 millones con gran inversión pública en estadios. El modelo de 2026 es el opuesto al catarí: aprovechar lo que ya existe.

Ese ahorro no se repetirá pronto. Las ediciones de 2030 y 2034 volverán a construir: Marruecos prepara estadios nuevos y una línea de alta velocidad, mientras que el coste de Arabia Saudí podría alcanzar los 250.000 millones de dólares.

El debate: quién paga y quién cobra

El reparto desigual entre ingresos y gastos ha encendido la polémica. La FIFA prevé ingresar entre 11.000 y 14.000 millones de dólares por el torneo, mientras buena parte de la carga de seguridad e infraestructura recae en gobiernos locales y contribuyentes.

El choque se ha visto en Nueva Jersey. El gobierno estatal denunció que el acuerdo con la FIFA costará al menos 48 millones a su empresa de transporte público, mientras el organismo se posiciona para hacer 11.000 millones durante el torneo.

Las ciudades asumen, además, gastos que no siempre rentabilizan. La FIFA exige cordones de seguridad amplios alrededor de los estadios, lo que reduce el aparcamiento disponible y obliga a renovaciones en recintos como el SoFi de Los Ángeles o el propio MetLife.

La cifra final del Mundial 2026 se revisará al alza cuando hablen todos los actores, pero su gran lección ya está escrita: el verdadero ahorro estuvo en no construir, una receta que las próximas sedes han decidido ignorar.