El alcalde de Nueva York sortea entradas baratas para el Mundial 2026
Mamdani arrancó a la FIFA 1.000 entradas a 50 dólares para neoyorquinos. El cupo diario del sorteo volaba en minutos y dejó al desnudo la guerra por los precios del Mundial 2026.
El alcalde de Nueva York logró arrancarle a la FIFA 1.000 entradas a 50 dólares para residentes de la ciudad. El cupo diario del sorteo se agotó en apenas tres minutos el primer día y dejó al descubierto la tensión por los precios del Mundial 2026.
Mil entradas a 50 dólares en una ciudad sin acceso barato
El 21 de mayo de 2026, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció que la ciudad había asegurado 1.000 entradas a 50 dólares para residentes, en colaboración con el comité organizador de Nueva York/Nueva Jersey. La cifra incluye además transporte gratuito de ida y vuelta en autobús al MetLife Stadium.
El programa cubre siete partidos en el MetLife Stadium: cinco de fase de grupos y dos de eliminatorias, con unas 150 entradas por encuentro. No incluye la final del 19 de julio. Cualquier residente mayor de 15 años podía inscribirse en el sorteo, con ganadores elegidos al azar.
Cómo funcionaba el sorteo y por qué se saturó
El sorteo abrió el lunes 25 de mayo a las 10 de la mañana en la web regnyctix.com y se prolongó hasta la medianoche del sábado 30. Cada residente podía inscribirse una sola vez por día mientras durase la ventana.
La demanda fue inmediata. El sistema admitía un tope de 50.000 inscripciones por jornada y el primer día ese cupo se agotó en tres minutos, según confirmó la propia alcaldía.
Los ganadores se notificaron el 3 de junio y dispusieron de 48 horas para comprar hasta dos entradas. Las localidades no son transferibles y se entregan en persona en la terminal de autobuses antes del partido, donde los premiados deben acreditar su residencia con documento, nómina o contrato de alquiler.
Por qué este gesto importa de cara al Mundial 2026
El programa no es un detalle simpático: es el único caso de acceso preferente que una sede del Mundial 2026 ofrece a sus propios residentes. Marca un contraste directo con la política de precios de la FIFA, que ha dominado la antesala del torneo.
El telón de fondo es el modelo de precios dinámicos de la FIFA, similar al de los billetes de avión. Las mejores localidades para la final del MetLife llegaron a listarse por encima de los 10.000 dólares de tarifa oficial, y en la reventa se han visto asientos por más de 30.000. Las entradas más accesibles de la fase de grupos partían de poco más de 100 dólares y escalaban rápido con la demanda.
Ahí está la magnitud del gesto: 50 dólares frente a cientos o miles. Mamdani lo resumió comparándolo con el coste de «cinco cafés con leche» en la ciudad. Para él, además, es personal: cuenta que viajó al Mundial de Sudáfrica 2010 con 18 años y teme que el modelo actual de precios cierre esa puerta a los jóvenes.
El propio acuerdo nació de una negociación poco habitual. Mamdani planteó el asunto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en marzo en el Ayuntamiento de Nueva York, según relató el propio alcalde. En esa reunión, cuenta, le presentaron por videollamada a Arsène Wenger, exentrenador del Arsenal y hoy responsable de desarrollo global de la FIFA, cuyo equipo idolatraba el alcalde de niño.
El debate que abre el caso neoyorquino
El programa se presenta como una colaboración entre la alcaldía y el comité anfitrión, no con la FIFA directamente, que controla la operativa de venta. Esa distinción importa: las 1.000 entradas salen del cupo asignado al comité local, no de una concesión de precio del organismo.
La controversia por los precios no se limita a Nueva York. Las fiscalías de Nueva York y Nueva Jersey emitieron citaciones a la FIFA dentro de una investigación conjunta sobre sus prácticas de venta, centrada en los partidos del MetLife, donde se jugarán ocho encuentros incluida la final.
Mamdani no se detuvo ahí. También anunció entradas a 25 dólares para dos amistosos internacionales previos al torneo en Nueva Jersey, en la misma línea de abrir el fútbol a quien quedaba fuera por precio.
El sorteo neoyorquino durará lo que dura un Mundial, pero deja una pregunta incómoda para la FIFA: si una sola ciudad pudo abrir esa rendija a precio popular, queda en evidencia cuánto se ha encarecido el acceso al torneo para el resto.