Filipe Luis quiere ser fiel a su idea como entrenador en Mónaco
El equipo monegasco ha recibido con los brazos abiertos al técnico brasileño tras su paso por Flamengo y prometer un juego vistoso y vertical en la Ligue 1.
Filipe Luis se ha ganado fama de entrenador complejo, arraigado a la idea colectivista y ofensiva de su juego. Con una prueba que no dejó malas sensaciones en Flamengo a pesar de la ruptura entre las partes, el papel del entrenador brasileño en Francia residirá ahora en convencer con victorias y ser fiel a su libro de estilo.
Las cosas claras
De hecho, si hay algo que puede prometer es que los aficionados se divertirán. No parece que tener a Filipe Luis en el banquillo sea una experiencia vacía de contenido o que permita el sopor a quienes vibran con los colores del AS Mónaco.
El equipo monegasco enfrenta esta temporada, la primera con el exlateral brasileño a los mandos, habiéndose clasificado con contundencia a la Conference League y con resultados que ya dan pistas de su intención en el césped.
Victoria por la mínima ante Le Havre en la primera jornada liguera, 7-3 en el global ante el Górnik Zabrze polaco en Europa y victoria clara por 2-0 ante el Olympique de Marsella en la última jornada de Ligue 1.
Antes de su choque ante el todopoderoso PSG de Luis Enrique, Filipe Luis ya ha demostrado en estas citas oficiales que es un entrenador que siempre viaja con una libreta de estilo de la que se ha alejado en contadísimas ocasiones.
Un Mónaco que sueña con crecer
Siendo un club que se ha ganado la sangre azul en Francia, el AS Mónaco que tiene entre manos Filipe Luis, hijo deportivo de Simeone, no se conforma solo con esa jerarquía heredada de los colores de un equipo que tocó con la yema de los dedos una Champions League.
Ascendido a la Ligue 1 en la temporada 2012/13 tras unos años aciagos en lo deportivo, la vuelta del Mónaco a la élite fue de la mano de Dmitri Rybolóvlev, la inversión millonaria que hizo en el club y el apoyo, siempre presente, de los Grimaldi. Un club diferente con una perspectiva que, en la 26/27, parece querer dar un paso más.
Séptimos en la última temporada de la Ligue 1, con acceso por tanto a jugarse una plaza a Conference League que ya se han ganado ante el Górnik Zabrze (2-3 en Polonia y 4-1 en Mónaco), el proyecto, entonces en las manos de Pocognoli (nada mal su papel en la 2025/26), vira hacia el libreto de un Filipe Luis con sus propios asuntos que, no obstante, promete rock and roll.
Filipe Luis y la huida hacia Mónaco
Los pasos de Filipe Luis como entrenador aún no han desvelado si es un genio, un incomprendido o una persona demasiado compleja. Casi seguro que, finalmente, veremos que será una mezcla cuidada de todas esas realidades, viendo su corta trayectoria y los efectos que tuvo en lo deportivo y en lo extradeportivo.
Tras una última etapa como jugador en Brasil a lomos de Flamengo, sus primeros pasos como entrenador fueron históricos dentro de la entidad, en el tramo de 2024 a 2025, donde logró ganar la Copa Libertadores, así como la liga, la copa y la supercopa brasileñas.
Pese a todo, en marzo de 2026, apenas un año y tres meses después de su llegada, fue destituido por parte del club tras un mal arranque de temporada en el Brasileirao y una dura derrota ante Lanús en la Recopa Sudamericana.
En apenas un centenar de partidos, Filipe Luis llegó a conseguir cinco títulos para el club, pero la erosión con la directiva, especialmente con la figura del presidente Baptista, acabó por romper la confianza en el entrenador a pesar de que todo el vestuario se mantuvo fiel a la figura del entrenador. Solo unos meses después, fue presentado por el AS Mónaco.
Piezas clave para la 2026/27
Más allá de Golovin y esa extraordinaria forma de ver y jugar al fútbol, el Mónaco ha sabido convertir su ambición en un argumento para seguir buscando maneras de conectar a los aficionados y contentar a su nuevo técnico, con un mercado de fichajes llamativo que puede ser clave para seguir esa estela esperada por todos.
Tras la rescisión de Paul Pogba y la venta de jugadores como Akliouche, Bamba, Ouattara o Ben Seghir, el Mónaco busca reconstruirse a través de llegadas como las de Wout Faes, central belga del Leicester; Simon Adingra, rapidísimo atacante del Sunderland; y la incorporación definitiva de un perfil como el de Ansu Fati desde el FC Barcelona tras una gran temporada en Mónaco.
Junto a esas piezas más conocidas, llegaron también apuestas como la de Nazinho, lateral descubierto en el Cercle Brugge; el prometedor extremo Mathys Detourbet, procedente del City; o la llegada desde Francia de Sané y Abline, de Metz y Nantes, respectivamente. Ninguno de ellos, no obstante, hubiera tenido una influencia tan clave en el equipo como el de Erik Lira, que no pudo llegar desde Cruz Azul por el cupo de extracomunitarios.
Filipe Luis en sus cuatro primeros partidos con el Monaco:
✅2-3 vs Górnik (Conference)
✅0-1 vs Le Havre (Ligue 1)
✅4-1 vs Górnik (Conference)
✅2-0 vs OM.Único entrenador que ha ganado sus dos primeros partidos en la Ligue 1. Líder en solitario del campeonato. Hoy se ha… pic.twitter.com/NYS3qX1uln
— Andrés Onrubia Ramos (@AndiOnrubia) August 30, 2026
Más allá de las llegadas, hablar del Mónaco es hacerlo de un equipo que tiene en su haber aún piezas muy aprovechables, como Paris Brunner, talento alemán criado en el Dortmund que ya golea con facilidad en la Ligue 1; Lamine Camara, uno de los grandes talentos africanos en la base de la jugada; Mamadou Coulibaly, un diablo ofensivo en banda diestra; o la veteranía de Eric Dier como clave de la defensa monegasca.
La pizarra de Filipe Luis para los “Rouge et Blanc”
En lo que es y pretende ser este AS Mónaco de Filipe Luis, cabe destacar esa presencia continua del fútbol de posición, aderezado sutilmente con la velocidad de sus bandas (ofensivas y defensivas, con Vanderson y Nazinho destacando ya como laterales) y con la capacidad constructiva y versatilidad de algunas de sus piezas de ataque, como el propio Brunner, Fati o, más ortodoxas en el área, como el talento ofensivo del danés Biereth en punta.
Juego alegre, con movilidad en sus piezas de ataque y equilibrio en el centro del campo, donde Lamine Camara pretende ser una pieza clave tras la llegada frustrada de un pivote de mayor contención y organización como Lira. En su lugar, un Zakaria (que podría ser central llegado el caso), que permitirá menos permeabilidad entre Golovin, Camara y los extremos, pero que ha funcionado en estas primeras jornadas.
Con una salida de balón muy reconocible, que busca a menudo al mediocentro más allá de los centrales (salida ‘lavolpiana’), esa pieza de contención en el eje es clave para encontrar los pases precisos para encadenar una posesión que quiere balón sin encajes complejos, con intención y verticalidad en cada posesión.
Una realidad que busca además la intensidad tras pérdida que exige a veces un equipo que juega con la línea defensiva muy alta y que, en ocasiones, toma muchos riesgos en el pase, sabiendo que el primer defensor ha de ser siempre la línea ofensiva, empezando por el punta. Un modelo presente en Flamengo, muy europeo, y que ahora pretende que impera en el Mónaco.