El Real Madrid y Mourinho confían en su mediocampo

Tras una temporada en la que el centro del campo madridista estaba en entredicho, la mano de Mourinho y la mejora de algunas de sus piezas pueden ser clave para confiar en lo que ya hay.

Arda Güler y Jude Bellingham dialogan junto a Bernardo Silva y Mbappé en el partido de Liga entre el Real Madrid y el Espanyol.
REUTERS/Pablo Morano

La negativa del equipo blanco a otear el mercado para encontrar un elemento catalizador del juego en el centro del campo depende en gran medida de la mano de un Mourinho que parece confiar ciegamente en las piezas que ya tiene disponibles en el primer equipo del Real Madrid.

Un centro del campo made in Mourinho

Lo que se ha visto hasta ahora del Real Madrid de Mou parece un buen experimento para entender el techo de este proyecto en cuanto a las exigencias creativas, muy centradas en darle la batuta a una pieza, defensiva pero con buen pie, como la de Dean Huijsen.

Es por eso por lo que la influencia defensiva de la medular se la repartirán jugadores como Valverde y Camavinga, con jugadores creativos contrastados en la base como Bernardo Silva, sin ser ese su mejor rol, y Tchouaméni, aún con dudas físicas, con la inestimable ayuda de Bellingham y Güler para enlazar con el ataque cuando es preciso.

Con la presencia de un jugador como Jude Bellingham, el buen encaje con Arda Güler en esa posición mentirosa de extremo diestro, un doble pivote muy centrado en la intensidad, el robo y la estabilidad más que en la dirección de juego, este Madrid responde bien a los preceptos de Mou sin necesidad de potenciarlo desde el mercado de fichajes.

Más que un mediocampo preciosista y con capacidad para sorprender con largas cadenas de pase, es un centro del campo de transiciones, de equilibrio y muy vertical, de acercar la pelota rápido a zonas de ataque donde la claridad que da el talento alejará los demonios de no tener un “ritmista” que mande con balón.

Razones para creer en lo que ya hay

Si Mou confía en estos jugadores, puede ser por varias razones. La primera y la más sensata sería que no ha habido nunca un interés verídico de la directiva del Madrid en reforzar esa posición, por lo que habría que considerar a Mou un excelente estoico y un pragmático de nivel. Algo que, por otra parte, ya conocíamos.

Por otra, que levemente fue él el que “pidió” reforzar la línea, pidiendo jugadores para la medular tras uno de los amistosos de verano. Tímida y veladamente, pero pidiendo ese puntito extra de opciones para montar un mediocampo que, hoy, ya está claramente cerrado.

Aún con la ausencia de ese perfil a mayores, el luso parece haber acomodado bien la influencia de Güler, Bernardo, Huijsen y Bellingham en esa gestación de la jugada, sabiendo que su mano puede ser suficiente para mantener una medular que construya lo justo para acercar el balón a zonas más verticales y de ataque, donde Mbappé y Vinicius, esencialmente, serán líderes.

Camavinga y Valverde, a debate

El caso de dos de los centrocampistas del Real Madrid es controvertido por el recuerdo aún reciente de la 2025/26. Una temporada marcada por la inestabilidad de juego de Camavinga, muy por debajo de lo esperado; y por las continuas problemáticas en torno a Valverde, uno de los puntos calientes del vestuario.

Lo de Eduardo Camavinga es un caso complejo. Es una de esas piezas llegadas desde Francia para triunfar en el Madrid y, aunque sus condiciones parecen más que contrastadas, su desempeño en las últimas temporadas ha arrojado un cubo de agua fría sobre las expectativas en clave madridista.

Mientras que algunos de sus mejores minutos han sido como lateral zurdo, la realidad que acompaña a Camavinga tiene que ver también con lo emocional, puesto que parece que el galo no ha sabido encontrar ese rol que le podría potenciar para volver a creer que es un jugador con techo élite que todos veíamos en su surgimiento en la Ligue 1.

En el caso del uruguayo, no deja de ser uno de los elementos más conflictivos desde su presencia continuada en el primer equipo. Por el debate de su posición, por las declaraciones de su entorno o por los conflictos con algún compañero en el vestuario, Valverde no ha sabido ser discreto con sus casos abiertos.

Inestimable a la hora de dominar en la banda derecha del Madrid en muchos momentos clave de la historia reciente, sus devaneos con la polémica a menudo han eclipsado su aporte (enorme, a pesar de todo). Y aunque todo esto es cierto, su rendimiento como mediocentro es lo que Mou parece encantado con tener que salvar.

Jugador intenso, con una buena lectura táctica, con un aporte físico muy notable y esa llegada al área inesperada y casi siempre acertada y difícil de parar, Mourinho tiene razones para querer al mejor Valverde de vuelta con su Real Madrid.

Arda ‘Comodín’ Güler

Otro que en estos meses ha cambiado las dudas por las certezas es Arda Güler. Aunque es un jugador del que podríamos considerar que, con la llegada de Mou podía temblar, se ha ganado un puesto en la banda derecha y la confianza para ser catalizador en tres cuartos.

Como director de juego, Arda prefiere mandar en esos últimos pases, pero su presencia en la derecha equilibra muy bien con la tendencia de Jude Bellingham a caer por la banda izquierda y lejos de molestarse potencian con mucho la capacidad constructiva colectiva del Madrid.

Un jugador que, si hay necesidad, podría caer a zonas más bajas, como ya hiciera la temporada pasada, para organizar el juego y tener un poco más de bola para coordinar la salida y elegir el pase correcto. Un rol que no es lo mejor para su tipo de fútbol, pero del que no ha huido jamás.

Un as en la manga nacido en Cantabria

Con años de experiencia leyendo rendimientos, Mou tendrá en sus manos uno de los proyectos de centrocampista que el Racing de Santander llevaba años cuidando en su cantera.

Llegado en este mercado con la idea de que vaya puliendo su talento con el primer equipo y se desquite con el Castilla, Sergio Martínez puede ser una opción abierta para que Mourinho suelte a jugar cuando la situación lo exija, sabiendo que el portugués conocerá de primera mano su crecimiento día a día.

Le tiembla poco el pulso a un entrenador como Mourinho si necesita tirar de una pieza con poco tránsito en la élite, especialmente si confía en que, con ese elemento, el equipo podrá responder claramente a las exigencias de juego de la idea del luso. Con la intensidad, llegada y techo que parece tener el cántabro, todo parece indicar que podría tener sus minutos de gloria.