De los campos modestos de Madrid a los celebrados ascensos a Segunda con el Castellón y el Tenerife. Jesús de Miguel construyó su carrera lejos de los grandes focos, a base de goles, perseverancia y oportunidades aprovechadas. Una trayectoria que encontró demasiado pronto su final.
El largo camino de un delantero que nunca dejó de intentarlo
Hay futbolistas cuya carrera se explica a través de grandes fichajes, títulos y noches europeas. La de Jesús de Miguel Alameda, conocido como ‘Demi’, pertenece a otra clase de historias. La de quienes necesitan recorrer muchos kilómetros, cambiar de camiseta y ganarse cada oportunidad antes de alcanzar el fútbol profesional.
El delantero madrileño tardó algunos años en encontrar su sitio, pero terminó convirtiéndose en protagonista de dos ascensos consecutivos a Segunda División, primero con el Castellón y después con el Tenerife. Ambos inolvidables para sus respectivas aficiones.
Nacido en Madrid el 21 de septiembre de 1996, De Miguel comenzó a formarse en el fútbol madrileño, pasando por las categorías inferiores del Lugo Fuenlabrada y del Leganés. En el filial pepinero dio sus primeros pasos en el fútbol sénior, todavía lejos de imaginar el recorrido que tenía por delante. Su carrera nunca fue una línea recta hacia la élite, sino una sucesión de etapas en las que tuvo que demostrar una y otra vez que merecía seguir creciendo.
Intern de Madrid, Fuenlabrada, Unión Adarve y Navalcarnero fueron sus siguientes destinos. Equipos acostumbrados a competir lejos de los grandes focos, donde cada ascenso tiene un valor enorme y donde las oportunidades no siempre abundan. De Miguel fue construyendo allí su identidad como delantero: un nueve zurdo, de casi 1,90 metros, poderoso en el juego de espaldas y con una relación cada vez más estrecha con el gol.
El Heliodoro ya había sido escenario de una de sus alegrías
Hay una coincidencia en su trayectoria que adquiere hoy un significado especial. En mayo de 2018, cuando defendía la camiseta del Inter de Madrid, Jesús de Miguel disputó una eliminatoria de ascenso a Segunda División B frente al Tenerife B. La vuelta se jugó en el Heliodoro Rodríguez López, ante más de 4.200 espectadores. El delantero fue titular, disputó 78 minutos y celebró allí el ascenso de su equipo.
Por entonces tenía 21 años y aquel estadio era simplemente otro escenario de su camino por el fútbol modesto. Siete años después regresaría para convertirlo en su casa. Entre ambos momentos hubo muchos partidos, compañeros, entrenadores y experiencias que fueron moldeando a un futbolista cuya trayectoria parecía avanzar siempre a través del trabajo y la paciencia.
Unionistas y Castellón: cuando los goles empezaron a abrir puertas
Su llegada a Unionistas de Salamanca supuso un salto importante. En la temporada 2021/22 anotó 12 goles y se convirtió en una de las referencias ofensivas del conjunto salmantino. Allí encontró continuidad y reconocimiento, dos ingredientes fundamentales para un delantero que llevaba años buscando su oportunidad. Ya no era únicamente un futbolista de recorrido: empezaba a ser un goleador capaz de marcar diferencias.
En enero de 2023 llegó el Castellón. En Castalia encontró el escenario ideal para dar otro paso adelante y terminó siendo una pieza importante del equipo que consiguió el ascenso a Segunda División en 2024. Aquella temporada firmó 16 goles y seis asistencias en 38 partidos, unos registros que ayudaron al conjunto albinegro a regresar al fútbol profesional. Después de tantos años persiguiendo esa oportunidad, De Miguel había conseguido alcanzarla.
Siempre en el corazón Demi❤️💔
— dick schreuder 💯 (@dickschreuder) November 3, 2026
Dick Schreuder, su entrenador durante esa etapa en el Castellón, lo recuerda con especial cariño. «Era un gran profesional. Ojalá todos los jugadores fueran como él. Trabajador, humilde, profesional y un hombre de familia», explica a Relevo el técnico neerlandés, ahora al frente del NEC Nijmegen, todavía conmocionado por la noticia. «No me lo puedo creer. Estoy muy, muy triste y pienso en su familia», añade.
Su etapa castellonense terminó con 88 encuentros y 25 goles. No todos llegaron en los momentos de mayor brillantez, pero su contribución quedó asociada al crecimiento deportivo de un club que volvió a encontrar su sitio en Segunda. En la campaña siguiente pudo competir en la categoría de plata, aunque sus cifras goleadoras fueron más discretas. Había cumplido un objetivo importante, pero todavía le quedaba otro ascenso por celebrar.
Tenerife, el lugar donde volvió a sentirse protagonista
El 8 de julio de 2025, el Tenerife anunció su incorporación para las siguientes tres temporadas. El club acababa de descender a Primera Federación y buscaba futbolistas capaces de devolverlo cuanto antes al fútbol profesional. De Miguel llegaba con 28 años, experiencia y un ascenso reciente a sus espaldas. Era una apuesta por un delantero que ya conocía el camino de regreso a Segunda.
Su adaptación fue inmediata. Marcó 7 goles y dio 3 asistencias en sus 6 primeros encuentros como jugador chicharrero, superando los mejores registros goleadores del Tenerife en ese tramo inicial desde su incorporación a las competiciones nacionales en 1953. La Federación lo distinguió como mejor jugador de 1ªRFEF en septiembre de 2025. Aquel delantero que había recorrido media España empezaba a escribir su nombre en la historia de un club con más de un siglo de vida.
Terminó la temporada con 11 goles en 29 partidos y el Tenerife logró el ascenso a Segunda. Otro más para su colección particular, aunque este tenía un componente especial: el regreso a la categoría de plata de un club que había sufrido enormemente con el descenso. De Miguel había llegado para ayudar a reconstruir una ilusión y terminó convirtiéndose en uno de los rostros de aquella recuperación.
Mucho más que los goles de un delantero
Su trayectoria también tuvo una dimensión que no siempre aparece en las estadísticas. En Salamanca dejó el recuerdo de un futbolista reservado y cercano, agradecido con quienes le acompañaron durante su etapa en Unionistas. En una entrevista concedida a la Cadena SER en octubre de 2025, recordaba con especial cariño al grupo que se había formado y la ilusión de la afición salmantina. Había cambiado de equipo, pero no había olvidado lo vivido allí.
El fútbol suele medir las carreras a través de títulos, partidos y goles. En el caso de Jesús de Miguel, esas cifras ayudan a comprender su recorrido, pero no lo explican por completo. También están los campos de Tercera, los viajes, los vestuarios y las oportunidades que llegan después de mucho insistir. Su historia fue la de un futbolista que encontró el éxito sin necesidad de alcanzar los grandes escaparates del fútbol mundial.
Una historia que merecía muchos capítulos más
El lunes 2 de noviembre, durante el encuentro ante el Andorra, Jesús de Miguel sufrió un grave choque con el guardameta Jesús Owono en el Heliodoro. Tras ser atendido por los servicios médicos e ingresado en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, su situación médica empeoró durante la madrugada. El Tenerife confirmó su fallecimiento este martes 3 de noviembre, a los 30 años.
Rotos de dolor, con un nudo en la garganta y sin poder creer que esto sea verdad, desde el CD Tenerife comunicamos el trágico fallecimiento, este martes, día 3 de noviembre de 2026, a las 8:00 horas, de Jesús de Miguel Alameda.
No hay palabras de consuelo; no hay absolutamente nada que mitigue este sentimiento repleto de tristeza. Estamos junto a su desolada familia, junto a sus seres queridos, junto a todo el tinerfeñismo que hoy llora por este cruel desenlace.
La familia de Jesús de Miguel agradece todas y cada una de las muestras de apoyo recibidas, e igualmente solicita, de corazón, máximo respeto a su privacidad, en estos terribles momentos.
🖤 DEP
— CD Tenerife 🏴 (@CDTOficial) November 3, 2026
Queda una carrera construida a base de paciencia, esfuerzo y goles. Quedan los ascensos con el Internacional de Madrid, el Castellón y el Tenerife, donde la noticia deja al tinerfeñismo sumido en el dolor. Y también queda el recuerdo de un delantero que encontró su lugar después de recorrer muchos otros destinos. Jesús de Miguel merecía seguir escribiendo su historia, pero la que deja atrás ya tiene un sitio propio en la memoria de quienes compartieron con él el camino. Descanse en paz.