El inicio de temporada del Andorra está dejando dudas a pesar de tener buenos minutos de juego con el balón. Los errores propios le están condenando a verse de forma inesperada en puestos de descenso.
Un estilo innegociable
Desde que Gerard Piqué se hiciera con el 90% del accionariado del club tricolor, el estilo deportivo ha sido una línea marca en rojo para cada uno de los proyectos que ha tenido el equipo. La elección de los entrenadores siempre ha estado condicionada por la búsqueda de perfiles con ideas propositivas. Con más o menos matices, desde Eder Sarabia hasta Ferran Costa, el plan base siempre ha pasado por monopolizar el balón.
Es el segundo equipo de la Segunda División con mayor porcentaje de posesión, solamente superado por el Castellón. Un dato que no prescribe en LaLiga Hypermotion con el transcurso de las temporadas. Esta campaña, está generando un amplio volumen de ocasiones, sus cifras anotadoras no son malas pero los errores individuales le están condenando.
En salida de balón busca jugar en corto, con el portero como una opción válida para ello. Todo justificado desde la intención de atraer la presión del rival. Los laterales siempre ofrecen una opción por el carril interior para crear superioridad en el centro y liberar al extremo de una marca. Ya sea por la velocidad de circulación como por los movimientos que vienen después de soltar la pelota, el Andorra busca que la defensa rival no pueda referenciar a ningún futbolista con sus constantes desmarques de apoyo.
Para ello, la dirección deportiva tiene muy claros los perfiles: con potencial gracias a sus habilidades técnicas, que busquen una oportunidad de foguearse en el fútbol profesional. Casi como si fuera un filial. De hecho, sin contar al Celta Fortuna ni la Real Sociedad B, el conjunto tricolor tiene la tercera media de edad más baja de LaLiga Hypermotion. Únicamente, cinco jugadores superan la treintena.
Durante los últimos años, su nicho de mercado se ha enfocado en la captación de jugadores jóvenes, salidos de prolíficas canteras del fútbol español. Por citar algunos ejemplos vigentes: Gael Alonso, Lautaro de León y Thomas Carrique pasaron por las categorías inferiores del Celta y Martí Vilá formó parte de los juveniles del Barcelona. El fichaje exótico se lo lleva el canterano del Borussia Dortmund, Julián Rijkhoff, que llegó este verano cedido por el Ajax.
"Així és molt complicat competir. I no és un tema de joc ni de qualitat"
🎙️ 𝑪𝑨𝑹𝑳𝑬𝑺 𝑴𝑨𝑵𝑺𝑶
— FC Andorra (@fcandorra) October 26, 2026
Sin embargo, esta identidad ha sido motivo de reflexión para su actual entrenador, Carles Manso. Aunque la evolución reciente es positiva, los resultados no han terminado de llegar. El lastre de las primeras jornadas (concatenando cinco derrotas seguidas tras la victoria inaugural contra el Ceuta) ha mantenido en puestos de descenso durante las últimas semanas al conjunto del principado. Y eso ha provocado que el entrenador busque un punto pragmático de equilibrio sin alterar la idiosincrasia bajo la que se ha construido esta plantilla.
Los puntos débiles
Manso no quiere renunciar al ADN tan característico de su equipo pero tiene claro que tener la posesión sin profundidad no sirve para nada. Dicho por el propio técnico, si se puede crear una ocasión con siete pases, no hace falta dar diez. Y teniendo claro que el estilo no se negocia, en esa disyuntiva aparecen los puntos débiles a mejorar de este Andorra.
La presión tras pérdida es su primer reflejo sin balón. Es el segundo equipo de la liga que más recupera en campo contrario. Lejos de replegarse, busca morder para forzar una pérdida inmediata y que el rival no tenga tiempo para pillar desordenado al equipo. Esa presión adelantada al hombre exige máxima coordinación y capacidad física para no quedar expuestos al contragolpe. Un plan de máximos requiere absoluta precisión.
Los errores individuales le están lastrando los buenos minutos con el balón. El Andorra se está desangrando con pecados de juventud. La política de fichajes permite atraer mucho talento joven con ganas de crecer bajo un libro de estilo muy divertido pero la falta de oficio también le está restando durante esta temporada.
Pero sin duda, su principal talón de Aquiles está siendo el balón parado. Tanto a nivel defensivo como a nivel ofensivo tiene mucho que mejorar. Contra el Burgos lo volvió a sufrir. En menos de 20 minutos ya se había visto penalizado por el laboratorio de Sergio Francisco hasta en dos ocasiones.
Els 𝐠𝐨𝐥𝐬 del partit d’ahir 🎯🔙
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— FC Andorra (@fcandorra) October 27, 2026
En una liga donde casi un tercio de los tantos llega a través de situaciones de estrategia, no dominar el juego parado es un hándicap delimitante. De los 20 goles recibidos, 7 han sido a balón parado. A nivel ofensivo, el dato es casi tan desolador: Solamente un tanto de los 15 anotados ha llegado de jugadas ensayadas.
¿Debe el Andorra renunciar a la posesión?
El principal desafío de Manso no consiste en elegir entre ser proactivo o ser conservador. El conjunto tricolor debe conservar mecanismos que le permitan progresar con balón, pero reduciendo los errores que le están costando goles, protegiendo mejor su área y evitar así que los partidos se decidan por una sucesión de errores.
Tras superar el primer trámite de la Copa y respirar contra el Varea riojano de 3ª RFEF, ahora toca visitar Tenerife sin pasar por casa. El Heliodoro no parece el sitio más adecuado para encontrar tranquilidad, siendo uno de los feudos más complicados de LaLiga Hypermotion. Si minimiza errores, estará más cerca del objetivo.