Un combate de boxeo puede terminar de muchas maneras antes del último asalto. El KO es la más conocida, pero hay otras igual de habituales: el árbitro que detiene la pelea, el médico que la para por un corte, la esquina que tira la toalla o el boxeador que no sale a pelear. Cada una tiene su nombre y sus normas.

Conocerlas ayuda a entender los resultados y las polémicas. Una misma pelea puede acabar en KO técnico, en retirada o en decisión técnica según el momento y el motivo, y esa diferencia queda registrada para siempre en el historial de cada boxeador.

El KO

El nocaut o KO se produce cuando un boxeador cae a la lona y no se levanta antes de que el árbitro termine la cuenta de diez segundos. Es el final más rotundo de un combate y el que más valoran los aficionados, porque no deja lugar a la interpretación.

La cuenta empieza cuando el boxeador toca la lona con cualquier parte del cuerpo que no sean los pies, o cuando queda colgado de las cuerdas sin poder defenderse. El rival debe ir a la esquina neutral mientras el árbitro cuenta, y si el caído se levanta, el árbitro decide si está en condiciones de seguir peleando.

El KO técnico

El KO técnico, o TKO, llega cuando el árbitro detiene el combate porque uno de los boxeadores ya no puede defenderse, aunque no haya caído a la lona. Es la decisión más delicada del árbitro, porque debe proteger al púgil sin parar la pelea antes de tiempo.

Las paradas del árbitro generan a menudo polémica. Si interviene pronto, el boxeador y su equipo protestan; si tarda, el castigo puede ser grave. Por eso los árbitros de primer nivel valoran señales como la mirada, la guardia o la reacción a los golpes antes de detener el combate.

La parada médica

El médico del ring puede pedir la detención del combate si considera que un boxeador no puede seguir. Ocurre sobre todo con cortes que afectan a la visión o con lesiones que se ven claramente, y el resultado es también un KO técnico.

El árbitro puede pedir que el médico revise al boxeador entre asaltos o durante un parón. Es una decisión habitual en los combates largos, cuando la acumulación de golpes empieza a pasar factura.

La toalla y la retirada

La esquina de un boxeador también puede poner fin al combate. Tradicionalmente lo hace lanzando la toalla al ring, aunque hoy es más habitual que el entrenador avise al árbitro o al inspector. Es una decisión dura, pensada para proteger al propio boxeador.

Cuando el boxeador no sale a pelear al empezar un asalto, porque él o su esquina deciden retirarse en el descanso, el resultado se registra como una retirada. En las estadísticas aparece de forma distinta al KO técnico, aunque para el aficionado el efecto es el mismo: el combate se acaba.

Las caídas y la cuenta de protección

Algunas normas locales incluyen la llamada regla de los tres derribos: si un boxeador cae tres veces en el mismo asalto, el combate termina automáticamente. No se aplica en todos los organismos ni en todos los países, y en los grandes combates suele quedar a criterio del árbitro.

En algunas competiciones existe también la cuenta de protección, en la que el árbitro concede al boxeador unos segundos para recuperarse aunque no haya caído. Es una herramienta más habitual en el boxeo aficionado y en ciertos países que en el profesionalismo de primer nivel.

La decisión técnica

Si un combate se detiene por un choque accidental de cabezas, lo que ocurre depende del asalto. Cuando pasa en los primeros asaltos, el combate suele declararse nulo sin resultado. Si ya se ha disputado un número mínimo de asaltos, se decide a los puntos con las tarjetas de los jueces hasta ese momento, en lo que se llama una decisión técnica.

El número de asaltos que marca la diferencia varía según las reglas de cada organismo y de cada comisión, aunque en los combates por un título suele fijarse en cuatro. Es una norma pensada para no premiar ni castigar a nadie por un accidente.

El papel del árbitro

El árbitro es la figura que decide casi todos estos finales. Además de contar las caídas, vigila las faltas, separa a los boxeadores en los agarrones y decide cuándo un púgil ya no puede defenderse. Su criterio pesa tanto en un combate como el de los propios jueces.

La descalificación

Un boxeador puede perder por descalificación si comete faltas graves o repetidas, como golpes bajos, cabezazos intencionados o golpes después de la campana. El árbitro suele avisar y descontar puntos antes de llegar a ese extremo, pero puede descalificar directamente en los casos más graves.

Cuando se llega al final

Si ninguna de estas situaciones se produce, el combate llega al último asalto y lo deciden los tres jueces con sus tarjetas. La decisión puede ser unánime, dividida o mayoritaria, y también puede terminar en empate. Es el desenlace más frecuente en los combates igualados y el que más discusiones provoca.

Los jueces puntúan cada asalto por separado con el sistema del 10-9: el ganador del asalto recibe diez puntos y el perdedor, nueve o menos si ha caído a la lona. Al final se suman todas las tarjetas, y el boxeador con más puntos en la mayoría de ellas gana el combate.

Para los boxeadores, terminar antes del límite tiene un valor especial. Los KO y los KO técnicos engordan el historial, atraen a los promotores y venden entradas, y por eso muchos aspirantes buscan el final anticipado desde el primer asalto.