Gavi se gradúa en la escuela de Xavi

El canterano azulgrana se ha convertido en una pieza indiscutible para el técnico, que lo sustituyó en Cádiz pensando en Múnich.

Gavi se gradúa en la escuela de Xavi

A Pablo Páez ‘Gavi’ nadie le ha regalado nada. Lo demuestra en cada jugada, en cada balón que pasa por su alrededor. Es un devorador. Un coloso. Un animal competitivo que no entiende de treguas. Su actuación en Cádiz volvió a ser ejemplar. Del pitido inicial hasta que Xavi decidió cambiarle pasada la hora de partido. El motivo era claro: tiene garantizada una plaza en el once titular ante el Bayern de Múnich.

Desde su irrupción en el primer equipo de la mano de Ronald Koeman, Gavi siempre ha tenido que dar un poco más que el resto. No importaba que solo fuera un juvenil. Tenía que demostrar su talento para acallar el ruido que lo veía como una diana. Le pasó en el Barça y en la selección española, donde Luis Enrique le hizo debutar, siendo el más joven de toda la historia de la selección en hacerlo. Poco le importó al canterano la presión. O eso denotan sus actuaciones. A base de entrega, ya nadie duda de que estamos ante uno de los jugadores con mayor proyección del mundo.

De la mano de Xavi Hernández, Gavi ha ido de menos a más. El técnico azulgrana ha potenciado la figura del centrocampista, otorgándole conocimientos tácticos que enriquecen su juego. Eso, sumado a su impagable esfuerzo por cada balón, hacen de Gavi una pieza indiscutible para el entrenador azulgrana.

Prueba superada

Cádiz no era una plaza nada fácil para torear. Xavi lo sabía y equilibró al equipo, dando poderes a Gavi en el centro del campo. En los primeros 45 minutos fue de lo más destacado, tanto en el juego ofensivo, como en el defensivo, recuperando numerosos balones. En la segunda, suyo fue el desmarque que originaría el primer tanto azulgrana, obra de Frenkie de Jong.

Tras el gol, Xavi lo quitó del campo. Trabajo hecho. A descansar. Con la mirada ya en Múnich. En el Allianz. Ese campo donde Gavi lo pasó mal la temporada pasada. Odia perder. Y aún odia más que le pasen por encima. Eso pasó en la anterior ocasión. Una sí. Dos, ya no. Con esa mentalidad afronta el canterano el próximo Bayern – Barça.