El fútbol sigue devorando proyectos y el turno en LaLiga ha sido esta vez el del Espanyol de Manolo González, que no pudo revertir las malas sensaciones que arrastraba el conjunto perico desde la pasada campaña. Con rapidez, el club ya ha hecho oficial la llegada de Eder Sarabia, que pretenderá sofocar el incendio en Cornellà.

La debacle en Sestao y la caída de Manolo González

El desenlace de la etapa de Manolo no pudo ser más cruel. El momento blanquiazul ya era crítico debido a las sensaciones mostradas en LaLiga, pero la gota que ha colmado el vaso ha sido la eliminación de Copa del Rey en la eliminatoria ante el Sestao River.

Un encuentro que llegó a condensar todos los males que arrastraba el grupo desde el inicio de la temporada. Cuatro goles encajados frente a un rival de Segunda RFEF fue suficiente motivo para que la directiva perica acabara por verse retratada y liquidara por fin el crédito del que hasta esta jornada copera era técnico del Espanyol.

La prórroga certificó un ridículo mayúsculo y la noche en Las Llanas evidenció que las intenciones iban por un lado y los hechos por otro, arrastrando la ilusión de una afición muy tensa tras los resultados vividos y las sensaciones mostradas, con unos futbolistas rindiendo muy por debajo de lo esperado.

Ocho puntos de treinta posibles

El ciclo de Manolo González, héroe del ascenso en 2024, terminaba sentenciado lejos de la élite que lo vio llegar con ilusión hace menos de lo que él hubiera deseado. Pero lo cierto es que la realidad superaba con creces la paciencia de cualquier equipo que quisiera mirar hacia adelante.

La tabla de LaLiga no engaña y menos cuando en el calendario ya se está asomando de manera clara lo que será el primer cuarto del campeonato con solo ocho puntos en un total de diez jornadas para el RCD Espanyol. Un problema que no parecía radicar solo en la frialdad de los números, sino también en la incapacidad para competir en muchos de los duelos vividos.

Aunque las alarmas ya estaban encendidas de cara al encuentro este fin de semana ante el Villarreal, la caída copera ha sido la clave para acelerar la respuesta en el seno del Espanyol, que se ve obligado a tratar de paliar una herida que tenía riesgo de desangrar al club.

Las sombras de un comienzo dramático en LaLiga

Si bien la temporada 2026/27 de los de Manolo prometía ser el salto definitivo en la máxima categoría, la herida venía abierta incluso desde meses atrás, cuando el equipo encadenó 18 partidos consecutivos sin vencer en una segunda vuelta liguera de la 2025/26 para olvidar.

Una peligrosa sequía de juego y resultados a la que en la pasada campaña no se encontró solución, reproduciendo en estas primeras semanas de temporada, incluso con mayor crudeza, algunos de los males endémicos que ha arrastrado consigo el Espanyol de Manolo.

Un equipo que se ha mostrado muy débil atrás, poco inspirado en la medular y pobre en ataque, con apenas la solvencia de un Roberto Fernández que quiso ser durante algunas jornadas un rayo de luz sobre el ataque del Espanyol, apagado también en las últimas jornadas.

Así llega Eder Sarabia: posible lío con la grada y con el Elche

Es por eso por lo que la elección de Eder Sarabia es un volantazo considerable. Trae consigo una indudable carga de controversia y miradas de reojo, pues el técnico bilbaíno abandonó el Elche el pasado mes de mayo alegando motivos personales y necesidad de descanso, pero abriéndose ahora a la opción de volver meses después pese a tener contrato vigente aún con el Elche, que se reservó cierto vínculo tras la decisión de Sarabia.

Esto ha generado un profundo malestar en la afición, así como sospechas de que habrá compensaciones para el club ilicitano. Un ruido contractual al que se le ha añadido la clara suspicacia de un sector blanquiazul que recuerda la marcada devoción culé del vasco.

Sarabia jamás ha escondido su admiración por el ideario azulgrana tras su paso por el Camp Nou, pero Monchi parece tener claro que su demostrada solvencia como director de juego es más que suficiente para olvidarse de este tipo de cuestiones, pues necesita su habilidad para construir equipos protagonistas con recursos ajustados en su Espanyol.

Con todo, el margen de error para la dirección deportiva se ha reducido a la mínima expresión y la masa social espanyolista exige responsabilidades compartidas más allá de Manolo, señalando también a Monchi, quien deberá mostrar que su elección es la adecuada a pesar del revuelo que ha provocado.

El desafío de Sarabia en Cornellà

El técnico aterriza pues con un libreto definido que exige asumir riesgos considerables desde atrás, por lo que su modelo demanda una paciencia que ahora mismo el Espanyol tiene carísimo poder regalar.

Además de ese protagonismo y riesgo defensivo, el Espanyol deberá ganar en movilidad, salida de balón y presión en zonas altas, algo que hoy parece una quimera en Cornellà, pero en lo que Sarabia pondrá su esfuerzo desde ya, aunque será Sergio García, técnico del filial, quien dirija al equipo esta noche ante el Villarreal de Iñigo Pérez.

Transformar de la noche a la mañana a un conjunto deprimido en un bloque asociativo y agresivo supone un examen mayúsculo para cualquiera y la situación que rodea la salida de Manolo evidencia que no habrá tregua ni un periodo demasiado amplio para probaturas.