Que no se constipe Lewandowski
El Barça, atascado con rotaciones, resuelve la papeleta en Cádiz con otro gol suyo y una asistencia a Ansu tras salir del banquillo.
El Barça volvió a comportarse como un grande. Ganó en Cádiz pensando en Múnich. Ha pasado, de un plumazo, de agonizar en cada envite a poder organizarse por semanas como los mortales. Tumbó a un rival correoso al que le faltó el balón y atrevimiento. Lo hizo asentado en una defensa que ha aprendido a defender, en un medio campo en el que Gavi ya vale por tres y en un ataque que hace surcos por las bandas y al que ha sumado la llegada de segunda línea añorada. De Jong abrió la lata llegando desde atrás y Lewandowski, con goles y pases, cerró el partido tras aprovechar el enésimo navajazo de Rapinha y con la ayuda de los hambrientos Ansu y Dembélé. El resultado a estas horas es lo de menos. Una emergencia al final en la grada dejó este entretenido partido en un segundo plano. Más que el balón, importa la vida.
Tengo un WhatsApp para ti
¡Qué tal, Xavi! Me han gustado muchas cosas del partido. Y he entendido varios de los mensajes subliminales desde la alineación hasta las sustituciones. Contra el Bayern hay mucho más en juego que tres puntos. Veo ganas de revancha y, sobre todo, de recuperar la reputación que se fue por el sumidero. Sin embargo, me permito la licencia de hacerte una recomendación de manera preventiva. Me lo piden varios grupos de colegas que a estas horas echan humo. Las rotaciones no son para el verano. Ahora mismo hay piernas frescas, y prescindir a las primeras de cambio de centrales titulares, más Pedri, Dembélé y Lewandowski es demasiado arriesgado tal y cómo está la locomotora del Real Madrid. Un par de despistes y estás fuera.

Me ha hecho cambiar de opinión
Con Gavi he vivido entusiasmado desde su debut. Pero no llegaba a convencerme de que, realmente, esté por delante de De Jong como pilar indiscutible. Su cara perenne de enfado y su querencia a vivir por el suelo quizás me hayan condicionado. Siempre pensé que un centrocampista que ha de manejar al Barça debe parecerse más a Laudrup que a Sánchez Jara. En Cádiz, sin hacer su mejor partido, dio un recital de colocación, físico y personalidad. Jugó, hizo jugar, asistió y se confirmó como un ladrón de balones profesional. Gracias a él, Busquets aún puede jugar caminando. Si Xavi y Luis Enrique no le quitan nunca es por algo.

Poco se habla de…
Raphinha va a darle a este Barça el equilibrio para desequilibrar que necesita. Con un perfil que recuerda al de Di María -agresivo con y sin balón y con el área siempre en la cabeza- liberará a Dembélé cuando convivan en el once y permitirá vivir a Lewandowski menos acorralado de lo que suele. No es lo mismo tener a dos extremos al unísono que encaran y dividen la vigilancia de la línea defensiva, que sólo uno, como tantas y tantas otras veces. El Barça será menos previsible y, por tanto, más peligroso. Hasta que afinen Ansu y Ferran, jugar con ellos en las bandas es parecido pero no es lo mismo. El brasileño, como Ousmane, es titularísimo. Un balón al palo y mil detalles.

Mi fondo de pantalla
Pudo ser el regreso de Piqué o el debut de Marcos Alonso. Sin embargo, hay que ser justo. Mágico González es de todos y me da que es lo que le faltó a este Cádiz para completar tanto esfuerzo. Descaro, desborde y magia. Verle sobre el verde antes de empezar fue un chute de energía y un baño de nostalgia. Con esa planta, que mezcla la del inolvidable Joaquín Luqui con la de El Pirata de Rock FM, uno no termina de creerse esa fama de genio loco que siempre le acompañó. Esa en la que se aseguraba que tenía una tendencia a alternar en los descansos las caladas a un cigarro con las siestas en la camilla. Su zancada era y es de seda. Quien no lo haya podido disfrutar en activo, que eche un vistazo a YouTube. Él se merendó solito una vez al Barça. Hacer un saque de honor de rosca sólo está a la altura de los elegidos.

‘Bonus track’
Lo de los penaltis, los penaltitos, el VAR y el prospecto que lo explica no hay quien lo entienda. El derribo a Balde dentro del área hubiera sido señalado como antirreglamentario en cualquier otra zona del campo. Entre otras cosas porque fue un blocaje en toda regla. Pero esto no va de ver quién lleva razón ni de que la opinión aquí vertida valga más que cualquier otra de todas las ofrecidas. La preocupación radica en que de una vez todo el mundo, en el campo, en la grada o en nuestras casas, entienda cuáles son las reglas, cómo se aplican y cómo se abonan las multas. El resultado hace olvidar todo. O casi. La imagen del partido, que no es para guardar sino para intentar olvidar, fue ver a todos los jugadores mirando a la grada por un desgraciado incidente cardiaco, a Ledesma corriendo para llevar un desfibrilador a la zona de conflicto y a Araujo rezando en busca de un milagro. Aún tenemos los pelos de punta. ¡Ánimo!
