FÓRMULA 1

Kevin Magnussen, el hijo pródigo que volvió a la F1 por la guerra en Ucrania

El piloto danés tuvo que emigrar a EE UU, pero el despido de Nikita Mazepin le dio una nueva oportunidad en Haas.

Kevin Magnussen, tras asegurarse su primera pole position en F1 en Brasil. /Getty Images
Kevin Magnussen, tras asegurarse su primera pole position en F1 en Brasil. Getty Images

El piloto danés tuvo que emigrar a EE UU, pero el despido de Nikita Mazepin le dio una nueva oportunidad en Haas.

Sergio Lillo

Sergio Lillo

La historia de Kevin Magnussen (Roskilde, Dinamarca, 1992) es la de una joven estrella del automovilismo que quemó etapas al ritmo de sus victorias y títulos; la de una familia entregada a la competición y al motor; la del sueño de ser campeón en la F1 que se ha diluido con el paso de los años; la de lecciones aprendidas en la inexperiencia de la juventud. Hace 12 meses vivía en Estados Unidos una aventura que le había llevado a competir en tres categorías diferentes, a correr las 24 horas de Le Mans con su padre, a casarse y a tener a su primer hijo. Este fin de semana, en Brasil, sin proponérselo, logró su primera pole position en Fórmula 1 y le dio a Haas la primera de su historia y la primera para un equipo estadounidense desde 1975.

El danés ganó la Fórmula Ford Dinamarca en 2008, en su primera temporada en monoplazas, y desde entonces estuvo habitualmente en el top 3 al final de casi cada campeonato que disputó. Su título en la Fórmula Renault 3.5 con DAMS en 2013 le catapultó a la Fórmula 1 para la temporada siguiente... y en su primera carrera en Australia, con McLaren, logró subirse por primera vez al podio con un segundo puesto. Nadie le habría convencido si le hubiera dicho que sería el último para él en siete temporadas y más de 130 grandes premios.

Al año siguiente, el sorprendente regreso de Fernando Alonso al equipo de Woking, de donde había salido ante el insostenible ambiente tras la controvertida temporada 2007, le relegó al papel de reserva. Y a finales de aquel 2015, un email en su bandeja de entrada con un "breve párrafo" el día de su cumpleaños le abrió la puerta trasera de McLaren.

Cuando todo parecía perdido, el colapso del acuerdo entre el venezolano Pastor Maldonado, la petrolera PDVSA y Renault le dio la opción de seguir en el Gran Circo como compañero de Jolyon Palmer en el equipo francés para 2016. Esta fue la primera ocasión en la que un patrocinio controvertido y una cascada de acontecimientos le permitió conducir un monoplaza de F1. Su relación con Haas comenzó en 2017 y aunque Grosjean y él colocaron a los estadounidense en el quinto lugar del Mundial un año después, sus múltiples incidentes y roces cobraron protagonismo en la serie Drive to Survive de Netflix.

A finales de 2020, el mismo Gunther Steiner con el que se fundió en un abrazo entre agresivo y eufórico este viernes en Brasil, le comunicó que prescindirían de sus servicios para dejar paso a dos jóvenes promesas que venían con apoyos económicos en el bolsillo. La vida le cambió. Pero igual que le salió cruz aquel invierno, la moneda del destino giró, despacio, pero de manera imperturbable un año más tarde. La invasión de Ucrania por parte de Rusia a finales de febrero de 2022 provocó que Haas prescindiera del patrocinio de los fertilizantes Uralkali, su principal apoyo, y del piloto ruso Nikita Mazepin, cuyo padre había teñido con los colores rusos el monoplaza estadounidense.

Así recordaba recientemente aquellos días Jan Magnussen, el padre de Kevin, en una conversación con el podcast Beyond the grid: "Cuando recibió la llamada de Haas el pasado invierno, habíamos hablado una semana antes de esa posibilidad y me dijo que no volvería. Le gustaba vivir en EE UU, se había casado, había tenido una niña... y una semana después me llamó y me dijo 'No te lo vas a creer'. Tenía muchas dudas y muchas razones para no aceptar. Yo le dije que estaba muy orgulloso de cómo lo estaba afrontando, pero que lo aceptaría de todos modos. Y me dijo 'Así es".

"Ha podido vivir lo que es la vida fuera de la F1, en EE UU, con coches rápidos y grandes carreras. Necesitaba pasar por eso, como me pasó a mí. También ha aprendido que él es piloto, no solo piloto de F1", añadió su progenitor.

Kevin y Jan Mangussen, antes de las 24 horas de Le Mans 2021.  Getty Images
Kevin y Jan Mangussen, antes de las 24 horas de Le Mans 2021. Getty Images

Cuando el viernes se le preguntó en Interlagos si su primera pole position en la F1, ocho años después de su debut le sorprendió más que aquel podio ilusorio en Melbourne, Magnussen lo tuvo claro. "Mucho más. Creo que sienta mejor. No sabía qué esperar entonces. Llegué como un niño pequeño arrogante pensando que era el rey del mundo y luego recibí muchas lecciones que me demostraron lo complicado que es realmente este deporte", afirmó.

La primera posición para la carrera al sprint de la penúltima cita de la temporada 2022, su séptima como piloto titular es un regalo caído del cielo que le convierte en el tercer piloto que más grandes premios ha tardado en conseguir una pole. Prueba del respeto que se ha ganado Magnussen tras demostrarse a sí mismo que no solo es piloto de F1, como subraya su padre, es la sucesión de enhorabuenas y felicitaciones que ha recibido de sus compañeros de parrilla a lo largo y ancho del mundo. Nunca es tarde para seguir creyendo en imposibles.