Movistar no gana una grande desde 2019 y Enric Mas la tiene a seis días

Enric Mas manda en la Vuelta con 2:06 sobre Gall y 2:10 sobre Roglic. Movistar no gana la general de una grande desde el Giro de 2019.

Pelotón ciclista subiendo una carretera de montaña seca del sureste español
La Vuelta encara sus etapas decisivas por Andalucía. Imagen generada con inteligencia artificial.

Movistar no gana la general de una gran vuelta desde el Giro de Italia de 2019. Su líder llega a la última semana de la Vuelta a España vestido de rojo, con más de dos minutos de renta y seis días por delante hasta Granada.

Enric Mas entró en la carrera como uno más de la pelea por el podio. Sale de la jornada de descanso convertido en el hombre a batir, y con una frase que en el equipo telefónico no se oía hacía tiempo.

Cómo se ha construido el maillot rojo

El primer aviso fue el 30 de agosto en el Alto de Aitana. Mas ganó la novena etapa al esprint ante Óscar Onley y ya de rojo: era la primera victoria de Movistar en una gran vuelta desde el Giro de 2024.

El golpe grande llegó en Calar Alto, en la duodécima etapa, de 166,6 kilómetros y 4.475 metros de desnivel. Felix Gall atacó a 13 kilómetros de la cima y solo se llevó consigo a Mas y a Roglic.

Mas contraatacó a 11 kilómetros y ninguno de los dos respondió. Raúl García Pierna, descolgado de la fuga, le dio relevos desde los nueve kilómetros, y desde los seis el líder ya rodaba solo.

Aquel día se llevó 27 segundos, que no parecen una barbaridad en tres semanas pero ordenaron el podio. La etapa se la había llevado en solitario el joven esloveno Jakob Omrzel, escapado desde mucho antes.

La Sierra de la Pandera terminó de estirar la diferencia. Tras la decimoquinta etapa, ganada por Wout van Aert en Córdoba, la general la manda Mas con Gall a 2:06, Roglic a 2:10 y Richard Carapaz a 4:24.

Detrás están Onley a 5:44, Omrzel a 6:14 y Mattias Skjelmose a 6:49. El danés era candidato al podio en la primera semana y ha pasado a cazador de etapas.

La grande que Movistar lleva siete años buscando

El contexto del equipo pesa tanto como la clasificación. La última general de una gran vuelta que ganó la estructura fue el Giro de 2019 con Richard Carapaz, hoy cuarto y rival directo, y la última Vuelta la de Nairo Quintana en 2016.

Para Mas la cuenta es todavía más personal. Fue segundo en 2018, 2021 y 2022 y tercero en 2024, y en 2025 una tromboflebitis en la pierna izquierda le sacó del Tour, le hizo perderse la Vuelta y acabó en el quirófano.

Movistar cambió por eso su calendario de siempre. En lugar de Tour y Vuelta, el mallorquín corrió Giro y Vuelta, y el Giro fue un fracaso: acabó vigésimo tercero, sin general y sin etapa.

Hay un matiz que conviene no esconder. Tadej Pogacar ganó la sexta etapa y abandonó después, y de haber seguido habría sido el gran favorito: su marcha no resta mérito, pero explica que la carrera se abriera.

Tampoco ayuda el fondo de armario. Frente a un Decathlon que es hoy el colectivo más fuerte de la lucha por la general, Movistar defiende el rojo con menos hombres arriba de los que querría cualquier director.

Y enfrente sigue Roglic, tercero a cuatro segundos de Gall. Llega con una incógnita física arrastrada desde su caída, pero ha ganado la Vuelta cuatro veces: sabe exactamente cómo se rematan estas situaciones.

Lo que queda: la crono, Peñas Blancas y el Alguacil

La carrera se resuelve en tres actos y el primero es el que menos le conviene al líder. El jueves se corre la contrarreloj entre El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera, terreno de Roglic mucho más que suyo.

Mas ha optado por quitarle hierro en público. «No tenemos que temer a la contrarreloj, es un día de 21», dijo antes del descanso, aunque reconoce que el esloveno es superior sobre el papel en esa suerte.

El viernes llega la alta montaña malagueña con Peñas Blancas, y el sábado la etapa reina, con tres puertos de primera antes del Collado del Alguacil. Es el último sitio del recorrido donde se pueden perder dos minutos de golpe.

Un final inédito en la Alhambra

El desenlace no se parece a ningún otro. Esta edición no termina en Madrid sino en Granada, con 112 kilómetros el domingo 13 entre Carrefour Granada y la propia ciudad.

El circuito urbano granadino asciende cuatro veces a la Alhambra y pasa cinco veces por la línea de meta, con el paseo del Generalife y la cuesta de Escoriaza entre las calles del trazado.

Eso convierte el domingo en algo más que el paseo tradicional. Un final que encadena rampas no garantiza una llegada tranquila al líder, y ese es justo el efecto que buscaba la organización al diseñarlo.

La 81ª edición arrancó el 22 de agosto en Mónaco y recorre 3.275 kilómetros en 21 etapas. Empezó en el Mediterráneo francés y se resuelve mirando a Sierra Nevada.

Es la segunda vez que la carrera recorre las ocho provincias andaluzas, y la organización lo ha aprovechado para concentrar ahí el desenlace. El sur decide esta Vuelta, y lo hace en tres actos.

Queda además una cuenta que va más allá del equipo. Ningún español gana la Vuelta desde Alberto Contador en 2014, así que lo que Mas tiene a seis días no es solo la grande de Movistar, también el intento de terminar con doce años sin un ganador español en La Vuelta.