El ligero reparte corona y Sandor Martín, sin fecha
El 1 de agosto, Roach y Zepeda deciden el Mundial vacante del ligero. Un peso más arriba, el de Sandor Martín, los cinturones vuelan sin él.
El 1 de agosto, en Las Vegas, se reparte un Mundial vacante del peso ligero. En la categoría de al lado, la de Sandor Martín, también vuelan cinturones. El mejor español lo verá por televisión.
Un cinturón que se decide sin él
El Theater at Virgin Hotels de Las Vegas acoge el 1 de agosto a Lamont Roach (25-1-3, 10 KO) y William Zepeda (33-1, 27 KO). Pelean por el título mundial del peso ligero del WBC, un cinturón que ahora mismo no tiene dueño.
El ganador se lleva el Verde y Oro y el trono de una de las divisiones más glamurosas del boxeo. Golden Boy lo emite por DAZN y la pelea llega con etiqueta de candidata a mejor combate del año. Nada de eso incluye a Sandor Martín.
Roach llega con hambre de un título grande. El de Washington firmó dos empates seguidos ante nombres mayúsculos: contra Gervonta Davis por el Mundial WBA del ligero en marzo de 2025 y contra Isaac Cruz en diciembre de ese año. Será su cuarta pelea mundialista consecutiva, todas en pesos distintos.
Enfrente, Zepeda quiere su primera corona mundial. El mexicano, apodado El Camarón, presume de un boxeo de volumen incesante desde la zurda y solo conoce una derrota en 34 combates. Aquella noche de julio de 2025 la firmó Stevenson, el mismo hombre que ahora deja el cinturón libre.
Por qué el 135 está libre
El ligero quedó huérfano por una decisión de despacho. El 31 de enero de 2026, Shakur Stevenson subió a superligero y venció a Teófimo López para hacerse con el título WBO. Días después, el WBC le retiró su corona del ligero por no poder acumular cinturones en dos pesos.
Stevenson llamó ladrones al organismo y se marchó sin mirar atrás. El asiento quedó vacío y el WBC ordenó que sus dos mejores clasificados lo disputaran. Zepeda, además, tiene cuentas pendientes en esa categoría: su única derrota fue ante el propio Stevenson en julio de 2025.
Y hay una ironía fina en todo esto. Stevenson dejó vacante el ligero precisamente para subir al superligero, la casa de Sandor, donde derrotó a Teófimo López. El movimiento que abrió el hueco de Las Vegas aterrizó justo en la división del español, y aun así el reparto pasa de largo.
El vecindario de Sandor también arde
Sandor Martín no pelea en el ligero, sino un peldaño por encima, en el superligero. Y su categoría vive el mismo hervidero de títulos. El campeón del WBC es Dalton Smith, que noqueó a Subriel Matías en el quinto asalto el 10 de enero de 2026 en el Barclays Center de Brooklyn. Matías había ganado el cinturón seis meses antes, en julio de 2025, por decisión mayoritaria ante Alberto Puello, y el WBC dictaminó que el vencedor de aquel Matías-Smith le debe un combate al dominicano.
| Boxeador | Situación en el superligero WBC |
|---|---|
| Dalton Smith | Campeón (noqueó a Matías el 10 de enero de 2026) |
| Alberto Puello | Aspirante obligatorio por decisión del WBC |
| Subriel Matías | Excampeón, perdió el título en enero |
| Isaac Cruz | Campeón interino |
| Sandor Martín | A la espera, sin fecha ni rival |
Y encima hay cola. Matías arrastra una defensa obligatoria contra el británico Dalton Smith, mientras Alberto Puello reclama su revancha tras perder el cinturón. Por si el mapa no bastara, el mexicano Isaac Cruz sostiene el título interino del WBC en esa misma división.
El título interino es la pieza que más irrita en España. Nace para justificar peleas cuando el campeón no defiende, pero acaba multiplicando cinturones y confundiendo al aficionado. Que Cruz lo ostente y a la vez sea uno de los tres rivales que Sandor persigue resume el enredo del peso.
El detalle que duele es este: Roach ya estuvo en el peso de Sandor. En diciembre de 2025 empató con Isaac Cruz por ese interino, justo el rival que el catalán había señalado. Ocho meses después, Roach pelea por un Mundial completo y Sandor sigue sin fecha.
Por qué el mejor español no llega
La lectura no es que a Sandor le falte nivel. En 2023 llegó a ser número uno del superligero. El problema es que el peso se ha convertido en un atasco de nombres con más papeletas que él: campeón, aspirante obligatorio, excampeón con revancha e interino.
A los 32 años, el tiempo pesa. Su gran oportunidad, el Mundial contra Puello del 1 de marzo de 2025, se le escapó por decisión dividida en Brooklyn, con abucheos incluidos. Desde entonces solo ha subido al ring una vez y la inactividad es su peor enemiga.
El fantasma tiene precedente. 2024 fue casi un año en blanco para Sandor, y repetir ese parón con 32 años sería un lujo que su carrera no puede pagar. Cada mes sin pelear resta ritmo, cartel y capacidad de negociación frente a rivales que sí compiten.
El calendario tampoco ayuda. Mientras Estados Unidos organiza veladas de campanillas casi cada mes, el boxeo español depende de que una promotora encaje su nombre en una cartelera grande. Sandor no manda en ese tablero: lo mueven las televisiones, los organismos y los rivales con cita.
Lo que pidió y lo que le prometieron
El propio Sandor puso nombres sobre la mesa. En una entrevista de comienzos de 2026 pidió medirse a Isaac Cruz, Subriel Matías o Dalton Smith, los tres mejores del superligero, y fijó dos metas: pelear cuatro veces en el año y volver a disputar un Mundial.
La promesa existe, pero no tiene día. Mauricio Sulaimán, presidente del WBC, dijo que el catalán tendría en 2026 una nueva oportunidad mundialista por lo justo del combate ante Puello. Palabra dada, calendario en blanco: ni rival cerrado ni fecha en el horizonte inmediato.
Para Sandor, otro Mundial equivaldría a saldar una cuenta. Tres jueces le negaron en Brooklyn lo que muchos vieron como suyo, y el propio Sulaimán admitió que ganó pese a que los jueces anotaron distinto. La deuda sigue abierta; falta que alguien la cierre con una fecha.
Por eso el 1 de agosto tiene un sabor agridulce para el aficionado español. En Las Vegas se coronará a un rey del ligero y, un peso más arriba, seguirá el baile de cinturones que Sandor Martín ansía bailar. De momento, el mejor boxeador español en activo mira la fiesta desde la puerta.