El Real Madrid cierra su primer año sin títulos desde 2011

Final de Euroliga perdida, tres finales sin premio y una eliminación ante Tenerife dejaron al Real Madrid de baloncesto en su primer curso en blanco desde 2011.

Sergio Scariolo durante la final de la Euroliga 2026 entre el Real Madrid y Olympiacos.
AP Photo/Thanassis Stavrakis

El Real Madrid de baloncesto cerró la temporada 2025/26 sin un solo título, algo que no le ocurría desde 2010/11. Tres finales perdidas y una eliminación inesperada dejaron vacía su vitrina más exigente.

Un octavo tumbó al líder en su propia cancha

El golpe final no llegó en una final europea, sino en casa. La Laguna Tenerife, octavo clasificado de la Liga Endesa, eliminó al Real Madrid en los cuartos de la ACB tras ganar 95-107 en el Movistar Arena el 6 de junio de 2026.

El Madrid había sido campeón de la fase regular, primer clasificado, y aún así cayó ante el peor rival posible del cuadro. Perdió los dos partidos de la serie disputados en su pabellón y solo ganó el intermedio, jugado en Tenerife.

La imagen del cierre fue elocuente. El equipo se despidió de su temporada entre pitos de su propia grada en el Movistar Arena, un desenlace impensable en un club habituado a celebrar en junio. La afición no perdonó el naufragio ante un rival diezmado por las bajas.

La distancia entre rozar Europa y hundirse en junio

El dato desconcierta porque el equipo estuvo a un tiro de ganarlo todo. En la final de la Euroliga, el 24 de mayo de 2026 en Atenas, cayó 92-85 ante el Olympiacos con tres pívots lesionados y un triple para empatar a 11 segundos del final.

Aquella derrota tuvo lectura de gesta. El Madrid llegó por delante al último cuarto, 61-65, sin Tavares, Len ni Garuba en la pintura, y solo se rindió en los minutos finales ante el empuje del OAKA ateniense. Habría sido su duodécima Euroliga y se escapó por muy poco.

El diagnóstico deportivo apunta a la pintura. Contra el Olympiacos, el Madrid apenas pisó la zona y cedió el rebote una y otra vez, obligado a sostenerse solo desde el triple. Sin centímetros ni relevos interiores, el físico rival acabó por imponerse en los tramos calientes.

Menos de dos semanas después, el mismo equipo encajaba 107 puntos en su cancha y se marchaba de la ACB por la puerta de atrás. Esa oscilación, de candidato al título continental a víctima del octavo, resume un curso sin equilibrio ni fondo de armario.

La lesión de Tavares en el tramo decisivo dejó al equipo sin su columna defensiva, y el banquillo no dio el relevo esperado. El proyecto de Scariolo brilló a ratos, pero se quedó corto justo cuando los títulos se deciden, en primavera.

El balance de Scariolo quedó marcado por esa paradoja. Su Madrid compitió de tú a tú con los mejores de Europa y firmó una fase regular de líder, pero no encontró el punto competitivo en los partidos únicos, donde un solo mal día borra meses de trabajo.

Tres finales y ningún trofeo

El vacío no fue por falta de presencia en los grandes partidos. El Madrid disputó tres finales y perdió las tres. La primera, la Supercopa Endesa, cayó ante el Valencia Basket al arrancar el curso, un aviso temprano de lo que vendría después.

En la Copa del Rey se topó con el Baskonia, que le negó otro título nacional. Y en la Euroliga, el techo posible, el Olympiacos completó el castigo en Atenas. Tres oportunidades de levantar un trofeo, tres derrotas en el último escalón.

Para un club acostumbrado a pelear por todo, quedarse sin nada teniendo el billete para tres finales duele más que una temporada gris. La sensación no fue de un equipo lejano, sino de uno que estuvo cerca y falló en los desenlaces.

El coste va más allá del orgullo. El Madrid se quedó sin plaza en la Supercopa Endesa de 2026, prevista en Badalona, una ausencia inédita que subraya el tamaño del bache y anticipa un arranque de curso muy distinto al habitual en el club.

15 años después de la última vez

Para medir la anomalía hay que retroceder a 2010/11. Aquella fue la última campaña en la que la sección de baloncesto del Real Madrid terminó sin levantar ningún título. Desde entonces, siempre había caído al menos un trofeo en la vitrina cada verano.

La eliminación en cuartos de la ACB tiene su propio registro. El Madrid no caía tan pronto en los playoffs de la Liga Endesa desde 2008, cuando el Unicaja que dirigía Sergio Scariolo apeó a un Madrid de Joan Plaza que también había liderado la fase regular.

La ironía es evidente. El técnico que hace 18 años firmó una de las mayores sorpresas contra el Madrid dirigía ahora, desde el otro banquillo, al equipo que repetía el papelón. Ese detalle convirtió la derrota de junio en un símbolo del cambio de ciclo.

El verano en el que el Madrid se rehízo entero

La respuesta del club fue inmediata y de fondo. Apenas un mes después de la eliminación, el Real Madrid cesó a Sergio Scariolo, que solo había cumplido una de las tres temporadas firmadas. Con él salieron también piezas clave de la estructura deportiva.

Se marcharon Sergio Rodríguez, director deportivo, y Martynas Pocius, responsable de scouting, con Juan Carlos Sánchez de vuelta al frente de la sección. El Madrid no interpretó el curso como un accidente puntual, sino como un aviso que obligaba a reconstruir el proyecto.

El nuevo rumbo tiene nombre catalán. El 6 de julio de 2026, el club anunció a Pedro Martínez como entrenador para las próximas tres temporadas, hasta 2029, tras pagar la cláusula de rescisión que lo ataba al Valencia Basket, cifrada en un millón de euros.

Martínez llega avalado por un currículum insólito. A sus 65 años, es uno de los pocos técnicos que ha ganado la Liga Endesa sin dirigir a Madrid ni Barcelona, algo que logró con el propio Valencia, con el que también levantó la Supercopa la pasada campaña.

El reto de Pedro Martínez es claro: devolver los títulos a un club que no tolera un curso en blanco. La Liga Endesa 2026/27 arranca en septiembre, y será el primer examen de un Madrid rehecho que no quiere repetir la peor temporada de sus últimos 15 años.