NBA Europa: por qué Madrid y Barcelona valen 500 millones
La NBA cerró en junio las pujas por su liga europea: Madrid y Barcelona entre las 12 plazas, con un suelo de 500 millones por ciudad.
La NBA cerró a finales de junio de 2026 las pujas por su liga europea y ninguna plaza bajó de 500 millones de dólares. Madrid y Barcelona figuran entre las 12 ciudades elegidas, con las franquicias aún por repartir.
El precio de una silla que aún no existe
Nunca una plaza de baloncesto europea había costado lo que se pide hoy por un billete para la NBA Europa. Las ofertas que la liga recibió el 30 de junio arrancaron en 500 millones de dólares por ciudad y algunas superaron los 1.000, según Sportico. Todo, antes de botar un balón.
El dato marca distancia con la realidad del baloncesto continental. Una franquicia de la Euroliga se mueve hoy en torno a los 60 millones de euros, según las valoraciones que maneja el sector. La cifra que pide la NBA multiplica por más de siete ese suelo y sacude el mapa del baloncesto europeo.
Conviene leer bien la cifra. Los 500 millones no son un cheque único: fuentes del proceso hablan de un canon fraccionado a lo largo de diez años, ligado a los contratos de televisión y a la construcción de recintos. Aun así, el suelo por plaza ronda los 430 millones de euros al cambio.
Quién puja y cuánto pone la propia NBA
La operación la lideran juntas la NBA y la FIBA, que en marzo de 2025 sellaron su alianza para montar una liga de 16 equipos. Habrá 12 franquicias con plaza fija; las otras cuatro se ganarán por méritos deportivos. El estreno está fijado para octubre de 2027.
Al cierre del plazo, el 30 de junio, la liga había recibido más de 20 ofertas en firme. Detrás aparecen clubes de baloncesto de la Euroliga, equipos de fútbol que quieren estrenarse en la canasta y grandes fortunas privadas. Los hermanos Joey y Jesse Buss, ex de los Lakers, figuran entre los interesados.
La NBA no se limita a cobrar por entrar. Según adelantó la prensa española, aportará de salida unos 3.000 millones de dólares para cubrir pérdidas iniciales y sostener el arranque sin que los inversores tengan que tapar agujeros. El proyecto prevé repartir cerca de 10.000 millones en su primera década.
El modelo económico va más allá del canon de entrada. Las franquicias fundadoras compartirán capital, recibirán una parte proporcional del beneficio neto y jugarán con tope salarial, según detalló Sportico. El plan calcula que alcancen el equilibrio entre ingresos y gastos en su tercera temporada.
Qué se juega el baloncesto español
Aquí está el nudo para el aficionado español. Madrid y Barcelona entraron en el mapa de las 12 plazas fijas, junto a Londres, Mánchester, París, Lyon, Milán, Roma, Berlín, Múnich, Atenas y Estambul. Tener ciudad asegurada no significa, sin embargo, que el Real Madrid o el Barça vayan a ser esas franquicias.
El mapa dejó heridas dentro de España. Valencia, con su flamante Roig Arena, sonó como candidata pero se quedó fuera de las 12 elegidas, un aviso de que ni un pabellón nuevo garantiza plaza. La NBA priorizó mercado, tradición y tamaño de ciudad por encima de la infraestructura reciente.
La NBA vende plazas, no clubes. La plaza de Madrid puede acabar en manos de su equipo histórico o de un fondo que levante una franquicia nueva desde cero. El presidente del Unicaja, Antonio Jesús López Nieto, lo resumió sin rodeos a comienzos de 2026: las ciudades serán franquicias, los clubes actuales no tienen garantizada esa silla.
Ese matiz cambia el debate. Para el Real Madrid y el Barça, dos de las mayores potencias de la Euroliga, la duda no se reduce al precio de entrada: también está qué pasaría si su ciudad recibe franquicia con otro dueño al frente. Quedarían fuera del mayor movimiento de capital que ha visto el baloncesto europeo.
La diferencia con la Euroliga es de fondo. Una franquicia NBA no asciende ni desciende: es una plaza cerrada con valor patrimonial que se revende como un activo. Para un club acostumbrado a jugarse la vida cada temporada, entrar en ese sistema significa un salto de escala, no un simple cambio de liga.
La Euroliga, atrapada en medio
El pulso no se libra en el vacío. La Euroliga, que agrupa hoy a Madrid y Barça, respondió con dureza cuando la NBA y la FIBA presentaron su plan en marzo de 2025: se sintió ignorada y avisó de que la pelota estaba en el tejado de los estadounidenses.
Las diferencias de escala explican la tensión. Los 13 propietarios de la Euroliga renovaron sus licencias por diez años, pero con cláusulas de salida que parten de 10 millones de euros por si el marco cambia. La del Real Madrid, según AS, fue la que más costó cerrar.
La Euroliga no se ha quedado quieta. A comienzos de 2026 salió al mercado en busca de unos 2.500 millones de euros para financiar su propio crecimiento y blindar a sus clubes. La guerra por el baloncesto europeo se libra, sobre todo, en los despachos y en las cuentas corrientes.
La decisión que falta
El reparto de plazas todavía no está cerrado. A mediados de julio de 2026, Adam Silver, comisionado de la NBA, avanzó que las decisiones sobre las ofertas llegarían «en las próximas semanas», en un proyecto que insiste en respetar las tradiciones europeas. El anuncio de los ganadores se espera para el otoño de 2026, un año antes del salto a la cancha.
Mientras tanto, la NBA asegura tener «claros favoritos» en cada una de sus 12 ciudades, muchos de ellos clubes de fútbol y baloncesto ya existentes. En España, los focos apuntan al Real Madrid y al Barça, pero nada impide que aparezca un tercero con respaldo económico suficiente para adelantarlos.
Hasta entonces, el baloncesto español mira de reojo. La entrada de la NBA promete dinero, foco global y pabellones llenos, pero también amenaza el modelo que hizo grandes a Madrid y Barça en la Euroliga. La gran duda sigue abierta: si sus dos clubes históricos entrarán en la nueva era o la verán pasar.