Kipchoge, dos décadas marcando el camino del atletismo

El keniano volvió a batir la mejor marca mundial en la prueba de maratón y ya apunta a su tercer oro olímpico.

Kipchoge, dos décadas marcando el camino del atletismo

Verano de 2003. París. El mundo vuelca sus miradas hacia la prueba de 5.000 metros masculina del Mundial de atletismo. Frente a frente, las dos principales estrellas del panorama internacional. Por un lado, el marroquí Hicham El Guerrouj, campeón de la prueba de 1.500. Por el otro, Kenenisa Bekele, vencedor del 10.000. Menos de un cuarto de hora después del pistoletazo de salida habría un único rey. Y el que se coronó fue un jovencísimo y semi desconocido Eliud Kipchoge, que irrumpió en el atletismo por la puerta grande, la única por la que ha pasado en las últimas dos décadas.

La culminación ha llegado este mediodía en Berlín, la ciudad que le ha visto volar sobre el asfalto. En un circuito perfecto para los corredores, con una meteorología excelente y un público entregado al que ya consideran su vecino adoptivo, el atleta keniana, el mejor maratoniano de la historia, volvió a reventar el récord del mundo de los 42 kilómetros.Kipchoge dejó el crono en 02:01:09, una marca de otro planeta y con la que muchos ya vislumbran la posibilidad de que el africano consiga rebajar de las dos horas, algo que ya consiguió, aunque aquel tiempo no fue homologado.

«Mi principal motivación es inspirar al mundo entero y creo que el siguiente paso es el amor por el deporte»

Eliud KipchogeAtleta

Físicamente, el Kipchoge de 37 años es clavado al que venció en París con 18. Ni un gramo de grasa, mismo estilo para correr, misma sonrisa cuando se acerca a la meta… Nada ha cambiado en él. Tampoco ha cambiado su ambición y su deseo de ser el mejor. En 2003 no se vio inferior a las dos estrellas sobre las que se centraban los focos y en 2022, sabedor de que es el mejor sobre el asfalto, sigue demostrándolo.

Pese a su edad, el keniano tiene cuerda para rato. Al menos para dos años más. El atleta señaló el pasado mes de enero que su siguiente gran objetivo está en los JJOO de 2024, curiosamente también en París. ¿Qué le anima a seguir compitiendo al máximo nivel rozando la cuarentena? El hambre por ser el mejor de la historia. Kipchoge acumula dos oros olímpicos seguidos en la prueba de maratón. Los conseguidos en 2016 y 2021 consiguieron igualar los registros de Abebe Bikila (Roma 60 y Tokio 64) y Waldemar Cierpinski (Montreal 76 y Moscú 80), quienes son los únicos en encadenar dos primeros puestos en sendos maratones olímpicos. Él quiere superarles.

El anuncio de comienzos de año choca de frente con la posibilidad de firmar una marca por debajo de las dos horas en su prueba predilecta. Porque desde ahora la planificación irá totalmente encaminada a la prueba en París, con lo que el desgaste será menor en los próximos meses. Seguramente tampoco pueda conquistar alguno de los «majors» que faltan en su glorioso palmarés (tiene pendientes Boston, Tokio y Nueva York). «Todavía quiero correr y quiero ser el primer humano en correr y ganar tres Juegos consecutivos. Mi principal motivación es inspirar al mundo entero y creo que el siguiente paso es el amor por el deporte, hacer que el mundo corra», expuso en enero.

Lo que no ha cambiado en Kipchoge en estos casi 20 años es la forma de vivir. Pese a que muchos de sus compatriotas abandonan el suelo africano para pasar grandes temporadas en Europa o Estados Unidos, Eliud apuesta por su tierra. El vencedor de hoy en Berlín vive de manera muy humilde en el campamento de Kaptagat, donde sus medallas no le impiden tener que madrugar, limpiar o recoger todo lo que hay allí. Como hacen los jóvenes que están empezando a correr.

«Todavía quiero correr y quiero ser el primer ser humano en correr y ganar tres Juegos consecutivos»

Eliud KipchogeAtleta

Ello no le ha impedido ser un atleta ambicioso y ligado a la innovación. Para el recuerdo su marca inválida en Viena, donde gracias a una serie de condiciones especiales no homologadas, bajó de las dos horas en un maratón. Nada de eso le importa tanto como los tres oros consecutivos en unos JJOO. Desde aquí a París le quedan unos cuatro maratones. Todo por hacer historia. Todo por ser historia.