Katir no volverá hasta 2028: el TAS cierra la puerta
El TAS mantuvo los cuatro años a Katir y rechazó alargarlos: el subcampeón mundial de 5.000 no competirá hasta 2028 y España encara Birmingham sin él.
El Tribunal de Arbitraje Deportivo cerró en septiembre de 2025 la última vía de Mohamed Katir. Mantuvo sus cuatro años de sanción, pero rechazó estirarlos hasta cinco: el mejor fondista español no competirá hasta 2028 y, justo por eso, llega a tiempo a Los Ángeles.
Un fallo del que ya no hay recurso
La resolución llegó el 19 de septiembre de 2025 y no dejó rendijas. El TAS desestimó el recurso con el que Katir pedía anular la sanción y, en la misma decisión, tumbó la contraapelación de World Athletics, que reclamaba estirar el castigo hasta cinco años.
El recorrido judicial fue largo. Katir recurrió al TAS el 9 de enero de 2025 pidiendo que se anulara todo; World Athletics respondió en marzo con su propia apelación para subir la pena a cinco años. El tribunal resolvió ambas a la vez, sin siquiera celebrar audiencia entre las partes.
El panel arbitral dio por probado que el atleta había manipulado documentos de viaje, pero no vio agravantes suficientes para endurecer la pena. Con esa doble negativa, los cuatro años quedaron firmes y sin más instancias por delante para el fondista muleño.
El TAS sí le dejó algo: no anuló sus resultados de 2023. La plata mundial de los 5.000 metros de Budapest sobrevive porque el tribunal no halló pruebas de dopaje en aquella temporada, solo la manipulación posterior de los papeles.
De tres controles fallidos a cuatro años
El caso empezó lejos del laboratorio. En febrero de 2024, la Unidad de Integridad del Atletismo lo suspendió dos años por tres fallos de localización en 12 meses: no estar donde había dicho que estaría cuando llegaban los controles sorpresa.
El agravamiento vino después. Al revisar su versión sobre el primer fallo, los investigadores descubrieron que Katir había alterado un billete y una reserva de avión para fingir un viaje a Lisboa. En diciembre de 2024, esa manipulación elevó la sanción a cuatro años.
La cronología del engaño es concreta. El 28 de febrero de 2023, cuando la AIU intentó controlarlo en su domicilio, Katir figuraba de viaje; los investigadores probaron que había cambiado la fecha de un vuelo a Portugal para tapar que no estaba donde debía. Ese detalle lo condenó.
El matiz jurídico es lo que lo hunde. Saltarse controles es una infracción de localización; falsificar documentos entra en la categoría de manipulación —tampering en la jerga antidopaje—, mucho más grave. Katir sostuvo que fue una mentira, no un fraude, pero ni World Athletics ni el TAS lo compraron.
El caso divide al atletismo español. Para unos, la dureza del castigo es proporcional a una manipulación deliberada de pruebas; para otros, cuatro años por no dopar, sino por falsear documentos sobre su paradero, son un precio desmedido que sepulta una carrera entera.
Lo que España pierde en la pista
Para dimensionar el vacío hay que recordar qué era Katir antes del expediente. Nacido en Alcazarquivir en 1998 y muleño desde niño, se convirtió en el fondista español más completo de su generación, capaz de competir de tú a tú con Jakob Ingebrigtsen.
Su rango era su marca. Ganó bronce mundial en 1.500 metros en Eugene 2022 y plata mundial en 5.000 en Budapest 2023, con plata europea en Múnich 2022 por el medio. Muy pocos atletas cubren esa horquilla de distancias al máximo nivel.
También dejó números de época. En 2023 batió el récord europeo de los 5.000 metros y encadenó los récords nacionales de 1.500, 3.000 y 5.000, algo que en España solo había logrado José Luis González en los años 80. Era una rareza estadística.
Su historia lo hacía especial fuera de la pista. Hijo de padre marroquí y madre egipcia, llegó a Mula con cinco años, pidió la nacionalidad en 2015 y no pudo vestir de español hasta octubre de 2019. Durante años ganó carreras sin poder subir a los podios nacionales.
Entrenaba donde entrenan los mejores. Katir compartía las concentraciones de altura de Sierra Nevada con Ingebrigtsen, el hombre al que perseguía en cada final. Esa cercanía con el mejor mediofondista del mundo medía hasta dónde había llegado el español antes de todo esto.
El daño va más allá del palmarés. Katir tenía 25 años cuando ganó en Budapest y encaraba París 2024 como candidato real al podio olímpico. La sanción se comió ese pico y ahora amenaza con vaciarle la treintena, la edad teórica de su plenitud.
Birmingham 2026 y un hueco que sigue abierto
El calendario aprieta justo donde más duele. El Campeonato de Europa de Birmingham se disputa del 10 al 16 de agosto de 2026 en el Alexander Stadium, la primera vez que Gran Bretaña acoge la cita continental, y España llega sin su referencia del fondo.
El agujero se hereda. En Múnich 2022, Katir fue el fondista español que subió al podio europeo; sin él, la delegación afronta los 1.500 y los 5.000 de Birmingham con perfiles más jóvenes o irregulares y sin un candidato firme a medalla en la media distancia.
El relevo no está garantizado. España conserva mediofondistas de nivel como Adel Mechaal, cuyos récords nacionales Katir había arrebatado en 2023, pero ninguno reúne hoy el rango de distancias ni las medallas globales del muleño. Reemplazar ese perfil exige un tiempo que el calendario no regala.
Y ahí está la noticia que el fallo esconde. La sanción expira el 7 de febrero de 2028, así que Katir se pierde los Mundiales de Tokio y Pekín y todo el ciclo previo a Los Ángeles, pero llega a los Juegos. La contraapelación que el TAS tumbó pedía exactamente lo contrario: alargar el castigo hasta febrero de 2029, lo que le habría borrado la cita olímpica del calendario.
El precio de esa puerta abierta es entrar por ella casi sin rodaje. Reaparecería con la temporada olímpica ya empezada y apenas seis meses para construir una marca de clasificación, en unas distancias donde la forma se levanta durante inviernos enteros, no en un puñado de carreras.
Fuera de las pistas, el atleta se ha replegado. Su última carrera oficial fue la San Silvestre Vallecana de 2023, donde acabó segundo, y desde entonces apenas ha aparecido salvo para reivindicarse en redes. Ha dicho estar harto de llorar y refugiarse en la lectura.
Vuelve, si vuelve, con 30 años y cuatro temporadas en blanco, una eternidad para un fondista de élite. El talento que le hizo rozar el oro mundial sigue intacto sobre el papel; la pregunta es si un cuerpo parado tanto tiempo puede volver a ese nivel.