El Masters 1000 de Shanghái abre el 7 de octubre el tramo que decide quién juega en Turín. Es el único Masters de la gira asiática y el penúltimo del año.

El número uno del mundo no estará para defender su lugar en la carrera. Jannik Sinner se retiró por una lesión de rodilla que arrastra desde que ganó Wimbledon en julio, y Carlos Alcaraz se ha caído horas después de proclamarse campeón en Tokio por molestias en el tobillo. Shanghái llega así con dos de sus nombres más fuertes fuera de la pista.

12 días, 96 jugadores y 1.000 puntos

El torneo se disputa del 7 al 18 de octubre en el Qizhong Forest Sports City Arena, en pista dura. Shanghái es uno de los cuatro Masters 1000 con cuadro de 96 jugadores, un formato que estira el torneo casi dos semanas y que da bye en primera ronda a los 32 cabezas de serie.

El campeón se lleva 1.000 puntos; el finalista, 650; los semifinalistas, 400, y los cuartofinalistas, 200. A partir de ahí la escala baja a 100, 50, 30 y 10. Esa diferencia entre ganar el título y caer en semifinales —600 puntos— es la que mueve la clasificación entera en octubre.

Shanghái es además uno de los ocho Masters de asistencia obligatoria. El único de los nueve que no lo es sigue siendo Montecarlo. Para los jugadores clasificados como commitment players, los treinta primeros del ranking al cierre del año anterior, faltar sin justificación médica cuesta un cero contabilizado.

La carrera a Turín: qué se juega exactamente

Las Nitto ATP Finals se juegan del 15 al 22 de noviembre, en el Inalpi Arena de Turín, sexto año consecutivo en la ciudad. Clasifican los ocho primeros de la Race, una tabla que arranca a cero cada enero y se cierra al terminar el Masters de París.

El reparto no es un simple top ocho. Los siete primeros de la Race entran de forma directa; la octava plaza se resuelve con la excepción de Grand Slam, que reserva sitio a un campeón de major del año en curso si ha terminado entre los veinte primeros. Dos suplentes viajan a Turín como cobertura.

Con Shanghái y París por delante, en octubre quedan 2.000 puntos en juego entre los dos Masters para quien llegue a las dos finales. Es la última ventana real para entrar en Turín desde fuera del corte, y la razón de que el cuadro asiático se llene de jugadores que en agosto estaban de gira por Norteamérica.

El cambio de 2026 que altera las cuentas

Este año la aritmética no es la de siempre. Desde la semana del 29 de diciembre de 2025, el ranking ATP cuenta los 18 mejores resultados en lugar de 19, con una excepción: quien se clasifique para las Finals suma un decimonoveno hueco.

El efecto es sutil pero real. Con un hueco menos, los resultados flojos pesan más porque hay menos margen para taparlos, y los puntos que se defienden de la edición anterior cuestan más de reemplazar. Un jugador que ganó Shanghái en 2025 y cae pronto en 2026 no cambia 1.000 por 200: cambia 1.000 por 200 en una tabla más corta.

La otra novedad del reglamento de 2026 afecta a los ATP 500: los treinta primeros pasan de cinco a cuatro torneos obligatorios de esa categoría, uno de ellos después del US Open. Montecarlo, al no ser obligatorio como Masters, puede computar como uno de esos cuatro.

El resto de novedades del año, incluida la baja por paternidad, están recogidas en el ranking ATP baja a 18 torneos y cubre la paternidad.

Qué significa un cuadro de 96

Solo cuatro de los nueve Masters 1000 reparten cuadro de 96 jugadores; el resto se juegan a 48 o 56. La diferencia cambia por completo el fin de semana de apertura y la forma de preparar el torneo.

Con 96 participantes, los 32 cabezas de serie descansan en primera ronda y entran directamente en la segunda. Para ellos, el torneo son como máximo seis partidos; para el resto del cuadro, siete. Es una ventaja estructural que se acumula a lo largo de dos semanas.

Ese formato también reparte los puntos de otra manera en la parte baja. Ganar un partido ya suma, con una escala que en el cuadro de 96 empieza antes que en los torneos de 48 y 56 y que permite a un jugador del puesto 80 arañar puntos sin ganar a nadie del top 20.

La contrapartida es el desgaste. Dos semanas de torneo en Asia, con calor y humedad altos, en la penúltima parada del año, es la combinación que más bajas de última hora produce del calendario.

La gira asiática al completo

Shanghái no llega solo. Le preceden los ATP 500 de Tokio y Pekín, que se solapan entre el 30 de septiembre y el 6 de octubre, de modo que buena parte del cuadro encadena tres torneos seguidos sin volver a Europa.

Las dos citas previas ya han dejado nombres propios. Novak Djokovic se proclamó campeón en Pekín el 6 de octubre, su título número 102, tras ganar el primer set a Alex de Minaur, que se retiró lesionado.

Carlos Alcaraz ganó ese mismo día el ATP 500 de Tokio ante Jiri Lehecka, su tercer título del año, pero horas después anunció que no jugará Shanghái por molestias en el tobillo.

Ese encadenamiento tiene una lógica de reglamento, no solo de conveniencia. Los treinta primeros del ranking están obligados a jugar cuatro torneos ATP 500 al año, y al menos uno después del US Open: la gira asiática es, para muchos, el sitio donde se cumple esa cuota.

Por eso octubre concentra tanto movimiento en la clasificación. Entre los dos 500 asiáticos, Shanghái y el Masters de París, un jugador puede poner en juego más de 2.000 puntos en seis semanas, que es aproximadamente lo que separa al octavo del decimoquinto de la Race en un año normal.

Por qué Shanghái pesa más que otros Masters

La gira asiática llega en el peor momento físico del calendario, con nueve meses de temporada encima y el circuito encadenando husos horarios. Shanghái se juega justo después de los ATP 500 de Tokio y Pekín, de modo que muchos llegan con tres semanas seguidas en Asia.

Eso explica dos cosas: que el torneo produzca cuadros con caídas tempranas de favoritos y que sea un terreno histórico de sorpresas. También que las bajas de última hora sean más frecuentes aquí que en Indian Wells o Miami, donde el circuito llega fresco.

Esta edición lo confirma con creces: además de Sinner y Alcaraz, el cuadro ha perdido a jugadores como Arthur Rinderknech, João Fonseca o Denis Shapovalov, todos por molestias físicas.

Para el aficionado español, la referencia de octubre es doble: Shanghái primero y París después, aunque esta vez sin Alcaraz. En el cuadro chino estarán Alejandro Davidovich Fokina, que llega como vigente campeón de Chengdú, Jaume Munar, que se mide a Brooksby, y Pablo Carreño Busta, ante Navone.

Entre los dos Masters se reparte casi todo lo que queda por decidir antes de que la Race cierre y Turín ponga nombre a sus ocho invitados.