El día que ningún argentino quería llegó. Argentina se despidió del mejor jugador del mundo y del mejor jugador de la historia junto a Maradona. Lo hizo en el terreno de juego, con dos asistencias y su gol número 126 con la celeste y blanca. Esta no es su retirada del fútbol, aunque es la primera de ellas. Para Argentina, Messi será eterno.

El último tango de Lionel Messi

Algún día tenía que llegar y fue ayer. Nadie quería pensarlo, nadie lo quería imaginar, nadie lo quería prever. El último partido de Lionel Messi con la camiseta albiceleste fue tras su tercera final del Mundial y una derrota que todavía duele, pero que en la noche del Monumental quedó en un segundo plano porque el foco estaba en el ’10’.

El encuentro comenzó con media hora de retraso, pero no le importaba a nadie. El Monumental abrió sus puertas cuatro horas y media antes del pitido inicial, después recibió a los jugadores con fuegos artificiales y la primera gran emoción llegó con el himno nacional argentino. Scaloni no pudo aguantarse las lágrimas y Messi lo hizo hasta el final, pero se rompió.

Un detalle clave de este momento: Messi no cantó el himno, algo que le criticaron muchos durante los momentos más complicados con Argentina, cuando el ’10’ no podía conseguir victorias. Eso cambió, claro que Messi se sabía las estrofas, pero no le quería dar el gusto a los críticos. Esta vez repitió aquello, seguramente pensando en su padre, que falleció hace algunas semanas. El futbolista con más partidos de la historia de la selección albiceleste se emocionaba antes de que la pelota comenzara a rodar.

Un sentido homenaje en el minuto 10

El partido era lo de menos, la excusa de la noche. En el terreno de juego un once con muchos campeones del mundo y algún invitado sorpresa. Entre los titulares, Nicolás Otamendi, que fue el futbolista que abrió el marcador (a pase de Messi, sumando su asistencia número 69 con la celeste y blanca) en el segundo tiempo y que pocos minutos después se fue ovacionado por el Monumental. El central también jugaba su último partido con la selección albiceleste y agradecía a toda la hinchada.

Por su parte, Messi lo intentó de todas las maneras posibles. En el primer tiempo tuvo dos oportunidades claras, pero en ninguna de ellas pudo acertar. Todos los compañeros lo buscaban, intentaban encontrar un espacio para que el ’10’ se luciese y tuviese su momento de gloria en el encuentro, pero no era fácil la situación porque Benín quería demostrar que era un invitado que no solo fue a Buenos Aires a pasearse.

En el primer tiempo, cuando todo estaba todavía en fase de calentamiento, llegó el primer homenaje a Messi. AFA tenía preparado un parón en el minuto 10 del encuentro donde aparecieron más fuegos artificiales y la gran mayoría de jugadores de la selección africana se acercaron para saludar al argentino. Pero el partido tenía que continuar, que era lo que Messi quería y quiso siempre: jugar a la pelota.

A la hora de partido llegó la asistencia número 70 de Messi en 208 partidos. Y fue para Nico Paz, uno de los llamados a tener que intentar cubrir parte del vacío (llenarlo será imposible) que deje Messi. El nacido en Tenerife recibió el pase del ’10’ y abrió el interior de su pie zurdo, como tantas veces hizo el homenajeado de la noche, para poner el segundo en el marcador.

Llegó el gol 126 de Messi con Argentina

Pasado el minuto 70 llegó el gol de Messi. Fue de penal, esa faceta que no fue la más sobresaliente en su carrera, es cierto, pero en esta ocasión no falló. Los compañeros festejaban con él, la gente cantaba y las imágenes de la realización de la televisión se iban para el palco donde estaba Antonela, donde estaban Thiago, Mateo y Ciro y, por supuesto, donde estaba Celia, su mamá, la que siempre que pudo animó a su hijo en el estadio. Llegaba el gol número 126, una cifra a la que será muy difícil que alguien, siquiera, se acerque.

Otro detalle muy interesante fue que la gran ovación de la gente a Messi, durante el partido, no fue con el gol. En una jugada totalmente intrascendente, el ’10’ se marcó un sprint que nadie esperaba para llegar a una pelota cerca del banderín del córner. La gente explotó en aplausos y Messi, que nunca negoció un esfuerzo con la albiceleste, devolvía el gesto con una sonrisa.

El carrusel de cambios de Scaloni continuaba y todos se iban del campo menos el capitán, que aguantaba. La albiceleste ya comienza a buscar nuevas figuras y entraron Franco Mastantuono o Leonel Flores, dos futbolistas con un futuro muy interesante en clave selección. Todo parecían pequeños homenajes para el ’10’ y Argentina terminaba jugando con 7 futbolistas zurdos, con Lionel como referencia.

¿Cuál podía ser la última jugada de Messi con Argentina? Un libre directo. Desde 21 metros, desde el borde del área, en una falta que le hicieron a él. Su último toque iba a ser con la zurda, como manda la historia, pero no todos los finales son como uno quiere y el disparo se le fue alto. Tras ese tiro el encuentro llegaba a su fin, el árbitro le regalaba las tarjetas del partido, el ’10’ se llevaba la pelota entre sus brazos y la despedida comenzaba.

Messi toma la palabra: «Me gustaría venir toda la vida»

Lo primero que llegaba era un espectáculo de drones en el cielo de Buenos Aires. El escudo de AFA, la camiseta ’10’ con el apellido Messi y Lionel con la Copa del Mundo en sus manos. El capitán mantenía la compostura rodeado de los suyos, pero poco a poco se atisbaba que en algún momento, al igual que durante el himno, iba a romper a llorar.

«No se va y Messi no se va». La gente comenzaba a cantar por su capitán y las lágrimas ya iban llegando poco a poco. Entonces llegaba Soledad Pastorutti, una de las cantantes argentinas más importantes, para cantar y seguir emocionando a Messi. «Quiero jugar hasta el final, por otra noche como esta doy mi vida», decía la canción que terminaba con un emotivo abrazo entre ambos.

Luego Messi agarró el micrófono y comenzó su discurso. No es normal escuchar a Messi hablar tanto, pero en esta ocasión sí lo hizo, con un repaso a toda su carrera y momentos complicados: «Es difícil decir algo hoy. Se cruzan muchas emociones, muchas cosas. Obviamente en lo primero que pienso es en mi viejo«, empezó casi emocionado.

«No me queda nada más que agradecer, fue un orgullo defender esta camiseta durante más de 20 años, hasta en los peores momentos que los hemos tenido. Les juro que me gustaría venir toda la vida porque jugar en la selección argentina es lo más lindo que te puede pasar, lo más lindo que te puede pasar», comenzó diciendo el astro argentino.

Messi eligió cuándo dejar la albiceleste y también recordó el último partido del Mundial, esa final perdida, dejando claro que no pasó nada: «Como dije, si bien quiero estar toda la vida acá, creo que es el momento. El último Mundial ya fue demasiado lo que me tocó vivir, tuvimos el sueño de todo el país de volver a salir campeones del mundo«, explicó.

«Estuvimos muy cerquita y la realidad es que no pasó nada raro como se dice, dimos todo y el partido contra Inglaterra fue un desgaste muy grande para nosotros. A nivel de piernas, a nivel emocional fue un desgaste muy grande pero llegamos con lo justo. Pero lamentablemente no pudimos ser campeones y no tengan dudas de que todos los compañeros que tuve al lado siempre dejaron todo por esta camiseta», continuó.

Messi poco a poco se fue calentando y apeló a la hinchada: «Seguramente me olvido de muchas cosas que me gustaría decirles. Tuve la suerte de ir por todo el país, siempre recibí un cariño enorme, soy un agradecido por todo lo que me tocó vivir. Agradezco todo este tiempo que fui donde fui siempre estaba la cancha llena, haciendo un esfuerzo enorme, viajar a Copa América, Mundiales, siempre somos locales en todos lados y eso nosotros lo sentimos», dijo.

«En este lugar me tocó vivir uno de los momentos más lindos de mi carrera, fue el primer día que jugamos después del Mundial, no se me va a olvidar nunca. Hoy seguramente sea acá mi día más triste, pero voy a estar con ustedes, del otro lado, van a venir momentos duros, seguro, y en esos momentos duros vamos a estar nosotros, para hacer cosas grandes hay que hacer grupos unidos porque hay gente que quiere ver mal a la selección y no hay que darles el gusto». Ahí salió el Messi caudillo, el Messi capitán.

Por último, Messi cerró de manera muy emotiva, aunque con una sonrisa y sin quebrarse: «Soy un agradecido por ser argentino, estoy orgulloso de ser argentino y de haber cumplido el sueño con todos ustedes. Los quiero».