Tras un comienzo dubitativo de los españoles y la reacción siempre oportuna de Mikel Merino, el último duelo del parón deja a España habiéndolo ganado todo en Nations League y con un balance más que positivo para la próxima ventana internacional.

Merino al rescate de los tres puntos restantes

Otra vez Merino ha sido el gran causante de que España supiera poner los puntos sobre las íes en un partido complejo para ‘La Roja’. La debacle de Croacia ante Inglaterra quizá dio demasiadas confianzas a un equipo que venía de superar con creces todos los retos hasta el momento.

Con la entrada de Mikel Merino al campo, Luis de la Fuente se agarraba al clavo ardiendo de querer potenciar el entendimiento de los espacios en el área y, sobre todo, desafiar lo que hasta ese momento había sido predicar en el desierto en cuanto a la creación de oportunidades. Y Merino cumplió.

Como de costumbre, el jugador del Arsenal vuelve a demostrar que, si bien es cierto que es un recurso muy potente en cualquier momento del partido por su visión, implicación defensiva y constructiva y por su capacidad asociativa, lo que le ha elevado en estos años es esa efectividad que a España le ha vuelto a dar una victoria.

Y son muchas ya, con un Merino especialmente eficiente en un puesto de ‘9’ que, sin serlo, le viene al pelo. Con España se trata de su gol número 15, por encima de muchos grandes goleadores y ya en el puesto número 24 de la lista de goleadores de España, por delante de nombres clave como los de Xavi, Iniesta o Luis Suárez.

El primer gran despertar de Croacia

El revolcón de Inglaterra a los croatas de Slaven Bilic, sin duda, supuso un gran varapalo, lo que ha activado un orgullo que, sin darle puntos, estuvo cerca de amargar la noche a España. Con dureza y con ese punto de intensidad de quien sabe que se juega mucho más que lo que determina la competición, los de Luka Modric quisieron morder desde el inicio.

El gol llegó en el minuto 17: un rebote que Unai Simón no pudo evitar cayó a los pies de Ivan Perisic, que pocas veces deja pasar una ocasión así. Abriendo el marcador en este duelo, los de Bilic trataron de ir a por el segundo, aunque sin dejar que los riesgos pudieran dar alas a España.

Se trata, sin duda, del mejor encuentro disputado por Croacia desde el cambio en el banquillo y, sin duda, en lo mostrado en un parón muy negativo en lo que a resultados se refiere. Solo la victoria ante Chequia, también en plena reconstrucción, le da un viso de claridad para el futuro en el que aún parecen tener reparos a un cambio drástico de paradigma y protagonistas.

Lamine Yamal eléctrico, pero sin pólvora

En la banda diestra se volvió a ver a un Lamine Yamal con hambre. Una realidad que se hace extensiva a muchos más jugadores que el del Barça, pero que es especialmente marcada en las diagonales del ’19’ de España, que en cada acción parece portar veneno para dejar claras sus intenciones.

Un partido intenso, marcado por sus regates y capacidad para desbordar, además de por su calidad a la hora de encontrar esa intención de buscar la espalda de la defensa rival. Con su juego, el jugador culé llegó a ser el que más toques dio en área rival (junto a Merino), el que más disparos hizo (empatado con Perisic e Igor Matanovic) y el que regateó en más ocasiones.

Un portento que es un seguro de vida a la hora de crear peligro y hacer evolucionar a una España que no quiere dejar de demostrar que el hambre voraz de esta generación no se ha apagado, aunque la sensación de este largo parón haya podido dar muestra de que su velocidad de crucero es suficiente para ganar sin problemas.

Ganarlo todo y quererlo todo

El descuido del gol y la falta de finura en las grandes ocasiones de España para empatar el duelo o generar aún más ventaja hacen ver que sí pudo ser este el partido en el que más descentrados pudieron entrar los jugadores.

Más allá de la dinámica de juego de Croacia, muy superior respecto a la vista en el primer duelo en Sevilla y, sobre todo, a la que cayó ante los ingleses, España mostró haber entrado al partido con algo de desgaste en las piernas y cierta convicción de poder ganar fácil. Una ausencia de garra que se despejó con el gol rival y en cuanto se pudo ordenar un poco el juego.

La mejor noticia para Luis de la Fuente es que los suyos supieron reaccionar de manera positiva ante la muy real opción de no puntuar o «solo» empatar en un encuentro marcado en verde para tratar de hacer pleno en octubre en estos primeros cuatro partidos de la Nations League.

Una mirada sensata a lo que es la competitividad voraz de unos jóvenes que, cuando apenas entran en su etapa de madurez, ya cuentan con un palmarés más que envidiable en una selección española joven y que sigue teniendo hambre.