MOTOGP

Aleix Espargaró, un ex de Ferrari F1 y la idea de grupo: las claves del éxito de Aprilia

La marca italiana logró su segundo triunfo en 2023 el pasado domingo, un hito que les coloca como principal rival de Ducati.

El equipo Aprilia celebra con Aleix Espargaró la victoria en el GP de Catalunya 2023 de MotoGP. /EP
El equipo Aprilia celebra con Aleix Espargaró la victoria en el GP de Catalunya 2023 de MotoGP. EP
Borja González

Borja González

Circuito de Misano (Italia)-. "Es que todos estamos trabajando mucho y estamos picando mucha piedra, y conseguir un resultado así… Está claro que Montmeló ayuda, pero da igual, hay que estar ahí y ya está. ¡Chapeau!". Maverick Viñales se mostraba así de eufórico tras la exhibición de Aprilia en el Gran Premio de Cataluña, después de dar la vuelta de honor subido a la moto del ganador, Aleix Espargaró, al que se le había ocurrido la idea de hacer ese intercambio como mensaje de equipo, del triunfo de una fábrica que hace no mucho estaba muy lejos de ser competitiva.

Aprilia regresó a MotoGP en 2015, con Álvaro Bautista y Stefan Bradl como pilotos, y con una moto que era más bien un apaño. "Comenzamos de cero casi, de una base del proyecto WorldSBK, modificamos el motor para la carrera de 81mm y tuvimos que adaptarnos a unos neumáticos diferentes", recuerda el team manager de la casa italiana, Paolo Bonora, que lleva 20 años con los de Noale, con una marca que reinó en 250cc y en 125cc. "De ahí partimos. Con todas las dificultades que un inicio comporta. Teníamos menos recursos que ahora, tanto desde el punto de vista presupuestario como de personal, pero con el tiempo hemos mejorado estos dos aspectos. Y en los últimos años hemos dado el salto más grande".

En 2017, con la marcha de Bautista a Ducati, se incorporó Espargaró, que venía de vivir los dos primeros años de la nueva etapa de Suzuki en la clase reina, donde tuvo a Viñales como compañero. La amistad forjada allí fue la que terminó provocando la insistencia del ganador en Montmeló de fichar a este después de su sonado despido por Yamaha.

Maverick Viñales y Aleix Espargaró, con las motos cambiadas, al final del GP de Catalunya de MotoGP.  EP
Maverick Viñales y Aleix Espargaró, con las motos cambiadas, al final del GP de Catalunya de MotoGP. EP

"Ha sido como un tributo a toda Aprilia, a la fábrica, a Maverick, a mí mismo... Por lo que hemos conseguido entre los dos", explicaba Espargaró sobre ese gesto de intercambiar las motos. "Mucha gente, incluso gente de mi entorno, pensaba que me equivocaba trayendo a Maverick a mi box; con lo tranquilo que estaba, traer a un piloto tan fuerte, que quizá me jubilaba. Yo creo mucho, mucho, mucho en mí. Muchísimo, muchísimo, cada día de mi vida. Y sabía que me haría mejor".

"La incorporación de Maverick ha aportado una nueva idea y un nuevo estilo de pilotaje. Y esto nos permitirá tener una moto que abarque un rango más amplio de estilos de pilotaje", comenta Bonora a Relevo. "Tenemos que mejorar la moto siguiendo la filosofía de otros pilotos. Y nos ayuda mucho tener cuatro y no dos. Tener tantos datos es muy útil. Los cuatro pueden consultar los datos de los otros, ver quién hace mejor una curva, y así se ayudan todos y mejoran todos juntos. Por eso es muy importante".

Un movimiento clave en el éxito de Aprilia, aunque hubo otras claves antes. Una, la llegada de Massimo Rivola, ex director deportivo de Ferrari en la F1 , en 2019. Y esto empujó al Grupo Piaggio, propietaria de la marca, a implicarse más en el proyecto. 

«Se casó con un proyecto en el que nadie confiaba»

Otra clave, obviamente, es el papel de Aleix, il capitano. "Se casó con un proyecto. Al principio nadie confiaba en nosotros y él ha creído. Y ha cambiado, no es el mismo Aleix que conocíamos en 2017. Era mucho más caliente, instintivo, también agresivo en el pilotaje, y ha madurado mucho. Aleix ha mejorado muchísimo, ha aprendido mucho de sus errores, en su estilo de pilotaje, de la moto, y ahora conoce la moto al 100%", apunta Bonara.

"Sabe que tiene que estar tranquilo, que tiene que gestionar el fin de semana de carreras de una manera metódica, de una manera organizada, y lleva dos o tres años haciéndolo". Todas reflexiones en positivo, aunque dentro de la marca no se engañan y son conocedores de sus puntos débiles.

"Las MotoGP de ahora necesitan estar listas para todas las situaciones. Montmeló es el tipo de trazado que preferimos, pistas más largas, donde hay mucha velocidad en el paso por curva, donde no hay que frenar mucho, y ahí nuestra moto se comporta muy bien. Pero tenemos que mejorar en las frenadas fuertes y en dar más confianza a los pilotos en los adelantamientos. Dar más flexibilidad al piloto de decidir las líneas a seguir", reconoce Bonora, que acepta que la gestión de una temporada completa es otro aspecto en el que ya fallaron en 2022. Después de aspirar a pelear por el título, Aprilia y Aleix se desinflaron, entre los lamentos del piloto español porque consideraba que habían llegado ahogados al final del curso.

"Este año hemos empezado de otra manera, nos estamos adecuando a la situación, de una forma más tranquila. Sabemos que para poder ganar hay que pensar en estar siempre en el top 5, estar ahí donde están los más fuertes. Cuando estás ahí puedes pensar en ganar, pero no puedes salir directamente pensando 'vamos a ganar'. Tienes que estar ahí con ellos. Con esa idea, y trabajando de manera tranquila, se pueden obtener los resultados. Obviamente, tratando de cometer los menos errores posibles y buscando contar con una fiabilidad para garantizar una confianza al piloto", añade el team manager de los italianos. 

"Hay que disfrutar cada pequeño logro, porque es muy difícil lo que estamos consiguiendo. Con energía positiva, llegaremos al final dando un susto a más de uno", concluye Espargaró con una sonrisa, con la esperanza de seguir manteniendo el nivel de Montmeló hasta el final del año. Tras Silverstone llegó el circuito kryptonita de Aprilia, Austria, y sufrieron; Misano es otro de esos sobre el papel complicados. Será una buena prueba de fuego.

Borja González
Borja González

Colaborador

Desde 2003 siguiendo el Mundial de Motociclismo, detrás de un micrófono, delante de una cámara o aporreando las teclas de un ordenador. Da igual como sea, la cosa es contarlo.