Adiós al PPV: la UFC se muda a Paramount+
La UFC firmó por 7.700 millones con Paramount y entierra en 2026 el pago por evento que la hizo rica. Te explicamos qué cambia y qué significa para España.
En agosto de 2025 la UFC firmó el mayor contrato de su historia y enterró el modelo que la hizo rica: desde 2026, sus veladas dejan el pago por evento y entran en una suscripción.
Dana White defendió el pago por evento toda su vida
El anuncio llegó por sorpresa un 11 de agosto de 2025. Dana White, que durante dos décadas presentó el pay-per-view como el corazón del negocio, comunicó en redes que la UFC abandonaba ese sistema en Estados Unidos. El discurso cambió de la noche a la mañana.
El acuerdo lo cerró Paramount días después de que Skydance, la productora de David Ellison, completara su fusión con el grupo. Según Forbes, las dos partes cerraron el paquete completo en apenas 48 horas. Ellison entró agresivo y lo quiso todo, en palabras del propio White.
Qué incluye el acuerdo con Paramount
Las cifras son las que marcan el titular. Paramount paga 7.700 millones de dólares en siete años por los derechos en Estados Unidos, con una media de 1.100 millones anuales. El contrato arranca en 2026 y cubre solo el mercado estadounidense, no el internacional.
A cambio, la cadena se lleva las 43 veladas anuales de la compañía: 13 numeradas y 30 Fight Nights. Todas se emiten en streaming por Paramount+, y una selección de las grandes citas se simultanea en abierto en la cadena CBS.
El cambio de fondo afecta al bolsillo del aficionado estadounidense. Hasta ahora, ver una velada numerada en ESPN+ costaba 79,99 dólares por evento, un extra sobre la suscripción base. Desde 2026 ese recargo desaparece: quien paga Paramount+ accede a todo el calendario sin coste añadido.
Por qué este movimiento lo cambia todo
El salto económico es enorme. ESPN, socio de la UFC desde 2019, pagaba en torno a 550 millones de dólares al año. Paramount casi duplica esa cifra de golpe. La compañía de Las Vegas pasa a ingresar por derechos casi lo que factura una liga histórica como la MLB, y se acerca al terreno de los grandes eventos televisivos del país.
White vendió el pacto como un ascenso de categoría: sitúa a la UFC, dijo, «entre los deportes más grandes del mundo». La comparación con la NFL ya es explícita. El propio dirigente sostiene que su producto compite ahora con las grandes ligas estadounidenses, no con el boxeo.
Hay una pérdida menos visible en el trato. En ESPN, la UFC convivía con el béisbol y el fútbol americano en el mismo escaparate deportivo. Ese sello de legitimidad se difumina al mudarse a una plataforma de entretenimiento generalista que aún debe atraer al aficionado al deporte.
La lógica, aun así, es la del mercado actual. La UFC hace lo que ya hicieron la NFL, la NBA o la MLB: empaquetar sus eventos dentro de una suscripción en lugar de venderlos sueltos. Para Paramount, el objetivo es enganchar abonados y retenerlos todo el año.
El precedente: de Spike TV a ESPN
La UFC lleva 20 años saltando de casa en casa y encareciéndose en cada mudanza. En 2005, la cadena Spike TV emitió The Ultimate Fighter, el reality al que muchos atribuyen haber salvado a la empresa. Aquel programa la sacó del ostracismo televisivo.
Después llegaron FOX en 2012 y ESPN en 2019, cada acuerdo mayor que el anterior. Según Bloody Elbow, las tarifas de derechos de la UFC se dispararon un 1.000% en 14 años. El pacto con Paramount es el último y más caro eslabón de esa escalada.
El pago por evento fue el motor de todo. Cada velada numerada se vendía aparte, y las estrellas cobraban un porcentaje de esas ventas. Ese sistema construyó la fortuna de la compañía y también la de peleadores como Conor McGregor, capaces de mover millones de compras.
El pago por evento no está muerto del todo
White matizó su propio anuncio a los pocos días. No descartó recuperar el pay-per-view para citas muy concretas, al margen del acuerdo con Paramount. La puerta queda entornada para un combate excepcional, un regreso mediático o un evento fuera del calendario habitual.
El punto más delicado es la retribución de los peleadores. Al desaparecer el porcentaje de ventas, las estrellas pierden una palanca histórica de negociación. La UFC ya trabaja en nuevos contratos para quienes cobraban bonus por PPV, aunque no ha detallado cifras ni porcentajes concretos.
Que el modelo funciona ya hay pruebas. En junio de 2026, la velada celebrada en los jardines de la Casa Blanca promedió 8,2 millones de espectadores en Estados Unidos y Latinoamérica, el evento en directo más visto de la historia de Paramount+.
Qué cambia para el aficionado español
Aquí conviene desmontar un malentendido. El contrato con Paramount cubre solo Estados Unidos; los derechos internacionales se venden territorio a territorio a través de IMG, un negocio estimado en 250 millones de dólares anuales. En España, el acuerdo no cambia nada de forma directa.
De hecho, el aficionado español nunca pagó velada a velada al estilo estadounidense. La UFC se sigue aquí por suscripción, dentro de una plataforma deportiva, sin el recargo por combate. Lo que muere en 2026 es un modelo específicamente norteamericano, no el europeo.
El contraste con el pasado reciente es llamativo. Hace no tanto, seguir según qué veladas desde Europa podía dispararse de precio, como contamos con lo que costaba una velada. La tendencia global va justo en la dirección contraria: menos pago suelto, más suscripción.
El deporte que White construyó a base de vender cada gran noche por separado se despide de esa fórmula en su propio mercado. La UFC apuesta por la audiencia masiva antes que por la compra impulsiva, y en la actualidad de la UFC ese giro marcará la próxima década. El octágono cambia de escaparate, no de ambición.