El Mundial de Resistencia cierra su temporada en Monza. Las 6 Horas se disputan en el Autodromo Nazionale Monza del 6 al 8 de noviembre y reparten los últimos puntos de un campeonato que este año ha tenido que rehacer su tramo final.

La cita italiana no estaba en el calendario original. El WEC, siglas inglesas del Mundial de Resistencia, canceló sus dos últimas pruebas, previstas en Catar y Baréin, y las sustituyó por dos circuitos europeos: Barcelona y Monza.

Por qué cambió el final de temporada

La organización explicó el movimiento por motivos logísticos y de seguridad en Oriente Medio. Trasladar todo el paddock a la zona implicaba riesgos y complicaciones de viaje que el campeonato prefirió no asumir a final de temporada.

La solución fue mirar a Europa. El Circuit de Barcelona-Catalunya acogió las 6 Horas del 16 al 18 de octubre, en una carrera que no estaba prevista, y Monza recogió el testigo del cierre.

Para el campeonato, el cambio tiene lecturas encontradas. Pierde dos citas con puntuación extra, de hasta 38 puntos para el ganador, y las sustituye por dos carreras de seis horas de 25 puntos al ganador, pero gana dos circuitos históricos y abarata la logística del final de temporada.

El cambio se anunció el 28 de julio, con cuatro carreras todavía por disputar, y el calendario mantuvo sus ocho citas.

Monza, el templo de la velocidad

El trazado lombardo es uno de los más rápidos del mundo. Sus rectas largas y sus chicanes exigen una puesta a punto de poca carga aerodinámica, y eso cambia el equilibrio de los prototipos respecto a otros circuitos.

Monza tiene una relación antigua con la resistencia. Fue sede del Mundial de Sportscar en su época dorada, con nombres como John Surtees (1966), Mario Andretti (1974) o Jacky Ickx, tres veces ganador de sus 1000 kilómetros.

En su etapa reciente, el WEC visitó el circuito entre 2021 y 2023, con victorias de Toyota y de Alpine. Ahora vuelve para decidir los títulos de pilotos, un papel distinto.

El desgaste de neumáticos y el consumo mandan en una carrera de seis horas. En un trazado de velocidad media tan alta, la gestión de energía y las paradas pesan más que la vuelta rápida.

El circuito conserva restos del viejo anillo peraltado, sin grandes carreras desde 1969, que siguen en pie junto al trazado actual como recuerdo de otra época.

Las chicanes de la recta de meta y de Ascari llegaron en 1972 para reducir las velocidades, que no dejaban de crecer.

Qué se juega el campeonato

El WEC reparte títulos en dos categorías. La principal es la Hypercar, donde compiten los prototipos de las grandes marcas, y por debajo está la LMGT3, la clase de los coches derivados de modelos de calle, con parrillas muy pobladas.

La cita final reparte la puntuación habitual de una carrera de seis horas, 25 puntos al ganador, y no los 38 que habría dado el 8 Horas de Baréin. Solo Le Mans, con su doble puntuación, pesa más en todo el año.

Toyota ya se aseguró el título de marcas con su doblete en Barcelona. El de pilotos se lo jugarán sus dos coches: el #8 de Sébastien Buemi, Brendon Hartley y Ryo Hirakawa, ganador en Barcelona, llega con 17 puntos de ventaja sobre el #7 de Mike Conway, Kamui Kobayashi y Nyck de Vries.

En la LMGT3, el título de pilotos también se decide en Monza. Jonny Edgar, del Corvette #33 de TF Sport, aventaja en 18 puntos al Porsche #92 de Manthey, con un máximo de 26 en juego.

El calendario de este curso se ha reorganizado dos veces. El Catar 1812 km se aplazó de marzo a octubre por la situación en Oriente Medio y, en julio, se canceló junto al 8 Horas de Baréin.

El cierre en Europa tiene un efecto en el público. Las carreras de Oriente Medio se disputaban con gradas discretas y horarios complicados, mientras que Monza garantiza una asistencia alta y un horario europeo.

El interés español

España tiene presencia fija en la categoría. Miguel Molina compite en la clase reina con Ferrari y es uno de los pilotos nacionales con más recorrido en la resistencia moderna, ganador de Le Mans en 2024 con el Ferrari #50.

España cuenta con tres pilotos en la Hypercar. Junto a Molina, que fue tercero en Barcelona, corren Dani Juncadella con Genesis y Álex Riberas con Aston Martin.

La cita de Barcelona dejó al campeonato una plaza española inesperada en el calendario. Montmeló nunca había recibido una carrera del WEC, solo el Prólogo de 2019-20, y estrenó las 6 Horas el 18 de octubre.

Las dos citas europeas acercan el campeonato al aficionado español. De las tres últimas carreras del año, dos son europeas: Barcelona, ya disputada en España, y Monza.

Ferrari, Toyota, BMW, Cadillac, Alpine, Peugeot, Aston Martin y Genesis comparten parrilla en la clase alta, con ocho fabricantes en 2026. Genesis debuta este año, y Porsche dejó la Hypercar al acabar 2025.

La competencia se nota en la pista, aunque no se reparte por igual: en las siete carreras disputadas, Toyota ha ganado cuatro, BMW dos y Ferrari una. La organización aplica un equilibrio de prestaciones para acercar a los coches, y las carreras se deciden en boxes y en los relevos.

Cómo se sigue una carrera de seis horas

El formato exige paciencia. Cada coche lo comparten varios pilotos, que se turnan en relevos marcados por el reglamento, y la carrera se sigue tanto por la clasificación como por la estrategia.

Las categorías corren a la vez en pista, así que los adelantamientos entre clases son constantes. Esa convivencia es una de las señas de identidad del campeonato y una de sus mayores dificultades para los pilotos.

La carrera se puede seguir a través de la web oficial del WEC y de sus redes sociales.

Después de Monza, el Mundial cierra el curso y mira a 2027, con un calendario de nueve carreras en el que la organización se ha comprometido a volver a Catar y Baréin.