El PSG revalida la Supercopa de Europa ante un Aston Villa que mereció más
Kvaratskhelia y Doué tumbaron al Villa en Salzburgo. Madjo, de 17 años, firmó el gol más precoz de la historia del torneo y el PSG entró en un club de tres.
El PSG ganó 2-1 al Aston Villa en Salzburgo y se quedó con la Supercopa de Europa por segunda vez seguida. En una final de agosto con las piernas a medio hacer, ganó el que tenía más resto.
Una final que llegó demasiado pronto
La cita se disputó el miércoles en el Red Bull Arena, ante unos 30.000 espectadores y apenas 24 días después de la final del Mundial. Ese dato explica casi todo lo que se vio: dos equipos con medio vestuario recién incorporado y sin pretemporada real.
Los dos entrenadores gestionaron la escasez de forma parecida. Luis Enrique dejó en el banquillo a Ousmane Dembélé, vigente Balón de Oro, y arrancó con Kvaratskhelia como hombre más fresco por no haber jugado el Mundial. La alineación se armó por descanso, no por jerarquía.
Unai Emery hizo lo propio en el lado inglés: sin Emiliano Martínez, al que preservó tras el Mundial, y con Marco Bizot bajo palos. El resultado fue un partido de área a área, con el cansancio decidiendo los últimos 20 minutos. Agosto no perdona a nadie.
Los dos golpes del PSG
El primero llegó en el minuto 20 y fue de autor. Kvicha Kvaratskhelia recibió de Désiré Doué dentro del área, se ajustó el cuerpo y cruzó un derechazo seco que Bizot solo pudo rozar. Un gol de calidad individual pura, del tipo que decide finales cortas.
El Aston Villa, lejos de hundirse, creció. Fue de menos a más durante toda la primera parte y encontró premio justo antes del descanso, con un centro de John McGinn desde la derecha que remató Brian Madjo. El 1-1 llegó en el minuto 45 y cambió el partido.
El golpe definitivo fue en el 61. Dembélé, que había entrado al descanso, filtró un pase a la espalda de la defensa y Doué se plantó solo ante Bizot. El asistente levantó la bandera, pero el VAR corrigió el fuera de juego y el gol subió al marcador.
A partir de ahí, el PSG hizo lo que ya había hecho en la final de Champions: blindar el centro del campo y sufrir. El Villa terminó con 15 remates frente a los 12 de los parisinos y perdonó hasta el pitido final. Mereció más de lo que se llevó.
Madjo, 17 años y un récord que no existía
El nombre de la noche no era ninguno de los esperados. Brian Madjo, delantero de 17 años, debutó de forma oficial con el Aston Villa en una final europea y marcó. Se convirtió en el goleador más joven de la historia de la Supercopa de Europa.
El contexto lo hace todavía más raro. Madjo pudo jugar apenas unos días antes, después de que se resolviera un conflicto con la FIFA por su inscripción, así que la final fue literalmente su estreno competitivo. Su primer partido fue una final contra el campeón de Europa.
Su actuación no se limitó al gol. Perdonó dos ocasiones claras antes de marcar y siguió apareciendo después, hasta que Emery lo retiró en el minuto 72 buscando frescura. La noche dejó una lectura optimista sobre la generación que viene, en los dos bandos: ninguno de los protagonistas pasaba de 21 años.
Lo que dice el segundo título seguido
La estadística que importa está en el palmarés. Con esta victoria, el PSG se convierte en el tercer club que revalida la Supercopa de Europa, después del Milan en 1989 y 1990 y del Real Madrid en 2016 y 2017. Solo tres clubes lo han conseguido.
El recorrido reciente del club francés explica la marca. Ganó su primera Champions en 2025 y la revalidó en 2026 ante el Arsenal, en los penaltis, y ha encadenado las dos Supercopas correspondientes. Cinco títulos internacionales en dos años.
Para Luis Enrique es la tercera Supercopa de Europa de su carrera, tras la de 2015 con el Barcelona y la del año pasado con el PSG. En el club parisino acumula ya 13 títulos desde su llegada. Solo Guardiola, con cuatro, suma más Supercopas continentales entre los técnicos españoles.
Emery y una final que se le sigue resistiendo
Al otro lado del banquillo, la derrota tiene un patrón. Unai Emery ha perdido las cuatro finales de Supercopa de Europa que ha disputado, las tres primeras con Sevilla y Villarreal y esta con el Aston Villa. Cuatro finales, cuatro derrotas.
La lectura, aun así, no debería ser cruel. Su equipo llegó a Salzburgo como campeón de la Europa League tras ganar 3-0 al Friburgo en Estambul, un título que rompió una sequía de 44 años sin trofeos internacionales para el club de Birmingham. El Villa volvió a Europa por la puerta grande.
Su única Supercopa sigue siendo la de 1982, cuando eliminó al Barcelona en una eliminatoria que entonces se jugaba a doble partido. Y 44 años después volvió a la final y compitió de tú a tú. La distancia con el mejor era mínima.
El árbitro que la FIFA no dejó entrar
Hubo una historia paralela que se llevó tanta atención como el juego. El somalí Omar Abdulkadir Artan dirigió el partido y se convirtió en el primer árbitro no europeo en pitar una Supercopa de Europa, en la 51.ª edición del torneo.
Artan había sido designado para el Mundial de 2026 y no pudo participar porque Estados Unidos le denegó la entrada al país. La UEFA lo eligió después para esta final, tras hablarlo con la confederación africana. El gesto se leyó como un mensaje a la FIFA.
Su partido fue solvente, incluida la revisión que validó el gol de Doué. También aplicó la norma nueva contra la pérdida de tiempo en un saque de banda del PSG al filo del descanso, uno de los cambios que estrena esta temporada. El reglamento nuevo ya se nota.
El calendario no da tregua a ninguno de los dos. El PSG juega el Trofeo de Campeones ante el Lens el domingo y ambos arrancan sus ligas el 23 de agosto, con la fase liga de la Champions esperando en septiembre. La temporada ya no para.