Dos partidos no son nada en el recorrido que puede tener Xavi en la selección neerlandesa, pero ya se aprecian brotes de lo que puede ser su idea. El catalán quiere reconfigurar desde cero a Holanda, la selección que en otra época maravilló al mundo con vértigo, presión defensiva y brío ofensivo.

El trabajo de Xavi para volver a la esencia

El paso del tiempo y, sobre todo, el ocaso de su compromiso con la esencia de Michels y compañía ha convertido a Holanda y a su selección en una realidad extraña. Es por eso por lo que la llegada de Xavi puede reactivar esa memoria táctica y volver a enseñar los dientes a través de una idea ofensiva recuperable y efectiva.

Lo está consiguiendo, parece, con la recuperación, primero, de un dibujo típico en la historia neerlandesa: el 1-4-3-3. Un dibujo que permite varias cuestiones a nivel táctico que ya se ven un poco en el césped a pesar de que solo ha comenzado a implantarse la idea del de Terrassa.

La filiación filosófica explícita entre la escuela neerlandesa y la formación de Xavi como jugador y entrenador ha casado a la perfección con un dibujo más reconocible y que conecta bien con las necesidades de juego en el campo, a pesar de las voces críticas. El dominio de la pelota y la actitud ofensiva pretenden ser claros, con extremos de perfil marcado, interiores creativos y un pivote único en la base.

La necesidad de generar peligro a toda costa y la ocupación de espacios

Más allá de lo estructural, Xavi ya ha tomado algunas decisiones esenciales que potencian la imagen de la ‘Oranje’. Unos primeros pasos clave para entender el resto de la idea. En este sentido, la confianza en Bart Verbruggen como primer actor en la creación, hace que el resto de las cuestiones tácticas caigan por su propio peso como fichas de dominó.

La siguiente decisión, y la más lógica, era darle a Virgil van Dijk un peso enorme en salida, clave para ser el primer organizador de juego (conectando con Joey Veerman, Ryan Gravenberch o, a su vuelta, Frenkie de Jong) para potenciar esa base de juego que acelere más tarde con los interiores.

A la vez, el equipo tiende a fijar por dentro para liberar espacios por fuera, pues la intención de Xavi con los extremos es hacerlos profundos y marcados para que en el uno contra uno puedan ser eficientes y generar huecos continuamente que puedan ser aprovechados por la pillería de los hombres de banda o por los interiores.

Ese paso comprensible para la salida de balón y la idea ofensiva se hace potente con el equipo aprovechando esos espacios generados, achicando la zona en la que aparecer con peligro y protegiendo su posesión mediante la presión, activada en pocos segundos tras pérdida y sin miedo a destinar recursos a esta tarea.

Algo que, a pesar de la mejora, en las próximas citas deberá corregir y potenciar, especialmente en la coordinación de esa primera línea defensiva en campo rival. Algo que el propio Xavi reconoció que es uno de los primeros problemas a enfrentar y que puede dar un vuelco a la imagen de su Holanda.

Aun así, la sensación de confort de la plantilla, unida a la asimilación de la estructura táctica para piezas de algún modo inmersas ya en esta idea durante esta primera etapa de la Nations League, facilita que no se haya visto un frenazo a las aspiraciones del nuevo técnico.

Hay un entendimiento total entre lo que quiere Xavi y lo que potenciará el juego individual y colectivo de este grupo de jugadores, que ya entienden bien que este desafío puede ser clave para llegar a aspirar a todo lo que quieran en el escenario internacional.

Summerville y Veerman, desequilibrio y control

Dos de las piezas que ha llevado Xavi a esta convocatoria parecen haberse sentido especialmente cómodas con el rol asignado en este parón, en dos funciones de desequilibrio y control que están bien representadas, respectivamente, por Crysencio Summerville y Joey Veerman, dos jugadores con un peso clave en estos primeros encuentros.

El primero aporta esa capacidad de percutir una y otra vez como una flecha desde el perfil diestro, desde donde está demostrando ser una de las armas mejor afinadas para esa verticalidad que busca Xavi. Además, también suma en lo defensivo, con presiones escogidas para apelar al error del rival.

En su caso, Veerman es el ejemplo perfecto de lo que puede potenciar Xavi en este equipo. Se trata de uno de los futbolistas más maduros y menos reconocidos del plantel, por lo que su aura no parece llamar mucho la atención cuando se busca un fútbol de highlights. Huyendo de ese escenario, el centrocampista del PSV es esencial para conseguir control, criterio y organización.

Dos elementos clave para el estilo de juego de esta nueva Holanda, que se han mezclado bien en las numerosas rotaciones de los primeros partidos. Una muestra de la capacidad que ha tenido Xavi para moverse ante las dificultades.

Especialmente tras la lesión de un jugador como Brian Brobbey, que fue sustituido por un perfil de nueva hornada como Mexx Meerdink, delantero del AZ que ha entrado con cierta estrella, demostrando que conoce y confía en los perfiles elegidos, más allá de otros nombres nuevos como los de Gjivai Zechiël o Ruben van Bommel.