La selección de Croacia se mide a España en la Nations League con la tarea de hacer un buen papel, pero también ir puliendo lo que será el nuevo proyecto de Slaven Bilic en el banquillo tras el Mundial 2026. En él, Martin Baturina oposita con firmeza a ser el nuevo líder de la selección croata.

Baturina sigue convenciendo

No es casualidad que el jugador más llamativo del equipo juegue en un rol muy parecido al que ha encarnado en casi toda su carrera el mejor jugador de la historia de Croacia. Modric también viajó con solvencia entre la mediapunta y el extremo, siendo un jugador con capacidad de fluir consistentemente en casi todos los puestos en los que jugó.

El jugador del Como de Cesc Fàbregas ha logrado reafirmarse en Europa tras demostrar, desde 2023, que era la gran figura de la que esperar algo diferente en Croacia. Su presencia en el juego del Dinamo de Zagreb, incluso en edades muy tempranas, siempre sugirió que era un director de juego espectacular.

Es Cesc el que mejor dejó ver la versatilidad de Baturina en contexto élite. Este año será, además, una prueba colosal por su presencia en Champions League. Durante su etapa en Italia ha demostrado que, más allá de su técnica, visión, calidad en el golpeo y eficacia en el regate, tenía un as en la manga por su capacidad para ser notorio también desde la banda.

Hoy, Baturina encarna el mejor recurso de Croacia para echar algo menos en falta la calidad que, en algún momento, se apague en Modric. El contexto de la selección ya esperaba, incluso, que el jugador del Milan pudiera despedirse tras el Mundial 2026, pero esta continuación, veremos si en un plazo corto o medio, pueda servir para un trasvase de los galones que se ganó con creces.

Modric y Perisic, presentes

Con la presencia del más grande de la historia en Croacia, aumenta la probabilidad de que Baturina siga creciendo al amparo del gran héroe del gran recorrido mundialista de 2018. Con Luka Modric, el combinado balcánico será aún más peligroso, incluso sabiendo que no está en su mejor momento y que el ritmo a veces atropella su grandeza.

El paso a un lado de Modric no parece que se vaya a hacer esperar, así como el de jugadores clave como Ivan Perisic, aún presente también. La llegada de jugadores jóvenes referenciales como Luka Vuskovic, Petar Sucic o el propio Baturina parece mostrar el camino a seguir por Croacia en estos próximos meses.

Un torneo perfecto para el traspaso de poderes

Si bien es cierto que el desarrollo de esta Nations League 2026/27 se ha convertido en un torneo con cierta presencia en el calendario y en el que la presencia de los mejores equipos en la zona más alta y en su fase definitiva ya empieza a cristalizar, Croacia parece querer ir más allá en esta edición.

Tras el Mundial 2026, la federación decidió que había que pasar página y prescindir de los servicios de Zlatko Dalic, un entrenador que había acompañado los pasos de Croacia desde su nombramiento en 2017. Precisamente, con él llegó Croacia a sus mejores números y éxitos desde la independencia en la década de los noventa.

Con Dalic, que obtuvo 57 victorias oficiales, Croacio logró ser subcampeona mundial en 2018, llegó a octavos de final en la Euro 2020, fue tercera en el Mundial de 2022 y logró ser nuevamente subcampeona en la Nations League de la temporada 2022/23. Un tramo de éxitos inesperados pero muy notorios.

Es por eso por lo que el proceso parece complejo para la llegada de Slaven Bilic, que deberá tratar de incorporar sus ideas sin que se pueda comparar demasiado con el peso que deja el recuerdo de su predecesor en el banquillo.

Cabe destacar que esta es la segunda ocasión en la que Bilic toma parte como seleccionador. De hecho, ya en esa primera etapa, de 2006 a 2012, logró uno de los mejores procesos en la historia de la selección en la Eurocopa de 2008, llegando a cuartos de final, lo que fue igualar la mejor marca continental en su historia (vigente desde 1996).

La Nations League parece el momento perfecto para asentar las ideas que quiere poner en juego a través de una generación saliente y otra entrante. Modric y Baturina parecen las figuras esenciales de cada una de ellas y los representantes ideales para ese traspaso de poderes generacional que necesita Croacia.

Ante España solo queda intentar minimizar errores y creer en la capacidad que tienen jugadores como el del Como, que desde hoy se encargará de hacer evolucionar el juego de Croacia y olvidar esa nostalgia que siempre pesa cuando los jugadores con los que toda una generación ha crecido deben decir adiós.