Cómo afectan las políticas de visados de EE.UU. a los aficionados del Mundial 2026

ESTA, visado B1/B2, FIFA PASS y vetos de viaje: te aclaramos qué necesita cada aficionado para entrar a EE.UU. y por qué dos políticas migratorias se confunden constantemente.

Pasaporte, tarjeta de embarque y un balón de fútbol sobre una mesa de madera, listos para viajar al Mundial 2026

Estados Unidos acoge 78 de los 104 partidos del Mundial 2026, pero entrar depende de la nacionalidad. Visados, vetos de viaje y largas esperas marcan quién puede acompañar a su selección y quién se queda fuera.

Una entrada que no es igual para todos

El acceso al Mundial 2026 en suelo estadounidense se decide por pasaporte, no por entrada. Los visitantes de los 42 países del Programa de Exención de Visado pueden viajar con una autorización electrónica ESTA; el resto necesita un visado de visitante B1/B2.

El matiz es crucial porque condiciona el viaje entero. Una entrada no garantiza la entrada al país: la admisión final la decide el agente fronterizo en el puerto de llegada, tenga el aficionado ESTA o visado.

Cómo funciona el sistema de visados para aficionados

El Departamento de Estado creó un canal específico para el torneo. El sistema FIFA PASS permite a quien compró su entrada directamente a la FIFA, y se acogió al programa, optar a una cita de entrevista para el visado B1/B2 antes del inicio del Mundial.

FIFA PASS no es un atajo mágico. Solo acelera la cita de entrevista, no salta ningún veto ni garantiza la concesión. Está disponible además para cónyuges e hijos menores del titular, pero únicamente si le acompañan a su propia entrevista.

Para los países con ESTA, el trámite es más sencillo: una autorización electrónica que cuesta unos 40 dólares. Conviene tramitarla con antelación, porque los consulados estarán saturados durante todo 2026.

Por qué los visados condicionan el Mundial 2026

Aquí está el impacto real: al menos 39 países afrontan vetos o restricciones de viaje. La política migratoria se cruza directamente con un torneo que la FIFA prometió como el «más inclusivo» de la historia.

El choque es de fondo. Las restricciones incluyen vetos totales a Irán y Haití, dos selecciones clasificadas, aunque jugadores, cuerpo técnico y personal de apoyo de esos países quedan exentos. Costa de Marfil y Senegal, también clasificadas, afrontan restricciones parciales.

El resultado humano lo recogió la BBC: aficionados que se sienten excluidos de «un Mundial para ellos, no para nosotros». Un hincha viajó a Jordania para intentar conseguir el visado en la embajada estadounidense de Amán, llevó más de 42 documentos y vio su solicitud rechazada.

Las esperas agravan todo. Muchos consulados acumulan meses de demora para una cita de entrevista, y las plazas se agotan rápido. El consejo unánime de los expertos es aplicar cuanto antes: la antelación es la variable que más controla el aficionado.

El debate: confusión entre dos políticas distintas

Buena parte del miedo nace de un malentendido. Dos políticas se confunden constantemente: el congelamiento de visados de inmigrante de 75 países y el veto de viaje de la Proclamación 10998.

El congelamiento de 75 países, vigente desde enero de 2026, afecta solo a quien emigra de forma permanente (la vía de la tarjeta de residencia). No toca a turistas, ni a visados B1/B2, ni a viajeros con ESTA. Muchas webs sugieren erróneamente que bloquea a los aficionados: no es así.

La política que sí puede afectar al hincha es el veto de viaje, no el congelamiento. Es la distinción que más se equivoca, y confundirla puede costar un viaje entero. Conviene verificar siempre con el Departamento de Estado y la oficina de aduanas antes de comprar nada.

El gesto que rebajó una barrera

Hubo una buena noticia para algunos. El Gobierno retiró el requisito de fianza de hasta 15.000 dólares para ciertos aficionados con entrada del Mundial.

La exención tiene condiciones precisas. Se aplica a nacionales de países clasificados que compraron su entrada antes del 15 de abril y se acogieron a FIFA PASS, siempre que sean por lo demás elegibles. Es una rebaja real de la barrera económica, pero no levanta ningún veto.

El Mundial 2026 ofrece un escaparate global, pero el camino de entrada divide a la afición según el sello de su pasaporte. Para millones, la primera batalla del torneo se libra en una ventanilla consular, mucho antes del pitido inicial.