Suiza quiere ser la gran revelación
Aunque Cabo Verde y Noruega también han sorprendido, la presencia de Suiza en cuartos del Mundial 2026 ya forma parte de la historia del fútbol helvético.
Para algunos, puede ser fruto de la suerte o una repentina mejora, pero el rendimiento de Suiza responde a un plan de mejora que lleva años ejecutándose a las órdenes de Murat Yakin y una selección que cree en su metodología y que ya ha hecho historia.
Más allá de la expectativa
Cumplir las expectativas siempre es algo a celebrar. Es por ello que Murat Yakin y esta selección de Suiza tienen que estar muy orgullosos de superarlas con este golpe encima de la mesa, dejando atrás una fase de grupos notable y eliminando a Argelia y Colombia en eliminatorias.
El reto de los cuartos de final ante Argentina será una nueva etapa para la historia de este país y esta selección, que ha visto en los últimos años cómo el trabajo de Murat Yakin ha ido afianzando las bases que puso en marcha Vladimir Petkovic. Un camino mejorado y claramente potenciado por la calidad individual al servicio del colectivo.
Murat Yakin y la metamorfosis
Murat Yakin llegó a la selección en 2021. Él mismo había sido internacional suizo en 49 ocasiones. Como vara de medir su trabajo en la selección, es importante decir que en todas esas internacionalidades, no consiguió ir nunca a un Mundial, mientras que bajo su mando Suiza ha estado ya en dos, llegando en los dos a rondas eliminatorias.
Un hito que comenzó Petkovic, devolviendo a la selección helvética al escaparate mundial y definiendo lo que ha sido la estructura potencial de lo que debía ser Suiza a nivel competitivo. Con esos mimbres, Murat Yakin ha conseguido afianzar esa realidad, con un equipo muy colectivo, con capacidad para inquietar con piezas rápidas y con una solidez notable.
Los Embolo, Akanji, Ndoye o Xhaka, el capitán de raíces albanesas, van tomando velocidad de crucero notable para seguir en la brecha. Jugadores que colectivamente han sabido responder a las necesidades que siempre tienen estas selecciones que quieren sorprender sin mostrarse especialmente ilusas. Primero defender y tratar de no conceder opciones y, cuando eso está, aportar vértigo en ataque.
La pieza que faltaba
Ante la realidad de seguir luchando por competir con cualquiera, Suiza cada día parece más cerca de lograrlo. Una selección que, además, acaba de encontrar una pieza que puede ser la que faltaba para un puzle mucho más interesante y que, sobre todo, eleva claramente el techo de esta selección.
Johan Manzambi, hasta ahora jugador del Friburgo (veremos si no se lo llevan por un golpe notorio en este mercado de verano), ha irrumpido con fuerza en la selección de Murat Yakin. Aunque al entrenador de primeras no le convenciera para la titularidad, su presencia ha sido clave para llevarles lejos en este Mundial 2026.
Un todocampista con recorrido, calidad y eficacia de cara a gol, comprometido en defensa, en duelos físicos y en capacidad para cortar juego rival. Además, tampoco rehúye el perfil ofensivo, destacando como llegador con potencia, habilidad y técnica, especialmente jugando por dentro como un interior con presencia en la frontal.
Jugadores tienen y una idea también. La falta de acierto goleador les aleja a veces de un techo que no está tan lejos como puede parecer, pero de momento se están mostrando seguros de defender una idea que les ha llevado a hacer historia.
72 años de espera
En 1954, Suiza celebraba el Mundial de fútbol en casa. Esa oportunidad les abría las puertas a intentar mejorar su fútbol y tratar de mostrarse al mundo en una época en la que el fútbol del Danubio, que comenzó a enamorar casi dos décadas atrás, tenía una cuenta pendiente tras el parón de la Segunda Guerra Mundial.
SUIZA VUELVE A CUARTOS DE FINAL DE UN MUNDIAL 🇨🇭
¿Sabías que fue protagonista del partido con más goles en la historia de la Copa del Mundo? El resultado final fue derrota por 7-5 ante Austria en el Mundial de 1954 🏆😳 pic.twitter.com/SzJxvOVZgV
— Fodbold World (@fodboldword) July 7, 2026
En ese escenario se presentó una selección de Suiza que ya había tenido presencia en tres mundiales, en 1930, en 1938 y en 1950 (fue de las pocas europeas en cruzar el Atlántico para jugar en Brasil). En 1954, con la excusa de jugar en casa, querían sorprender.
A los mandos, Karl Rappan, célebre inventor del verrou (cerrojo), predecesor del catenaccio del que beberían en los 60 y 70 en Italia entrenadores como Helenio Herrera y Nereo Rocco. Décadas atrás, Rappan puso en práctica su idea con Suiza como respuesta a la WM y con la intención de que los suyos, menos técnicos, pudieran compensar ese déficit.
Desde entonces, el periplo de Suiza en los Mundiales no alcanzaba los cuartos de final. Desde que Rappan modeló una Suiza capaz de sostener a sus rivales en los años cincuenta, los de Murat Yakin han sido los únicos en llegar a emular ese hito. Ahora, frente a Argentina, pueden superarlo.
Soñar ante el vigente campeón
“A juzgar por sus dos últimos partidos, pudimos ver que son vulnerables”, comentaba Yakin sobre su rival, Argentina, en rueda de prensa previa a los cuartos de final. Esa confianza y esa intención de aprovechar cada ocasión para seguir en el Mundial habla a la perfección de lo que es esta selección y este entrenador.
No será fácil, especialmente si Messi vuelve a mostrar el nivel que durante los últimos 15 minutos nos regaló ante Egipto. La realidad es que la vulnerabilidad de Argentina es real y las virtudes helvéticas mostradas en 2026 son un paso más en su construcción como sólido oponente. Europa se había olvidado de construir nuevos héroes, pero Suiza quiere retomarlo.