MUNDIAL DE CATAR

Neymar y el Mundial: historia de una maldición

El delantero se vuelve a lesionar en un gran torneo. Todo un país, en vilo por su estrella.

Neymar, lesionado en el debut contra Serbia./AFP
Neymar, lesionado en el debut contra Serbia. AFP

El delantero se vuelve a lesionar en un gran torneo. Todo un país, en vilo por su estrella.

Jorge C. Picón

Jorge C. Picón

Neymar Junior nunca ha tenido una buena relación con las lesiones. A lo largo de su carrera ha sufrido diferentes dolencias, muchas de ellas provocadas por duras entradas de los rivales. La última, en el primer partido de Brasil en Catar 2022. Milenkovic le dobló el tobillo en una de las nueve infracciones que recibió (el que más en la primera jornada), por lo que tuvo que ser sustituido antes del final del duelo contra Serbia. Un 'palo' para él y para todo un país que se mantiene en vilo esperando que su estrella tenga lo menos posible. Según Globo Esporte, no podrá jugar hasta unos hipotéticos octavos de final, al igual que su compañero Danilo. Vuelven los fantasmas en torno a un futbolista cuya suerte en los grandes torneos de su selección parece limitada.

Todo empezó en 2014. Después de debutar en Copa América en 2011 y de ser estrella la Copa Confederaciones de 2013 jugaba su primer Mundial y lo hacía precisamente en Brasil. Una oportunidad de oro para levantar el título en casa. Sin embargo, en cuartos de final contra Colombia, Zúñiga le privó de la posibilidad de jugar las semifinales. El lateral le daba con la rodilla en la espalda con tan mala suerte que le provocaba una fractura en una vértebra lumbar. "Me dijeron que la mejor noticia era que pudiese volver a andar", comentó años después. Se perdió el resto del torneo y estuvo un mes de baja.

Zúñiga lesiona a Neymar en el Mundial de 2014. AFP
Zúñiga lesiona a Neymar en el Mundial de 2014. AFP

En 2015 no fue una lesión, sino una sanción lo que le apartó del equipo. En la segunda jornada de fase de grupos, de nuevo ante Colombia, tuvo una mala reacción y tiró un pelotazo a un rival, Pablo Armero, y se enzarzó en una trifulca con jugadores rivales. Por aquel lance la Conmebol le sancionó con cuatro partidos, por lo que ya no llegaba a jugar la final, aunque a Brasil la eliminó Paraguay en cuartos de final.

Tampoco estuvo en la Copa América Centenario disputada en Estados Unidos en 2016 ya que se centró en disputar los Juegos Olímpicos que se disputaban ese mismo verano. Allí consiguió el que es, hasta ahora, su mayor logro con Brasil: la medalla de oro tras derrotar a Alemania en la final.

En 2018 tuvo oportunidad de revancha en una Copa del Mundo. La canarinha llegaba como una de las principales favoritas, pero con un hándicap: su estrella llegaba tocada. Después de romperse el quinto metatarsiano en febrero no volvió a jugar con su equipo, el PSG, esa temporada. Se perdió 16 partidos y regresó para los amistosos previos al Mundial. No fue tanto la molestia sino la falta de ritmo competitivo lo que le lastró. Aún así, cuajó un aceptable torneo llegando a cuartos de final, anotando dos goles y dando dos asistencias.

Neymar, contra Bélgica en el Mundial de 2018. AFP
Neymar, contra Bélgica en el Mundial de 2018. AFP

La maldición de las lesiones volvió un año después, en la Copa América de 2019. En un amistoso preparatorio ante Catar días antes del comienzo, Ney se rompía los ligamentos del tobillo derecho. Se trata de una zona del cuerpo en la que ha tenido diferentes problemas a lo largo de su carrera. Abandonó la concentración y empezó un proceso de recuperación que duró dos meses. Brasil se pudo llevar aquella copa a pesar de la ausencia de su estrella.

Pudo estar en la última edición de Copa América el verano pasado y estaba llevando este curso con una evidente resistencia física: ni una sola lesión en los primeros meses de competición. Este problema en el tobillo, si bien no es grave, es un contratiempo que le ha golpeado con fuerza. Está en su mano recuperarse para tratar de ayudar a su selección a levantar el Mundial 20 años después del último. Una rehabilitación física y psicológica por la que reza toda Brasil.