Las armas de Bélgica contra España

La Bélgica de Rudi García ha mejorado sus herramientas a lo largo del torneo y amenaza el camino de España en los temidos cuartos de final del Mundial 2026.

Romelu Lukaku celebra el gol anotado ante Estados Unidos en los octavos de final del Mundial 2026.
AP Photo/Lindsey Wasson

Bélgica ha llegado mucho más lejos de lo que parecía dejar ver tras un comienzo mundialista muy dubitativo, sin la versión esperada y con un techo competitivo mucho más bajo de lo esperado para los ‘Diablos Rojos’.

Objetivo: mirar a la cara a España

Los belgas han sorprendido a propios y extraños en un Mundial que ha tenido un giro dramático tras el favor de la FIFA con la roja de Balogun. De la noche a la mañana, los yankees, ensalzados previamente por su juego, pasaron a ser el «enemigo» común y Rudi García y los suyos consiguieron eliminarlos (con Balogun en el campo).

En medio de esa manifestación de justicia poética, Bélgica se presenta en este Mundial como el siguiente rival de España en un camino no desprovisto de inestabilidad. Las victorias ante Austria y Portugal siguieron dejando algunas dudas y la alegría no esconde la pregunta lógica de si Bélgica puede o no amargar la fiesta de ‘La Roja’.

No ha perdido todavía Bélgica, eso es verdad. De ahí nace la duda real de si puede o no incomodar a una España que, sin duda, también sus armas. Dentro de lo que pueden ofrecer para este duelo de cuartos, lo más fiable de los belgas es la portería.

Thibaut Courtois sigue siendo el rey bajo palos en Bélgica, en una demarcación en la que muy pocos pueden igualar su tasa de éxito y su capacidad para eregirse en héroe. De hecho, es el firme líder de una selección que carece de la mejor versión de De Bruyne y que no ha tenido en Doku el atacante esperado.

En el cuadro belga aportan también piezas cono De Ketelaere, clave ante Estados Unidos, o jugadores que pueden aportar vértigo como Trossard o Saelemaekers para amenazar la espalda de la defensa adelantada de España.

La ¿nueva? Bélgica de Rudi García

La trayectoria de Bélgica no ha tenido mucho de brillante en los cinco partidos que hemos vivido en este Mundial. Los de Rudi García dejaron dudas muy serias de potencial y nivel desde el primer minuto y ni la presencia de nuevas estrellas como Doku o Trossard o la permanencia de héroes destacados como Courtois o De Bruyne pudieron remediarlo.

Las complicaciones se vieron ya desde el primer duelo. El “ojo con Bélgica” tan sonado de los últimos grandes torneos ha pasado a ser un meme. Una frase manida que ha dejado en mal lugar a una selección que ha tenido perfiles más que reputados para defender sus opciones de mirar a la cara a los más grandes.

El primer choque, ante Egipto, no pudo ser menos convincente (con gol en propia meta de Hany para sumar un punto); mientras que la apatía futbolística ante Irán volvió a dejar mal a los belgas en el segundo choque.

El crecimiento llegó ante un rival menor como Nueva Zelanda, ante el cual no les supuso una gran dificultad golear y quitarse ese peso de la espalda. Líderes de grupo y a las eliminatorias.

Lavado de cara en las eliminatorias

La sorpresa llegó por primera vez ante Senegal, donde lograron dar la vuelta a un marcador de 0-2 en el minuto 85 de partido. La entrada de Lukaku, que será un quebradero de cabeza para Cubarsí y Laporte tras su 50º internacionalidad con España, lo cambió todo y el ritmo de Bélgica empezó a aprovecharse del miedo senegalés.

Dos goles, uno de Lukaku y otro de Tielemans, que está siendo de lo mejor del equipo, obligaron a la prórroga y, poco antes del final, un penalti convertido por el centrocampista del Aston Villa acababa con el campeón de África. A octavos.

Sin embargo, la mejora real de la selección belga solo llegó ante USA. Ante los yankees estuvieron notables por primera vez en el torneo ante una selección exigente, a pesar de las «ayudas» de una mala defensa y de un error garrafal de Freese.

El técnico entendió que necesitaba potenciar a su equipo defensivamente y hacer un centro del campo más sólido. Prescindió de De Bruyne, apostó por Onana y Raskin y le dio la manija a Tielemans. Dejó en el banco a Doku y le dio su banda buena a Trossard, apostando también por Lukébakio para darle peso defensivo junto a Castagne.

Esa maniobra dejó ver una Bélgica más firme en defensa, más correcta colectivamente y más interesante en ataque para defender su posición hacia los cuartos de final. En el choque ante la selección de las barras y estrellas se vio al fin aquello que se esperaba de esta Bélgica mundialista.

40 años de la parada de Jean-Marie Pfaff

Cabe destacar que Bélgica ha participado, hasta ahora, en 15 mundiales (incluido 2026) y su mejor posición histórica fue la conseguida en 2018, quedando tercera en el choque de consolación ante Inglaterra, pero igualando las semis logradas en 1986 tras superar en cuartos de final precisamente a España.

Una fecha célebre por haber eliminado a la España de Miguel Muñoz en Puebla en los penaltis, donde la parada de Pfaff a Eloy llevó a Bélgica por primera vez a las semifinales de un Mundial. Un triunfo que, 40 años después, esta vez en Los Ángeles y ante la España de Luis de la Fuente, buscan repetir.