La deseada Finalíssima entre España y Argentina
El partido más deseado entre Argentina y España desde hace dos años ha terminado fijándose en la final del Mundial 2026. Una cita histórica.
Fruto del capricho, la Finalíssima entre los campeones de Europa y de América aplazada ‘sine die’ entre españoles y argentinos tendrá lugar en un marco insuperable como es la final del Mundial 2026, donde los de Scaloni y De la Fuente deberán medirse para tratar de hacerse con la ansiada Copa del Mundo.
Puliendo problemas
El sueño del Mundial 2026 está a sólo un paso en cualquiera de las orillas de la realidad de España y Argentina. En un claro desempeño de menos a más, ambas selecciones ha demostrado capacidad para superar equipos que, a priori, parecían más en forma y mejorando sus herramientas y rendimiento conforme avanzaba el torneo.
Mientras que para Argentina, vigente campeona, la sorpresa radical ha sido ver a Lionel Messi en este estado de forma tan superior a cualquiera de los jugadores del torneo, en España lo chocante ha sido ver su propio crecimiento asociativo más allá de la clara tara de no poder contar con algunas piezas clave a tope de forma.
Una Argentina a la espalda de Messi
En Argentina, Scaloni ha tenido que lidiar con la siempre clave gestión emocional que requiere una cita mundialista y, ante todo, con las remontadas que han debido vivir y superar para mejorar la resiliencia de este conjunto.
Argentina respira a través de la figura de su ‘10’. Messi no solo está superando expectativas, sino que está sabiendo ser líder indiscutible para el equipo, jugando a un nivel que rivaliza con las mejores actuaciones individuales vistas en una Copa del Mundo.
Sus 39 años habían sembrado dudas, pero su esfuerzo por estar a la altura de las exigencias de la Copa del Mundo 2026 (con entrenamientos intensivos durante este último año) y de su legado le han hecho ser referencia clara a nivel estadístico (líder en casi todo) y emocional.
En caso de repetir título, completarían un hito que solo Brasil e Italia han sabido poner en práctica en la historia de los Mundiales y podrían completar para bordar la cuarta estrella en su escudo.
Hasta ahora, solo Italia en 1934 y 1938 y Brasil en 1958 y 1962 han logrado hacerlo. Un hito añadido a lo que será la cuarta final de Messi en su haber y la séptima para los argentinos, una alegría que tienen al alcance de su mano.
Una España crecida contra pronóstico
Pocos confiaban en España tras superar la fase de grupos a trompicones . Más allá de los deseos de la afición y de la notable calidad de una convocatoria de gran calidad, el estado físico de algunas de las piezas clave de la Eurocopa lograda en 2024 está limitando la potencialidad de este conjunto.
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Este domingo 19 de julio a las 21:00 h, no te pierdas la gran final del Mundial 2026: España – Argentina. 🏆
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— RTVE Comunicación y Participación (@RTVE_Com) July 16, 2026
Sin embargo, ante Bélgica y Francia, España ha logrado certificar una clara mejora. Ante los belgas, sobre todo por sobreponerse al primer gol recibido en el torneo, lo cual habla de su resiliencia y capacidad defensiva. Ante los galos, con una actuación más que notable, derribando el muro psicológico de vencer a la clara favorita.
Esa victoria revitalizó las sensaciones y presentó a una España por primera vez cercana al techo que se esperaba en este Mundial antes de comenzar el torneo. Un rayo de luz más que importante por la calidad del rival y la necesidad de encontrar la vía para competir al máximo nivel en la final y poder bordar la segunda estrella mundialista.
Choque de pizarras
Argentina y España lucharán a muerte en Nueva York enfrentando figuras de mucha calidad que podrían abrir un capítulo muy distinto a lo ya visto. Las dudas y las inseguridades en torno a lo que han sido pueden pasar a un segundo plano porque esto es la final de un Mundial y las dudas ya no pueden existir.
En cuanto a las claves, lo lógico sería pensar en el dominio de España con el balón. Todo riesgo de ‘La Roja’ nace de esa movilidad con pelota y esa superioridad por dentro, con laterales que están entendiendo muy bien su rol, con un Rodri marcando el ritmo y un Dani Olmo pletórico a la hora de girarse y generar.
Si el conjunto de De la Fuente puede someter con balón a Argentina, todo pasa a ser parte ya de un guión conocido. Argentina tiene menos capacidad para sorprender a la contra y reducir el impacto en bloque bajo, por lo que la capacidad entre líneas del ataque español pasaría a ser un escenario propicio para la victoria española.
Por contra, si Argentina logra imponer el ida y vuelta, será más fácil liberar la calidad de Messi entre líneas. España puede llegar a tener problemas serios si, defensivamente, se ve obligada a replegarse de manera recurrente y entrar en el juego impuesto por un equipo argentino cómodo en el caos.
Los españoles han sabido lidiar con todo tipo de ataques, pero la variable Messi, lanzando balones a la espalda de Cubarsí y Laporte, podría ser la criptonita en un encuentro loco que favorezca el dinamismo de los albicelestes y la incorporación en ataque de jugadores como Enzo o MacAllister.
Todo lo demás quedará en segundo plano cuando el balón empiece a rodar en el MetLife Stadium, 32 años después de la última final del Mundial en USA. España persigue una segunda estrella que confirmaría el relevo de una generación brillante; Argentina, por su parte, entrar definitivamente en el territorio reservado a las grandes dinastías del fútbol.