Los futbolistas que juegan fuera de su posición en el Mundial 2026
Sorloth de extremo, Dembélé por la derecha: los jugadores que cambian de puesto con su selección en el Mundial 2026 y por qué la versatilidad decide cruces.
En sus clubes ocupan una demarcación; con su selección, otra. El Mundial 2026 está confirmando cómo varios futbolistas rinden lejos de su posición habitual, obligados por las necesidades tácticas de sus equipos nacionales y por la diferente composición de sus plantillas.
Cuando el escudo cambia el puesto
Un futbolista no rinde igual en cualquier zona del campo. El puesto condiciona sus responsabilidades: recorrido, toma de decisiones, riesgos defensivos o presencia ofensiva. Cuando un seleccionador modifica su rol respecto al club, intenta resolver un problema colectivo más que potenciar un rendimiento individual.
No suele tratarse de un capricho. En ocasiones responde a la falta de especialistas; otras, al exceso de talento concentrado en una misma posición. El Mundial magnifica estas decisiones, porque un pequeño ajuste táctico puede terminar marcando el destino de una eliminatoria.
Mikel Oyarzabal, extremo convertido en delantero
Durante buena parte de su carrera en la Real Sociedad, Oyarzabal ha jugado partiendo desde el extremo izquierdo. Con Luis de la Fuente, sin embargo, se ha consolidado como delantero centro, un rol que explota mejor su inteligencia para atacar espacios y aparecer dentro del área.
La apuesta lleva tiempo dando resultados. Marcó el gol que decidió la Eurocopa 2024 y también está siendo una referencia ofensiva en este Mundial. Su cambio de posición ha obligado incluso a Ferran Torres a recuperar protagonismo desde la banda, un papel diferente al de falso nueve que había consolidado en el Barcelona.
Dembélé, del falso nueve al extremo
En el Paris Saint-Germain de Luis Enrique, Ousmane Dembélé ha encontrado muchos minutos como falso nueve, atacando el espacio entre centrales y participando constantemente por dentro. Con Francia vuelve a ocupar la banda, donde dispone de más libertad para romper en el uno contra uno.
Didier Deschamps aprovecha así su velocidad y desequilibrio exterior mientras reserva el carril central para otros perfiles ofensivos. El resultado es un futbolista que interpreta dos funciones muy distintas según la camiseta que viste, pero mantiene intacta su capacidad para decidir partidos.
Sørloth, el nueve desplazado por Haaland
Alexander Sørloth vive uno de los casos más curiosos del torneo. Delantero centro de referencia durante toda su carrera, comparte selección con Erling Haaland, probablemente el mejor nueve del mundo, lo que obliga a modificar su papel dentro del ataque noruego.
Ståle Solbakken ha encontrado una solución desplazándolo con frecuencia hacia posiciones más abiertas o como segundo delantero. Sørloth mantiene presencia ofensiva, pero adapta sus movimientos para complementar a Haaland en lugar de ocupar su espacio natural.
Trossard cambia de banda con Bélgica
Leandro Trossard acostumbra a desenvolverse principalmente por la izquierda en el Arsenal, pero con Bélgica ha encontrado un contexto diferente. La presencia de Jérémy Doku obliga a redistribuir funciones ofensivas para aprovechar el desequilibrio de ambos futbolistas.
Rudi García ha situado a Trossard muchas veces por el perfil derecho para mantener a Doku en su banda preferida. El belga sacrifica comodidad individual en beneficio del equipo y aporta equilibrio a una selección que ha mejorado mucho desde las eliminatorias.
Los polivalentes que cambian según el partido
No todos los cambios son permanentes. Hay futbolistas que modifican su posición según el rival o el momento del encuentro. Christian Pulisic alterna banda, mediapunta e incluso posiciones interiores con Estados Unidos, mientras Jude Bellingham interpreta diferentes alturas en el centro del campo inglés según las necesidades de Thomas Tuchel.
También Antonee Robinson ofrece un ejemplo interesante. Aunque parte como lateral izquierdo, su recorrido ofensivo lo convierte muchas veces en un extremo más, obligando a reajustar constantemente la estructura defensiva y ofensiva de su selección durante los partidos.
Lo que estos cambios dicen del Mundial
El mensaje es claro: la versatilidad cotiza más que nunca. En un torneo largo, con plantillas amplias y poco tiempo entre partidos, los seleccionadores valoran especialmente a los futbolistas capaces de rendir con garantías en varias posiciones diferentes.
También refleja la evolución táctica del fútbol moderno. Un extremo puede terminar como delantero, un delantero abrirse a la banda o un lateral convertirse prácticamente en centrocampista durante la posesión. Las posiciones son cada vez menos rígidas y los perfiles híbridos ganan protagonismo.
El riesgo sigue existiendo. Cambiar de demarcación exige automatismos diferentes y puede dejar al descubierto debilidades que el club consigue esconder. Las eliminatorias castigan cualquier desajuste, especialmente cuando el rival sabe exactamente dónde atacar.
El Mundial 2026 está confirmando que el fútbol ya no entiende de etiquetas fijas. Lo importante no es dónde aparece un futbolista en la alineación, sino qué soluciones ofrece cuando el equipo más lo necesita, aunque sea lejos de la posición donde se hizo famoso.