El once más destacado del Mundial 2026

Elegimos a los once jugadores más destacados del Mundial 2026, escogiendo a los mejores futbolistas por posición y haciendo el XI más top del torneo.

Jude Bellingham celebra el sexto gol de Inglaterra ante Francia en el partido por el tercer y cuarto puesto del Mundial 2026.
AP Photo/Lynne Sladky

El Mundial 2026 ha sabido consagrar a muchos futbolistas dentro de los 104 partidos jugados, pero escogemos a solo un puñado que nos han parecido merecedores de formar parte de nuestro once ideal del torneo que acaba de terminar en Norteamérica.

Unai Simón: el vigilante imperturbable

Unai Simón celebra con el Guante de Oro al mejor portero del torneo tras la final del Mundial 2026 entre España y Argentina.
AP Photo/Abbie Parr

El guardameta alavés del Athletic Club aterrizó en la gran cita mundialista tras completar un curso de madurez colosal en San Mamés y en medio de las dudas sobre si Luis de la Fuente confiaría en él o en sus dos compañeros, David Raya o Joan García.

La decisión fue unánime y Unai Simón respondió asumiendo la responsabilidad de actuar como el primer atacante en la fase de iniciación, sosteniendo a su selección con anticipaciones milagrosas y con una frialdad matemática para salir jugando en momentos clave del campeonato. Un seguro con un solo gol encajado.

Pedro Porro: vértigo y corrección en banda diestra

Pedro Porro celebra el segundo gol de España en la semifinal del Mundial 2026 ante Francia.
AP Photo/Ashley Landis

Considerado, de primeras, suplente por detrás de Marcos Llorente, su presencia en la cita veraniega vino avalada por una temporada de enorme impacto en la Premier League a pesar del mal nivel de su equipo, que salvó el descenso por los pelos.

Convertido en un carrilero incansable de ida y vuelta, Porro fue capaz de ofrecer una amplitud permanente, correcciones defensivas a la espalda de gran mérito y goles clave con un descomunal despliegue físico por todo el flanco diestro rival, siendo, además, el mejor complemento a la espalda de Lamine Yamal.

Pau Cubarsí: el niño que se hizo hombre

Pau Cubarsí conduce el balón en el partido de la fase de grupos del Mundial 2026 entre España y Arabia Saudí.
AP Photo/Stew Milne

Colosal su papel como defensa de España con solo 19 años. Ostentando una madurez impropia, el central catalán irrumpió en la gran cita tras consolidarse en la élite europea con un FC Barcelona en el que su brillo podía llegar a parecer intermitente.

Con ‘La Roja’, Cubarsí ejerció de jerarca de la zaga como si fuera un veterano, asombrando al planeta por su compostura bajo presión, su clarividencia para avanzar con el balón y su nivel a la hora de filtrar pases rompiendo líneas de presión. Una lectura del juego brutal y un desempeño deslumbrante.

Aymeric Laporte: jerarquía, oficio y templanza

Aymeric Laporte despeja un balón en los octavos de final del Mundial 2026 entre Portugal y España.
AP Photo/Julio Cortez

Disipadas las dudas sobre su ritmo competitivo en Arabia Saudí y su posterior temporada irregular en LaLiga con el Athletic Club, el central alcanzó el torneo en plenitud física y conceptual, aunque con dudas para ser el elegido en ese perfil zurdo.

A pesar de todo, Laporte fue el eje sobre el que pivotó toda la defensa, siendo el elegido para comandar la salida de balón, con envíos en corta y larga distancia con precisión milimétrica y exhibiendo una contundencia absoluta en los duelos, tanto por alto como por bajo. Un elemento diferencial para España.

Marc Cucurella: una navaja suiza en izquierda

Marc Cucurella intenta un remate durante la final del Mundial 2026 entre España y Argentina.
AP Photo/Seth Wenig

Este lateral vale para todo. Anunciándose su fichaje por el nuevo Real Madrid de Mourinho para la 2026/27 poco antes del debut de España, el catalán ratificó en suelo norteamericano su estatus de perfil de élite tras otro año de crecimiento en Londres.

Actuando como carrilero, Cucurella multiplicó las opciones asociativas por dentro y desafió en profundidad por fuera, devorando al rival en la presión tras pérdida y clausurando su costado ante los extremos más desequilibrantes del planeta con un ímpetu infatigable, feroz e inteligente.

Rodri: la brújula de la campeona del mundo

Rodri celebra con el premio al mejor jugador del torneo tras la final del Mundial 2026.
AP Photo/Abbie Parr

Poco se puede decir que no se sepa de las cualidades de este mediocentro, tocado por una varita en lo posicional y con una lectura de juego y dominio esencial para España. Con una temporada complicada tras su lesión, Guardiola le auguró al madrileño estar perfecto para este Mundial 2026. Acertó.

Rodri compareció en la cita mundialista como la referencia indiscutible de la medular a escala global, constituyendo la columna vertebral del sistema y dictando el compás del partido con clarividencia en la distribución, sentido del posicionamiento y un liderazgo silencioso y devastador para marcar el ritmo.

Jude Bellingham: un 4×4 con el don del gol

Jude Bellingham celebra su gol en los cuartos de final del Mundial 2026 entre Noruega e Inglaterra.
AP Photo/Lynne Sladky

El gran talento británico en zona de tres cuartos supo desembarcar en el torneo exhibiendo la jerarquía descomunal alimentada, en parte, por el hambre de títulos en el Santiago Bernabéu, que este año le volvió a dejar sin premio.

Desplegado por Tuchel como un interior con llegada, Bellingham supo ocupar metros de campo con su prodigiosa zancada, irrumpiendo con clarividencia y oportunismo desde segunda línea y mostrando de nuevo su olfato goleador, firmando tantos agónicos e importantes en las eliminatorias.

Dani Olmo: un artista entre líneas

Dani Olmo controla el balón durante la final del Mundial 2026 entre España y Argentina.
AP Photo/Julio Cortez

Algo pasa con este chico, que en cada cita parece que no es tan vital como, casi siempre, termina siendo. Aterrizó en la Copa del Mundo tras una gran temporada en el Barça y en un contexto fundamental para la selección, especialmente tras la lesión de Fermín.

Actuando como enganche multifuncional, Dani Olmo desarmó, en ocasiones él solito, entramados defensivos rocosos mediante controles orientados sublimes, giros sobre su propio eje y una habilidad sensacional para detectar y castigar el espacio entre la medular y la zaga adversaria. Un mago esencial para activar ofensivamente a España.

Lionel Messi: el crepúsculo de un jugador infinito

Lionel Messi disputa un balón durante la final del Mundial 2026 entre España y Argentina.
AP Photo/Abbie Parr

Ya lo era todo y lo seguirá siendo todo. Se dudó, con razón, de que Argentina pudiera suplir su efecto si no llegaba a ser el que fue en 2022. El error era creer que no iba a estar mejor aún. Su nivel ha sido insultantemente superior al resto de su equipo y él solo mantuvo en volandas a Argentina hasta la final.

En su función crepuscular de creativo en zonas intermedias, Messi siguió sumando goles antológicos y administró sus fuerzas con sabiduría, actuando como el gran catalizador del juego y del ataque, filtrando pases inverosímiles entre bosques de piernas y avivando la devoción universal por su figura, cuyo final no enturbia una carrera y un Mundial memorables.

Kylian Mbappé: por encima del sistema

Kylian Mbappé conduce el balón en el partido por el tercer puesto del Mundial 2026 entre Francia e Inglaterra.
AP Photo/Rebecca Blackwell

El atacante parisino llegó desatado en cuanto a estadísticas, pero con un aura de privilegios que se supo ganar con goles. Mbappé llegaba al certamen mundialista tras firmar una temporada memorable con el Madrid, pero con el hambre de ser clave también para Francia.

El ‘10’ francés se erigió como el líder de los máximos goleadores mundialistas con 10 tantos gracias a una aceleración letal, un cambio de ritmo inalcanzable y una definición clínica de cara a puerta, alimentada de la mejor manera por el grandísimo talento del que dispone su alrededor.

Erling Haaland: el gran martillo nórdico

Erling Haaland luce un casco vikingo tras la victoria de Noruega ante Costa de Marfil en los octavos de final del Mundial 2026.
AP Photo/Jessica Tobias

No es baladí haber sido clave liderando la clasificación de Noruega a un Mundial por primera vez desde 1998, pero no se quedó conforme y logró caminar hacia un hito histórico aún más relevante, siendo esencial para los suyos a la hora de alcanzar los cuartos de final.

Haaland confirmó su voracidad insaciable en el área y ejerció de ariete ortodoxo fijando centrales sin descanso, castigando cualquier mínimo desajuste con su potencia descomunal y coronándose como uno de los máximos artilleros indiscutibles de esta Copa del Mundo con 7 tantos logrados en su primera participación.