Y pudo ser peor: lo malo no es perder sino la cara que se te vuelve a quedar (segunda parte)
Es el principal problema que tienen los equipos creados para ganar todo lo que juegan y en los que la máxima prioridad es amontonar jugadores de talento, mayormente delanteros. Están tan obsesionados con la victoria que cuando pierden es que pierden de verdad. Por goleada. Sin paliativos. Sin disculpas. Sin coartadas.