El Real Sporting busca su punto de cocción en «el derbi de la fabada»
Tres centrales, un doble pivote y un equipo que suma más fuera de casa que en El Molinón. Así es el Sporting de Gijón con el que Nicolás Larcamón llega al derbi del Carlos Tartiere.
Siete entrenadores en seis años reflejan la inestabilidad reciente del Sporting, marcada por proyectos sin continuidad y resultados irregulares. Con Nicolás Larcamón ha comenzado una nueva etapa para reconstruir las bases de un histórico y reforzar su identidad en LaLiga Hypermotion.
Una buena primera toma de contacto
Existen pocos platos de cuchara como la fabada asturiana. Tiene una característica particular: debe hacerse a fuego lento, con buena materia prima y, además, mejora notablemente cuando se deja reposar. Algo que podría aplicarse a este nuevo Sporting de Gijón.
En estas primeras semanas, donde la clasificación es más anecdótica que vinculante, aparecen los primeros visos de lo que debe ser un gigante de la categoría y que no se ha sentido así en los últimos años.
El Sporting es noveno, suma 10 puntos después de seis jornadas, con tres victorias, un empate y dos derrotas. Cuatro de los cinco primeros partidos se disputaron en El Molinón, donde el equipo ha sufrido más de lo esperado. Contra Sabadell y Burgos logró los únicos cuatro puntos cosechados en casa. Contra Girona y Eldense aparecieron las dudas, con un cero de seis. Poco botín para un equipo que debería convertir su estadio en un fortín.
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— Real Sporting (@RealSporting) September 19, 2026
Curiosamente, el Sporting ha ganado en sus dos salidas. Una estadística que refleja una intención identitaria que le puede dar muchos puntos. En Tenerife, especialmente en el segundo tiempo, y este pasado fin de semana en la victoria en Andorra, mostró una versión más controladora y pragmática, a la que Larcamón debe dar continuidad como punto de partida para seguir mejorando.
El libreto de Larcamón
El técnico argentino ha aterrizado sin experiencia en el fútbol español, pero con pedigrí en México, un mercado donde el grupo Orlegi mira con frecuencia. Con León fue campeón de la Copa de Campeones de la Concacaf en 2023, antes de dar el salto al fútbol brasileño.
El joven entrenador llega a Gijón con una idea clara: construir una estructura rocosa y competitiva a partir de tres centrales y un sistema asimétrico condicionado por los perfiles de cada costado. Guille Rosas ha comenzado como titular de garantías en el carril derecho, con libertad para romper y generar superioridades. Por delante, César Gelabert habilita las subidas del asturiano gracias a su libertad de movimientos, para aparecer en zonas interiores.
En el izquierdo, Andrés Cuenca asume un rol diferente: el prometedor central zurdo alterna como lateral y tercer central, aportando seguridad y criterio en la salida de balón. Por delante, el desborde lo desarrolla uno de los jugadores que mejor rendimiento están dando en el conjunto rojiblanco: el ruso Nikita Iosifov.
Y como eje central de la zaga, rodeado por Cuenca y Pablo Vázquez, aparece uno de los mayores aciertos del mercado: Aimar Duñabeitia. Una promesa procedente del Athletic Club que ha tirado abajo la puerta de la titularidad y se ha hecho indiscutible.
El doble pivote se mantiene estable, con un centrocampista de recorrido y máxima versatilidad como Álex Corredera. Junto a él convergen, en función del partido, Manu Rodríguez o Nacho Martín. En punta, con Juan Otero, el Sporting tiene una de las grandes estrellas de esta Segunda División. No solo por su capacidad para asistir y marcar, sino por su versatilidad para jugar de delantero o caer a banda cuando participe otro nueve, como ocurrió en Andorra.
El mercado ha traído perfiles interesantes para conformar una plantilla más profunda: un rematador como Antonio Casas para diluir la responsabilidad goleadora de Juan Otero; extremos como Iosifov, Konrad de la Fuente y Alejo Sarco; además de oportunidades de mercado como Hugo Guillamón, Jorge Sáenz y Egoitz Arana.
Un Sporting más cómodo desde la reactividad
De la virtud surge el principal pecado del Sporting. Es un equipo construido para no encajar y crecer desde la defensa para cimentar las victorias en marcadores cortos. Es el tercer equipo que menos goles encaja y está entre los cuatro que menos paradas están realizando, lo que significa que al Sporting cuesta mucho hacerle daño. Rubén Yáñez sigue siendo una certeza, pero el equipo está necesitando menos apariciones estelares de su capitán.
Su asignatura pendiente en estas primeras semanas de competición recae sobre el balón. En Andorra, sufrió con la presión adelantada del equipo de Carles Manso, que le complicó mucho la salida en corto. Se encuentra cómodo si puede cortocircuitar el juego de posesión del rival, recuperar y contragolpear. No necesita robar a gran altura porque tiene jugadores capaces de estirar las líneas (está en el top 10 de equipos que menos balones recuperan en campo rival).
Y el domingo, el derbi
El Sporting, al igual que la fabada, necesita ir ganando cuerpo con el transcurso del tiempo. El chef Larcamón ya va dando pistas de lo que quiere que sea su equipo y llega con confianza al partido de máxima rivalidad en el Tartiere. Los derbis no dejan de parecerse a la sal, ese condimento indispensable en la cocina que puede animar un plato o destrozarlo.
Enfrente, el Real Oviedo y la filosofía de la mortadela de Julián Calero. El menú está servido: solamente falta degustarlo y que, al contrario que los últimos derbis, no sea de digestión pesada. Aunque quien lo vive como seguidor pensará que lo importante es llenar el buche y no irse con el estómago vacío.