ATHLETIC - ALAVÉS

Samu Omorodion, el delantero autoexigente que nunca olvida un fallo: "Muchos días he estado llorando en casa, se me quitaban las ganas de todo"

El futbolista del Alavés trabaja con especialistas para que no le afecte tanto cuando falla alguna ocasión. "Aunque la gente me quiera consolar es algo que va dentro de mí".

Samu Omorodion, durante la entrevista con Relevo. Salvador Fenoll
Isabel Pacheco
Salvador Fenoll

Isabel Pacheco y Salvador Fenoll

En la primera parte de la entrevista con Samu Omorodion (19 años), el delantero del Atlético de Madrid, cedido esta temporada en el Deportivo Alavés, repasó sus orígenes humildes y el gran esfuerzo que su madre Edith tuvo que hacer para que hoy esté deslumbrando a todos en su primera temporada en la élite. De ser un completo desconocido pasó a fichar por uno de los grandes clubes de nuestros país. El proceso no ha sido fácil. "En pocos meses tu vida da un giro de 90 grados. Sales en todos lados, la gente habla de ti y eso quieras que no, es duro", confiesa a Relevo.

Trabajando con especialistas para ayudarle en cómo tiene que afrontar esta nueva etapa de su vida, la falta de acierto de cara a puerta es otra de las situaciones en las que también trabaja el atacante para no machacarse tanto por sus errores. "Me sentí gran culpable de la derrota el día de Las Palmas. Acabé llorando de la impotencia de saber que el equipo no se merecía esa derrota. Me sentí muy, muy culpable".

Feliz por la familia que ha encontrado en Mendizorroza, Samu le estará eternamente agradecido al Alavés. "Siempre estará en mi corazón".

¿Ha cambiado mucho la vida de Samu Omorodion o sigue siendo ese niño que se cogía todos los días un autobús para ir a entrenar?

Mi vida no ha cambiado mucho. Sigo siendo ese chico que cuando va a Sevilla sigue cogiendo autobuses y sigue yendo a los mismos sitios con sus amigos. Si no tenemos nada que hacer nos vamos a un parque, nos sentamos en un banco y nos ponemos a hablar de la vida. Por ser quién soy ahora no voy a cambiar mi manera de ser ni mi forma de vivir. Esa humildad está dentro de mí y no va a cambiar en la vida.

¿Cómo recuerdas esos viajes en autobús desde la Macarena hasta Nervión?

En esos trayectos piensas muchas cosas. Sobre todo seguir trabajando para conseguir tus objetivos. Sueñas con lo que quieres ser y yo tenía claro que tenía que seguir trabajando para ser el mejor y llegar a dónde estoy ahora.

No sólo has cogido autobuses de la Macarena a Nervión, también ibas hasta Dos Hermanas para trabajar con el exfutbolista Víctor Salas en su centro de alto rendimiento. Hablé con él y me dijo una frase sobre la primera vez que te vio: «Tenía mucha hambre y fuego en su mirada»

Víctor me ha ayudado mucho. Cuando tenemos periodos de descanso me gusta seguir trabajando en muchos aspectos que todavía me quedan por avanzar. Le estoy muy agradecido por lo que me ha ayudado y por lo que sigue haciendo por mí. Sobre esa frase que te dijo, es cierto que soy un chico muy ambicioso. Siempre quiero ser el mejor. Siempre quiero mejorar en el día a día. Le estoy muy agradecido por sus palabras.

¿Eres de los que empezó a dar sus primeras patadas a un balón en la calle?

Sí, me tiraba todo el día jugando en la calle. A mi madre no le gustaba mucho. Me decía que tenía que estudiar. Mi padrino, que en paz descanse, fue el que me apuntó por primera vez a una escuela de fútbol en Sevilla. Era de esos niños que, los fines de semana, salía por la mañana para jugar. Volvía a casa para comer y luego volvía a irme otra vez hasta por la noche. Me lo he pasado muy bien con mis amigos.

Samu Omorodion y cómo convivir con la presión Salvador Fenoll

¿Quién te regaló tus primeras botas?

Fue un entrenador que se llama Ismael. Se fijó en mí cuando yo jugaba en el Inter 4. De ahí me fui al Don Bosco y allí estuve trabajando con él. Al año siguiente a los dos nos fichó el Sevilla. A él como entrenador y a mí como jugador. Me ayudó mucho en mis primeros pasos.

Otro sitio donde te ayudaron mucho en tus inicios fue en la Asociación Deportiva Nervión, último club en el que jugaste antes de firmar por el Granada.

A la mujer del presidente le tengo muchísimo cariño. Siempre me ayudó en temas económicos cuando mi madre no se lo podía permitir. 'Si metes dos o tres goles te doy algo de dinero', me decía. Le estoy muy agradecido por lo que hizo por mí y por mi familia.

La vida te cambió a partir de la actuación que tuviste con el Granada en el Metropolitano en el primer partido de LaLiga. Cuando llegaste a los vestuarios, ¿fuiste consciente del partido que habías hecho?

Si te digo la verdad, no fui consciente hasta dos o tres días después cuando ya me enteré del interés del Atlético de Madrid. No sabía aún la dimensión de lo que había hecho. Debutar en Primera era mi mayor logro y ya después meter gol… Yo no me lo creía. Pasó todo muy rápido. Estaba viviendo un sueño.

"Quiero ser un jugador importante a nivel mundial y en el Atlético escribir mi propia historia"

Samu Omorodion Futbolista del Alavés

¿Te dijeron algo los que, en aquel entonces, eran tus compañeros en el Granada?

Estaban muy contentos por mí y por el partido que ha había hecho. Le doy las gracias a Paco López. Me dio una oportunidad que yo pensaba que iba a tardar más en llegar. Apostó por mí desde el primer momento que me puse a sus órdenes. Siempre me transmitió confianza y le estoy muy agradecido por lo que hizo. Si no fuese por él no sabría dónde estaría ahora.

¿Y dónde estabas cuando tus agentes te informan del interés del Atlético de Madrid?

El día después del partido en el Metropolitano me fui a cenar con uno de mis agentes de Niágara Sur. Uno de los jefes de la agencia me llamó y me dijo 'tienes que ir a Madrid'. Me dijeron que tenía que ir a hacer algo y nada más. Después, ya me llamaron y me comentaron que el Atleti estaba interesado. Le dije bastantes veces que no me lo creía, que si estaba de broma. Le pregunté una segunda vez que si era verdad lo que me estaba contando y me dijo que sí, que estaban muy interesados en mí y que estarían dispuestos a pagar la cláusula para que fuera al Atleti ese mismo verano.

Actuación en el Metropolitano, fichaje por el Atlético de Madrid, cesión al Alavés, convocatoria con la Selección española Sub-21. Todo fue demasiado rápido. ¿Hubo algún momento donde te pudiera la presión?

He fichado por uno de los mejores equipos del mundo. Quieras o no y aunque vengas cedido a un club de menor entidad, esa presión siempre está ahí. La gente espera mucho de ti porque si te ha fichado el Atlético de Madrid es por algo. Sí que es cierto que hay momentos en los que siento presión porque esperan mucho de mí. Que metas goles, que seas importante en el equipo… Gracias a Dios tengo gente a mi alrededor que me ayuda y me hace tener la cabeza bien asentada. En ese aspecto lo voy asimilando mucho mejor. Es parte del proceso.

Pasaste de ser un desconocido a que todo el mundo te conociera y hablara de ti. ¿Necesitaste algún tipo de ayuda psicológica para saber gestionar todo eso?

Al final estás acostumbrado a un tipo de vida donde no se habla de ti. Estás mucho más tranquilo, no tienes presión, estás en un filial. Pero en pocos meses tu vida da un giro de 90 grados. Sales en todos lados, la gente habla de ti y eso quieras que no, es duro. Tienes que tener los pies en el suelo. Gracias a Dios soy un chico muy humilde. Esas cosas a mí no me pasan factura. No saco los pies del tiesto. Necesité ayuda psicológica y ayuda por parte de mi entorno y de mis agentes. Les doy las gracias por ayudarme.

Decías que eres un jugador muy exigente contigo mismo. ¿Te afecta mucho cuando fallas alguna ocasión de gol que normalmente no sueles perdonar?

Sí, me duele mucho. La gente que me conoce sabe que soy muy autoexigente conmigo mismo y cuando fallo ocasiones que sé que normalmente no fallo, porque toda mi vida se me ha dado bien meter goles, me voy muy fastidiado a casa. Le doy muchas vueltas y aunque la gente me quiera consolar y me diga que no le dé tantas vueltas, eso es algo que va dentro de mí. Es muy complicado que yo falle una ocasión y no me vaya fastidiado a casa. Es una cosa que va conmigo y que me ha costado mucho cambiar.

¿Recuerdas algún partido concreto de esta temporada donde te fueras muy fastidiado a casa? No sé si pudo ser el encuentro contra el Barça en Montjuic, donde anotaste un gol pero erraste varias ocasiones.

Ese del Barça no. El partido ante las Palmas en Mendizorroza. Se me escapan dos ocasiones en la primera parte… Ese encuentro no teníamos que haberlo perdido. Me sentí gran culpable de la derrota del equipo. Me anularon dos goles por fuera de juego que fueron muy justos. Acabé llorando ese día de la impotencia de saber que el equipo no se merecía esa derrota y me sentí muy muy culpable.

"A Luis García le estoy muy agradecido. Que tenga esa confianza en mí cuando lo he pasado mal y en los momentos en lo que, a lo mejor, otro entrenador habría perdido esa confianza en mí..."

Samu Omorodion Futbolista del Alavés

Esto que cuentas dice mucho de lo que significa el equipo para ti. ¿Has necesitado ayuda para trabajar ese sentimiento de culpabilidad cuando fallas?

Sí. He necesitado mucha ayuda psicológica porque me superaban mucho esas situaciones de fallar y rayarme mucho. Lo pasaba muy mal. Muchos días he estado llorando en casa, se me quitaban las ganas de todo. Esas situaciones son duras para mí y para mi familia. Todavía sigo con ayuda psicológica para que esos momentos sean lo menos dolorosos posibles.

¿Qué importancia ha tenido el míster, Luis García, para que a la hora de fallar una ocasión no te afecte demasiado?

Luis García para mí es como un padre. Me ayuda mucho. Siempre me exige al máximo, me exige como al que más. Le estoy muy agradecido. Que tenga esa confianza en mí cuando lo he pasado mal y en los momentos en lo que, a lo mejor, otro entrenador habría perdido esa confianza en mí. Que él siga confiando en mí y me siga poniendo... la verdad que se lo agradezco.

Samu Omorodion habla sobre lo que espera hacer en el Atleti. Salvador Fenoll

En tu primera temporada en la élite y con 19 años llevas nueve goles y una asistencia. Muchos grandes clubes de Europa y sobre todo de la Premier han preguntado por tu situación de cara a final de curso. Tu sueño, ¿sigue siendo vestir la camiseta del Atleti la próxima temporada?

Sí, ya lo he dicho en varias entrevistas. No tengo otra cosa en mente que no sea jugar en el Atlético de Madrid el año que viene. El tiempo dirá qué es lo que va a pasar conmigo, pero mi objetivo y mi sueño es jugar en el Atleti.

En una entrevista comentaste que no te conformas con ser un jugador normal. Tu objetivo es hacer historia en el Atleti.

Soy ambicioso. No me conformaría con ser un jugador normal. Quiero ser un jugador importante a nivel mundial y en el Atlético escribir mi propia historia y ser recordado por muchos años.

¿Le has preguntado ya a Guiliano Simeone cómo es su padre?

Sí (risas). Le he preguntado varias veces cómo es, sobre todo en los entrenamientos. El clima que hay dentro del vestuario… Le pregunto mucho, la verdad.

Una curiosidad, ¿por qué te llaman Mamba en el vestuario del Alavés?

(Risas). Ese apodo me lo pusieron cuando llegué aquí. En el vestuario hay mucho cachondeo con eso y nos lo tomamos a risa.

Se os veo un vestuario muy unido.

Estoy muy contento por el grupo que tenemos. Somos una familia. Estamos muy unidos en los buenos y en los malos momentos. Al principio me costó adaptarme. Nuevo equipo, nuevas ideas del entrenador, nuevo clima... Me costó estar solo. Pero los compañeros me acogieron y me arroparon muy bien. Nos llevamos todos bien y eso, al final, se refleja en el campo y se ve en la temporada que estamos haciendo.

Sentado aquí, en las gradas de Mendizorroza, ¿qué significa el Alavés para ti?

Esto para mí significa como que estoy en casa. Me da mucha paz, tranquilidad. La gente aquí me apoya, sobre todo en los malos momentos. He tenido malas rachas en las que la afición ha estado ahí apoyándome y siempre me han dado ese cariño que un futbolista necesita para seguir adelante. Al Alavés le voy a estar eternamente agradecido. Siempre estará en mi corazón. Mi primera temporada en la élite ha sido en este grandioso club. Nunca lo voy a olvidar, al igual que tampoco lo haré del Granada. Cuando nadie confiaba en mí fueron ellos los que me dieron una oportunidad.

Si te digo Selección española absoluta, ¿se te remueve algo por dentro?

Sí, pero hay que ser realistas. La Absoluta aún está un poco lejos. Quedan aún muchos pasos aún para llegar a ese sueño.

Si echamos la vista atrás, ¿qué le dirías a aquel Samu que se cogía todos los días un bus para ir a entrenar?

Le diría que todo ese esfuerzo y ese sacrificio tendrán recompensa. Que siguiese trabajando.

El mejor consejo que te han dado.

Que tenga los pies en el suelo. Me tengo que permitir el error. Que aquí todos fallan. Tengo mucha gente a mi alrededor que me da muy buenos consejos.