Raphinha, samba brasileña de alto voltaje
El extremo azulgrana combina una técnica exquisita con un trabajo post pérdida espectacular, clave para su rápida inclusión en el once.
Raphael Dias Belloli, más conocido como Raphinha, es de esos jugadores que todo entrenador quiere en su equipo. Lo sabía Xavi, que pidió su incorporación en verano. El brasileño venía de realizar una gran temporada en el Leeds, salvándolo del descenso en la última jornada de la Premier League. Aún así, era un auténtico desconocido para la afición azulgrana. Dos meses después de su llegada, ya nadie duda que tiene garantizado un sitio en el once titular.
A Raphinha nadie le tiene que poner los pies en la tierra. Él ya se encarga de eso. De raíces humildes tras criarse en Brasil, el extremo azulgrana se muestra agradecido por todo lo que la vida le está regalando. Fan de Neymar, quería jugar en el Barça. Era su sueño. Lo demostró esperando al club azulgrana a pesar de las promesas económicas que le llegaban desde Londres. Y tuvo su recompensa, firmando un contrato de cinco temporadas.
Raphinha ha entrado con muy buen pie al vestuario azulgrana. Hablan maravillas de él. Cercano, alegre y con muchas ganas de aprender. Eso lo hace todo mucho más sencillo. Es feliz. Y se le nota. El delantero reúne todas las cualidades del prototipo de jugador brasileño. Mágico, eléctrico y carismático. Es un jugador que engancha. Y si a todo ello, le sumas su gran esfuerzo defensivo, te hacen una combinación perfecta que garantiza el éxito. A la afición ya la tiene encandilada.
Los datos no mienten
Su partido ante el Cádiz es un fiel reflejo de lo que puede ser Raphinha como jugador en el FC Barcelona. En los 72 minutos que estuvo sobre el terreno de juego, el brasileño realizó cinco disparos, incluido uno al palo izquierdo de la portería de Ledesma. Además, dio un pase espectacular para que Gavi centrara y Frenkie de Jong pusiera el 0-1 en el marcador y generó la ocasión del segundo.
Volcado en la banda derecha, Raphinha intentó varias veces el uno para uno y logró recuperar tres balones, demostrando su importancia en la presión azulgrana, clave en los esquemas de Xavi Hernández. Intervino en 52 ocasiones y tuvo un porcentaje de acierto en el pase del 75%.
Ante el Bayern tendrá la primera prueba de fuego desde que viste la elástica azulgrana. El brasileño vino para partidos así. Está preparado. Sueña en grande. Quiere la Champions. Aún quedan muchos pasos que dar para conseguirla pero él ya ha hecho su promesa: si gana la Champions, recorrerá el Camp Nou de rodillas. Primera parada para ello, Múnich.