Lo que hay detrás del hueco

Si las ausencias ocupan más espacio que las presencias es que algo no va bien. Y duelen. Quien más quien menos ha vivido esa situación. El asiento vacío en la mesa se co

Lo que hay detrás del hueco

Si las ausencias ocupan más espacio que las presencias es que algo no va bien. Y duelen. Quien más quien menos ha vivido esa situación. El asiento vacío en la mesa se convierte en algo tan hipnótico que desequilibra lo que siempre fueron celebraciones simétricas. Y no me refiero a las faltas por fuerza mayor, sino a las eludibles, a las que llegan tras una disputa y en las que hay una damnificada: la cordura. El hueco que late en la fotografía superior entre las jugadoras de Atlético y Real Sociedad, y que debía ser ocupado por las árbitras, fue un agujero por donde se sumió la imagen del fútbol femenino en su primer día de profesionalización. Como sucede con los vacíos en las reuniones, la realidad está delante, pero la verdad se encuentra detrás.

Constantemente, he tenido el impulso de conocer lo que se oculta entre bambalinas. Tal vez porque nací de nalgas. De pequeño no me gustaba el circo pero acudía a él todas las mañanas. Iba a primera hora y observaba la parte trasera de la carpa. Era un espectáculo siniestro. Furgonetas, fieras enjauladas y payasos con el rostro lavado, reyes sin corona. También recuerdo que una vez me metí a hurtadillas en la sacristía de la iglesia con la esperanza de encontrar allí a Jesucristo. Me lo imaginaba controlando la misa a través de un televisor como si fuera un guardia de seguridad. Cuando entré supe el significado de la expresión «no hay ni Dios». Y en el teatro siento atracción por acceder a la parte trasera del escenario. Para conocer la verdad, insisto, hay que ir detrás.

El sábado vimos esta foto «rota» por el parón de las árbitras, que piden una mejora en sus condiciones. Una reclamación justa, no es lógico que piten una liga profesional sin tener ellas ese estatus. El problema es cuando desde la trastienda de asientos de cuero se aprovecha esta batalla para enfangar y seguir con su guerra (Federación-Liga). El problema también es que los organismos que pueden mediar se pongan de perfil (CSD). Culpables y responsables de una situación triste para el fútbol femenino. Urge que todos se quiten ya los palos de las ruedas, lleguen a una solución y la fotografía vuelva a estar completa para que todo esto deje de doler.