LA MIRADA

Ay, Cortázar

Cristina Bea

Cristina Bea

Cristiano Ronaldo, en un entrenamiento con Portugal. /GETTY IMAGES
Cristiano Ronaldo, en un entrenamiento con Portugal. GETTY IMAGES

"Todo dura siempre un poco más de lo que debería", firmó Julio Cortázar en su Rayuela en 1963. Una cita que no sólo no pasa de moda, sino que la vida y el fútbol la traen al presente en tantas ocasiones. Una relación que termina meses o años después de que el amor demostrara que no era suficiente, un trabajo del que nos marchamos tras envalentonarnos ante motivos generalmente hipotecarios o una ruptura silenciosa con personas de nuestro entorno que intentan mermar nuestra autoestima y nuestra valía.

Pero llega un día en el que dices basta, en el que entonas un doloroso adiós. No porque no sea necesario, sino porque nunca es fácil tomar una decisión con la que rompes lazos y vivencias construidas en el tiempo. Incluso éxitos. En esa duda entre el deber y el querer entiendo que transita Cristiano Ronaldo. O quien más le quiera y sufra su caída, veremos cómo de momentánea, porque a él en verdad le imagino convencido de todo el fútbol que aún tiene que ofrecer a sus 37 años, con el aval de haber levantado una Eurocopa, dos Ligas, dos Scudettos, tres Premier, tres Supercopas de Europa, cuatro Botas de Oro, cinco Champions Leagues y cinco Balones de Oro, entre sus 34 títulos. De haber sido 19 veces máximo goleador de una competición o de haber cantado 'Siiiiu' después de marcar 818 goles en 1.140 partidos.

Pero el palmarés y la fama no evitan que el portugués pase por sus horas más bajas. Al contrario. Sus recientes declaraciones a 'The Sun' contra Erik ten Hag y el Manchester United no sólo han dinamitado la ya maltrecha relación con su club, que ayer se afanaba en retirar la lona con su imagen que cubría una de las fachadas de Old Trafford, sino que con sus compañeros de selección las cosas no andan mejor. Vimos cómo Bruno Fernandes, con quien comparte escudo, le ofreció una fría mano en su llegada a la concentración con Portugal. O cómo Cancelo, rival en el City, ni siquiera miró a la cara a CR7 cuando éste cogió la suya para mediar en un rifirrafe con Joao Félix. Pintan bastos para el portugués. y para Fernando Santos, que va a tener trabajo doble en este Mundial en el que veremos también cuánto me acuerdo de Cortázar.