VILLARREAL - REAL MADRID

Las reglas que casi tumban al "suicida" Setién no son nuevas: las anécdotas que lo confirman

Su filosofía al llegar al Villarreal chocó, pero su libro de estilo tiene ya 22 años: caña a los porteros, avisos a sus ayudantes, ojos vendados a las estrellas...

Quique Setién, entrenador del Villarreal. /GETTY
Quique Setién, entrenador del Villarreal. GETTY

Su filosofía al llegar al Villarreal chocó, pero su libro de estilo tiene ya 22 años: caña a los porteros, avisos a sus ayudantes, ojos vendados a las estrellas...

Alfredo Matilla
Manuel Amor

Alfredo Matilla y Manuel Amor

El pasado 25 de octubre el Villarreal fichó a la carrera a Quique Setién como sustituto de Emery, que se marchó al Aston Villa por sorpresa. Sólo 12 días después la afición de La Cerámica le cantó al cántabro "¡vete ya!" por la mala racha (un empate y tres derrotas consecutivas), al mismo tiempo que varios pesos pesados de la plantilla hicieron saber a la directiva su malestar con la nueva filosofía introducida. "Con Unai, los jugadores tenían todo muy mecanizado, es como si fueran con GPS. Al llegar Quique se lo quitó y alguno temía no llegar debidamente al destino o estrellarse (risas). Dio más libertad al talento y a la autosuficiencia, por encima del orden y el control. Tanto en las comidas, entrenamientos, sistemas tácticos y en los viajes. Los jugadores, claro, se desnortaron", reconocen fuentes conocedoras de estos sobresaltos.

Quique Setién, en noviembre, pedía tiempo para conseguir resultados.

Ahora, seis victorias y un empate consecutivos han rebajado mucho la tensión y han puesto otra vez en el foco al nuevo entrenador, en esta ocasión por su buen fútbol antes de recibir al Madrid en la Copa tras haberle ganado recientemente en LaLiga. "Quique sabe delegar, ha venido con sólo dos ayudantes y se fía a tope de la gente que le han puesto de la casa". Únicamente es más tajante que Emery con los horarios (llevando la puntualidad al límite) y ofreciendo la convocatoria antes de jugar, algo que no se hacía y creaba tensión con Unai. Sin embargo, la herida que se abrió al principio aún no ha cicatrizado definitivamente. Los resultados, como siempre, serán determinantes. Empezando por el de este mismo jueves.

Setién había sido contundente en sus primeras charlas en el vestuario sobre el estilo y lo dejó patente con sus peculiares métodos diarios. Hubo futbolistas, los más veteranos, que se sorprendieron con su librillo y con su insistencia en cambiar ciertas cosas pese a que la temporada estaba siendo buena y todo funcionaba. En esos momentos, más de un jugador hubiera renunciado a una paga doble con tal de cargárselo, como llegaron a pedirle a Roig para frenar los cambios en las dinámicas de entrenamiento, en las rutinas con los tocados (con Albiol o Coquelin), en su idea de atacar (Parejo de 5), en su plan para defender (la altura de la línea defensiva)...

Para justificar la oposición general e inicial al míster, airearon algún desliz sobre Yeremy (al que Quique llamaba Yeray con una justificación) y acerca de su conocimiento real de la plantilla (Capoue, pivote, quería y quiere que juegue más cerca del área), alegando que estaba desfasado después de dos años en el paro, algo que acentuaban al recordar que ya tiene 64 años. Pero lo que existía sobre todo, más allá de una falta de respeto evidente, era desconocimiento general. Según los que le conocen y algunos de los futbolistas a los que hemos consultado, el nuevo patrón del barco siempre ha sido así. Un hombre que llegó a enfrentarse a Gil como futbolista, que se plantó ante Piterman como gestor, que renunció a entrenar en Primera tras ascender al Racing en su primera experiencia en el banquillo y que rompió su contrato con Guinea Ecuatorial nada más debutar, no debería sorprender a nadie. Pero sorprendió.

Preciado, Piterman y Setién, en una rueda de prensa en Santander.  EFE
Preciado, Piterman y Setién, en una rueda de prensa en Santander. EFE

Renuncia histórica para empezar

"Siempre he tenido fe en que iban a salir las cosas", vino a decir el propio entrenador hace días, cuando le llovían los piropos. Y no miente. Desde su primera aventura como entrenador en El Sardinero, en la temporada 2001-02, sus ideas fueron claras y sus apariciones, impactantes. Y no siempre hubo amor a primera vista. Así lo recuerda Vivar Dorado, uno de los integrantes de aquel equipo que iba a la deriva en Segunda con Gustavo Benítez y que arrasó desde la octava jornada hasta subir a Primera: "Se molestó mucho en que hubiera respeto en todos los sentidos, tanto con nosotros como con la gente del club. Llegó con cierta seriedad porque no le gustaban cosas de la convivencia. Lo más inusual que hizo fue que, antes de la comida de los partidos, ordenaba un paseo obligado. Hacía una reunión e invitaba a contar chistes o cosas graciosas de compañeros para que nos riéramos un rato".

Javi Guerrero, una de las estrellas en Santander, va más allá: "Cuando apareció junto a Nando Yosu hubo un antes y un después. Disfruté muchísimo de lo que transmitía. Una propuesta firme con el gusto por el buen fútbol, pero sin olvidar el orden, las vigilancias, el equilibrio. Un estudioso de los detalles. Se metía en los rondos y hasta en las pachangas. Parecía más un jugador veterano que un entrenador. Fue de cara desde el primer día y eso, aunque choca de primeras, se agradece. El verdadero shock fue cuando ascendimos y dijo que se volvía al despacho porque el club le necesitaba más ahí. Él mismo dio la primera gran oportunidad a Manolo Preciado". Quique, aunque ahora parezca un disparate, no quería en aquella época ni oír hablar de eso de ser entrenador. Y, además, logró el objetivo con un trivote del que ahora renegaría.

«¿Habéis traído la merienda?»

En su siguiente etapa, ya en el Poli Ejido (2003-04), su llegada también dejó bocas abiertas. José Manuel Aira, ahora entrenador en el Alavés B, era uno de sus pilares. "En el Poli lo cesaron en la jornada ocho. Tenía la misma idea de entender este juego: no diría que era igual de extremista, pero casi. Intentó llevar su filosofía hasta las últimas consecuencias. En las primeras semanas los resultados no salieron y el club decidió cambiar. No tuvieron la paciencia que deberían haber tenido. Fue más culpa de los jugadores. Una gran parte del vestuario dejó de creer. Los centrales teníamos que arriesgar. Todo pasaba por tejer soluciones para progresar".

"Recuerdo cómo fue nuestra primera sesión de vídeo con él", desvela Aira. "Nos citó una tarde, nos sentamos y lo primero que nos preguntó era si habíamos llevado la merienda... Era un aviso: iba a ser larga. Hicimos dos horas, pedimos un parón para tomar un café y volvimos. Creo que duró unas cuatro horas. Detenía el partido anterior jugada por jugada. Son cosas que a día de hoy parecen impensables". Años después, Setién volvió a dirigir a Aira en el Lugo. Notó cambios: "Tenía mucha más pasión y mucho más hambre por entrenar. Estaba más maduro, más abierto a conversaciones con los jugadores y a intercambiar opiniones".

Pidió perdón en Logroño

En Logroño, donde ya había sido una leyenda como futbolista, acabó siendo destituido con cinco victorias en 20 encuentros. Compartía grupo en Segunda B con los equipos vascos. Eso condenó su ideario e hizo que también hubiera runrún por su manera de ver este oficio. José Carlos Gallego, exjugador de aquel CD Logroñés ahora desaparecido, revive su aterrizaje. "No quería rifarla. Hacíamos muchos ejercicios de conservación. No conseguimos mejores resultados porque arriesgábamos mucho. Íbamos al campo del Sestao o del Barakaldo, terrenos embarrados. No era tan talibán como ahora, pero se veía que iba a mantener esa filosofía a lo largo de toda su carrera. Y la ha ido puliendo. Lo primero que quería era ganarse al vestuario. Las primeras charlas fueron muy distendidas, en un tono cercano, casi bromista. Quería hacerse con nuestra confianza y que no le tuviésemos el respeto que provocaba su carrera como jugador".

De aquella etapa es rescatable, sobre muchas más, esta anécdota el día de su destitución que confirma que es tozudo pero cercano: "Yo fui a Las Gaunas y me lo encontré en el aparcamiento, justo después de que lo despidiesen. A mí me costó entrar en el equipo. Se vino al coche, me dijo que le habían echado y se abrió: 'Gallego, siento no haber contado más contigo. Igual me equivoqué. Perdóname'. Fue súper humilde. No tenía que haberme dado ninguna explicación. Ya no fue lo que me dijo, sino su tono. Se le veía cabizbajo, triste. Estaba en una fase inicial de su trayectoria y quizá pensaba que ese cese le iba a perjudicar más, pero se ha visto que no".

Del adiós de Guinea al aviso de Lugo

Volvió pronto por sus fueros. Sin pensarlo mucho aceptó una oferta en 2006 para hacerse cargo de Guinea Ecuatorial para la clasificación de la Copa de África. Estaba en paro, la propuesta le pilló por allí, donde iba a firmar un convenio de colaboración para el Logroñés, así que no tenía nada que perder. Llamó a su íntimo amigo Esteban Torre (padre de la actual perla del Barça Pablo Torre) y se hicieron cargo de la selección sustituyendo a Antonio Dumas. Duraron un sólo partido (derrota ante Ghana 3-0). Compartió el listado de cosas que había que hacer para remontar el vuelo, el presidente no cumplió ni una sola de sus peticiones esa semana, sólo apareció a una reunión y eso le hizo marcharse. "En uno de los viajes me tuvieron tres días en el hotel sin que apareciese nadie. Aquello fue definitivo", recuerda siempre.

Fue Lugo, en la temporada 2009-10, la tierra que le dio una nueva oportunidad. Para él es el lugar donde peor lo pasó al llegar, más incluso que ahora, y donde fue más feliz. Carlos Mouriz, exdirector deportivo (actualmente en el Racing de Ferrol) recuerda el primer año de Quique allí en 2ªB, antes de ascender a Segunda en 2012. "El equipo perdió nueve partidos consecutivos al arrancar y empató el décimo. Solo había dos cosas que no eran dudosas: pagar el día 30 y jugar como decía Quique. Los aficionados no estaban contentos, decían que era un suicida. Cuando empatamos el décimo partido, le dije: 'Mira, Quique, mañana avisa a Rosa (su mujer) de que nos vamos a comer'. Fuimos al restaurante Cuiña, donde siempre. Entonces fue cuando le dije que tenía tres días para decidir si quería renovar... Me contestó que qué le estaba contando, que si estaba loco. El técnico ya le había dicho a Rosa que preparase la maleta: pensaba que le iba a echar y estaban listos para irse a Santander. Nos dimos la mano en la mesa y seguimos comiendo. A partir de ahí, todo fue a mejor".

«¿Tú tienes claro que se juega con balón?»

En Lugo ya demostró estar hecho de otra pasta: "Él llegó sin segundo y sin preparador físico. No le dejé traer a nadie", recuerda Mouriz. "Cuando le presenté al preparador físico, lo primero que le dijo fue: '¿Tú tienes claro que al fútbol se juega con balón?'. 'Sí, sí, sí, lo tengo claro', le contestó Fran Soto. 'Pues si quieres llevarte bien conmigo, ten eso siempre presente: todo lo que hagas, que sea a través de la pelota'". Desde entonces son íntimos amigos. Ahora forman el staff del Villarreal junto a Amarelle y juegan a diario al fútbol tenis en la Ciudad Deportiva de Miralcamp, donde viven, que no en una casa de lujo como cualquier profesional en la élite.

Quique Setién, en el Lugo, felicita a su delantero Óscar Díaz.
Quique Setién, en el Lugo, felicita a su delantero Óscar Díaz.

Pero hay más: "Cuando trajimos a Yoel Rodríguez, portero cedido por el Celta, le dijo: 'Si tú no quieres asumir el riesgo de jugar con los pies, pongo al del juvenil y no juegas ni un partido más conmigo. No puedes traicionar mi idea'. Todos los errores los iba a asumir él". Cuando llegó, sus porteros, no demasiado técnicos, apenas jugaban así. Después de entrenar por la mañana, Setién se iba por las tardes junto a los tres guardametas a un campo anexo. Hacían dos horas de golpeo de balón. "No mandaba a nadie a chutarle a los porteros; iba él. Asumíamos muchísimos riesgos. Yo me agarraba las manos a la cabeza y no quería mirar, pero valió la pena". Y tanto. Permaneció en Lugo seis años.

Tana, Eder y palo al Cholo

Aquella apuesta atractiva por el toque le valió el fichaje por Las Palmas en octubre de 2015. Y siguió la misma tónica. Dicen los más socarrones que al llegar le preguntó a Tana, la perla que sería su líder, quién era. Ya ven que lo de hoy de no reconocer de primeras a Yeremy, pese a conocerle futbolísticamente de sobra, no es nuevo. E incluso otros aseguran que en algún momento llegó a decir delante de todos, con una confianza y gracejo inusual en un entrenador con sus jugadores, "está muy bien todo lo que dices Eder (su segundo), pero aquí el entrenador soy yo".

Otros, como Javi Varas, recuerdan la metamorfosis que propuso nada más suplir a Paco Herrera a mitad de la temporada: "Aluciné, ya que nos dijo el primer día que le importaba más la forma de jugar que los resultados, cuando nos la estábamos jugando. Nos dijo que se había acabado lo de la defensa de cinco y que pasábamos a una de cuatro. ¡El primer día, eh! A los porteros nos dijo que rotaría, algo que me desconcertó, y que había que sacarla jugada. Que el que no lo hiciera, no jugaría. Nos prometió que él nos defendería en las rueda de prensa. Siempre quería llevar razón: jugaba los rondos y, claro, nunca se ponía en medio. Echaba las culpas al de al lado. Quique era ya tan radical que, tras perder 1-5 contra el Atlético, fue a felicitar al Cholo y le dijo: 'Me has ganado, pero no me gusta nada como juegas".

Setién y Joaquín se abrazan en un partido del Betis. GETTY
Setién y Joaquín se abrazan en un partido del Betis. GETTY

Cariño a Joaquín y pelea a Serra Ferrer

En el Betis, su siguiente aventura en 2017, se llegaron a hacer virales las sesiones de coaching y psicología deportiva a las que sometía a la plantilla en el hotel la mañana antes de los partidos. Dinámicas de relajación, gestión del estrés... Ratos de activación complementarios a la táctica que sacaron lo mejor de tipos como Joaquín, al que convenció de que olvidara su retirada, y que sirvieron para poner la salud mental en el mapa. Aunque en un principio estas novedades y otras más no fueron fáciles de asimilar. Junior Firpo, ahora en el Leeds, lo vivió en Sevilla y luego en el Barcelona: "Es un fenómeno. Yo le estoy muy agradecido. Sólo tengo buenas palabras, sobre todo porque se notaba siempre que sabía de esto con las cosas que proponía. Era valiente. Es imposible decir algo malo de un entrenador de este tipo".

Al Villamarín le costó encajar de primeras su extremista visión del fútbol, luego aplaudió sus métodos cuando metió al equipo en Europa League y acabó pensando que lo mejor para todos era, como sucedió, no agotar el año de contrato que le quedaba. Su llegada, como recuerdan varios empleados. supuso un cambio radical, de un club deprimido que peleaba por salvarse a un equipo que enamoró con su fútbol. "Nunca daba su brazo a torcer". Un ejemplo: Serra Ferrer prefería a Pezzella antes que a Mandi (ahora, casualmente en el Villarreal), pero Setién opinaba lo contrario por la mejor salida de balón del argelino. Aunque eso le generó roce con el entonces vicepresidente deportivo, finalmente Pezzella salió cedido y Mandi elevó su nivel. La misma mejoría que sufrió Adán con los pies tras un camino repleto de espinas.

Setién, jugando un rondo en el Barça junto a Messi. GETTY
Setién, jugando un rondo en el Barça junto a Messi. GETTY

Messi, a ciegas

Al Barça llegó en enero de 2020 para suplir a Valverde y esa fue la experiencia en la que más le costó llevar a cabo varias de sus ideas. Se demostró que ejecutar su plan era más complicado con tantas estrellas. El primer día que entró en el vestuario empezó pidiendo perdón, como se aprecia en el documental FC Barcelona, una nueva era. Dadas las urgencias, cambió un día libre por uno de trabajo como peligrosa carta de presentación. En la segunda sesión llamó la atención a Messi y Alba por no saltar al césped a la misma hora que el resto de sus compañeros. Piqué, alucinaba con su arrojo. Después, introdujo dinámicas diferentes en los entrenamientos en las que los jugadores, Lionel incluido, llegaron a pulular por el campo con los ojos vendados para trabajar la importancia de la comunicación y la cohesión. El 2-8 del Bayern acabó con cualquier opción de consolidar métodos tan innovadores.

Los resultados le pusieron en su sitio. Y le seguirán poniendo. Lejos de temerlo, le motiva. De momento, cogió al Villarreal octavo en LaLiga y ya es quinto, empatado con el cuarto, está en octavos de Copa y en dieciseisavos de la Conference. La visita del Madrid es otra oportunidad para cerrar la herida, como se prevé por el mejor 'feeling' que ahora se palpa, o volverla a abrir, como nadie desea. Lo que es evidente, y tendrá claro el personal, es que la personalidad de Setién no fluctúa con la edad y, sobre todo, que la estrategia para afrontar el futuro siempre será la misma.

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Este reportaje ha contado con la colaboración de los periodistas de Relevo Samuel Silva, Alonso Rivero, Sergio Santos, Sandra Riquelme, Andrés García Armero y Álvaro de Grado.

 

Alfredo Matilla
Alfredo Matilla

Redactor jefe

Es redactor Jefe de Información. Natural de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y mediocentro como forma de vida. Licenciado por la Complutense, también es Máster en Psicología Deportiva. Ha

Manuel Amor
Manuel Amor

Redactor

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