El evangelio según Luka y Markus

Piti Hurtado

Piti Hurtado

Markus Howard celebra su canasta ganadora ante el Valencia Basket./ACB MEDIA
Markus Howard celebra su canasta ganadora ante el Valencia Basket. ACB MEDIA

Bases de dos metros y escoltas de 1,80. El baloncesto contemporáneo quiere talla en los que trasladan la pelota y la idea de juego, pero levedad, en los que tienen que meter triples con velocidad y economía gestual. Doncic mide 2,01 según los perfiles oficiales, quizás ya sean 2,03. Markus Howard es un dos de 1,78 y menos de 80 kg. A veces pasa a toda velocidad al lado de pívots que pesan 45 kg más que él. El evangelio del deporte de élite es el que relata la verdad indiscutible del éxito, el ganar, el ser superior al final del partido.Luka Doncic y Markus Howard son las grandes sensaciones ahora mismo. El esloveno promediando 34 puntos por partido lidera a los anotadores en el mundo. El pequeño norteamericano del Baskonia maravilla en Europa y en España y es el gran descubrimiento de la temporada. Sus explosiones anotadoras no son apócrifas, le valen al equipo de Peñarroya para ganar y estar arriba.

El triple de Markus Howard para ganar al Valencia Basket.ACB

Howard ha sido un enorme anotador universitario. El triple y él, uno y trino, el balón, su muñeca y la canasta. De manera que ya no son tres, sino uno solo. Él fundó una Fraternidad de Atletas Cristianos en la Universidad de Marquette. Sus tatuajes son versículos. La razón por la que eligió usar el número cero (mismo dígito que Larkin). "Elegí el cero porque quería que representara lo siguiente: Sin Dios, no soy nada". Para su college fue mucho hizo más de 9 triples en hasta 4 partidos distintos llegando a un tope de 11. Si hay alguien que pueda igualar y superar los registros de los tiradores legendarios del Baskonia y en Euroliga ese es él. Enseñarle vídeos de Larkin. Y de Macijauskas. O de Rakocevic. Si hay alguien que puede/va a batir el récord de Larkin en anotación (49 pts) y triples (10) ese es Markus.

El pequeño (también en llegada al mundo) de tres hermanos, contó con esa felicidad venidera que es jugar en la canasta familiar ante la constante circunstancia de la desventaja física. El padre de estas criaturas, Chuck Howard, de profesión preparador físico (ex running back) es una persona muy religiosa y muy currante en lo físico. Este profesional de la actividad física percibió una señal divina el 11 septiembre de 2001 pues tenía una cita laboral con su manager en el Rockefeller Center, el día del atentado, pero se canceló a última hora. Markus tenía un año y medio. Toda la familia decidió mudarse a Arizona.

Allí en tierras más cálidas, la familia, además de lo espiritual, tomó el deporte como el gran motor de la convivencia, llegando a instalar un gimnasio casero en la sala donde estaba el salón-comedor. Con la cocina era suficiente para sentarse, necesitaban más espacio para desarrollar los programas que hacen la base para llegar al mejor tono. Uno de sus hermanos, Jordan Howard, juega en Nápoles, también triplista. Los Splash Brothers en versión Europa.

Tras bote, tras mano a mano o tras indirecto, la amenaza que genera le ha llevado a recibir tanta atención que ya le hemos visto quebrar los tobillos de Teodosic y de algunas leyendas más terminando con bandejas cercanas y solitarias. Lateralidades destrozadas. Tira un 74% desde el triple frontal (bestial) y aunque su volumen viene más desde lado derecho (solamente un 23% de acierto), desde el lado izquierdo y esquinas se mantiene por encima del 50%. En total un 46% en Euroliga, contra los mejores equipos.

La pregunta para Markus Howard no es saber la razón por la qué no jugaba más en la NBA, sino que si será capaz con su corta edad de evitar el reintento que no le funcionó a tantos exteriores undersized como Campazzo, Larkin o Navarro. La salvación eterna cuando tienes menos de 25 años es el contrato de decenas de millones de dólares. No necesariamente eso te da la posibilidad de ganar el anillo, ni de competir. Puede que sí. La permanencia en los principales equipos Euroliga, te da menos dinero (aún así es mucho), la seguridad de luchar por títulos y la bula que evita el traspaso. La soportable levedad física y anímica.

Luka Doncic celebra una canasta con los Mavs. Reuters
Luka Doncic celebra una canasta con los Mavs. Reuters

Luka Doncic es puro carisma y expresión. La sonrisa de un ángel si eres de los suyos o realizador de tv y el trueno de la demanda si eres árbitro de línea de fondo. Su dogma se prueba con su capacidad innata de llegada, a la red y a los que le rodean. Cuentan los que le vieron entrar en la selección de Eslovenia senior en 2017 (apenas 18 años) que no sabían como los veteranos (Los Dragic, Vidmar, Prepelic, etc…) le acogerían. El día 1 por la noche tras los entrenamientos todos querían sentarse con él a hablar, ir a su habitación al juego de cartas, reír a su lado. Pues así siempre. Tanta naturalidad y espontaneidad le lleva a decir exactamente lo que cree que es mejor y más natural. ¿Le preguntan por la carrera del MVP, por Jokic y Embiid? Pues responde, con sinceridad, que ve más Euroliga que NBA. Él que está llamado a ser el MVP de su competición o esta temporada o alguna de las venideras. Es el elegido desde que fue bautizado en las aguas del río del baloncesto de alto nivel (Jordán se tenía que llamar). Su oración es el paso atrás que abre los cielos y las canastas de Europa entonces y de América ahora.

Ganados el Eurobasket, la Euroliga y todos los premios individuales antes de los 19 años, ahora le llega la hora de la confirmación. Su ataque y sus números individuales están preparadísimos. Los 12 apóstoles que le acompañan son el gran debate sobre cómo hacer un equipo que realmente alcance la gloria divina del anillo.

Piti Hurtado
Piti Hurtado

Colaborador

El baloncesto en la sangre... y en la cabeza. Entrenador y una de las voces más reconocibles del deporte de la canasta. Su 'Pitipedia' es el diccionario fundamental para entender