LIGA ENDESA

Markus Howard, un 'killer' por la gracia de Dios

El gran fichaje del Baskonia esta temporada hace de la religión su verdadera razón de ser.

Markus Howard, bota en un partido ante el Lenovo Tenerife. /ACB MEDIA
Markus Howard, bota en un partido ante el Lenovo Tenerife. ACB MEDIA
Guillermo García

Guillermo García desde París

Uno, dos, tres y así hasta 16. Esas han sido las veces que Markus Howard perforó el aro rival desde el triple en sus tres últimos partidos de Euroliga antes de lesionarse la rodilla frente al Estrella Roja. Un ritual que el base de Cazoo Baskonia lleva repitiendo casi desde su infancia en Arizona. Aunque para él hay un rito todavía más importante que el baloncesto. Un único eje sobre el que gira toda su vida y al que señala como responsable de todo lo que le ha sucedido por el camino.

Markus Howard es jugador de baloncesto y uno de los máximos anotadores en la historia de la NCAA (22º en la lista de los mejores encestadores de la liga universitaria con 2.761 puntos y 21,6 de media) además de ser el líder de la Universidad de Marquette, donde jugaron entre otros Dwyane Wade o Jimmy Butler. Sin embargo, para el hoy baskonista el baloncesto es sólo un vehículo para un fin mayor.

"Todo lo que tengo no sería posible si no fuera por Dios". Son las palabras que le acompañan desde siempre. Desde que comenzó a jugar al baloncesto y desde que empezó a destacar por su facilidad para anotar en el aro rival. "Estoy agradecido por todo lo que él me ha dado", aseguraba en una entrevista a pie de cancha tras su último partido con la camiseta de los Golden Eagles.

Y no son palabras vacías, que se quedan en el aire sin más. Para Howard cada una de ellas tiene significado y lo demuestra con sus actos. Nada más entrar en Marquette lo primero que busco fue la capilla más cercana para poder orar, usa el número '0' desde su etapa universitaria para recordarse a sí mismo que sin la ayuda de Jesucristo "no sería nada". Además, antes de cada partido lee un versículo de la Biblia y reza justo antes de saltar a la cancha.

Su cuerpo lo recorren tatuajes entre los que destacan dos referencias bíblicas. La primera es Jeremías 29:11: "Porque yo sé los planes que tengo para ustedes", declara el Señor, "planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza". La segunda es Filipenses 4:3, "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece".

Markus Howard en la sesión de fotos oficial de la Liga Endesa.  ACB MEDIA
Markus Howard en la sesión de fotos oficial de la Liga Endesa. ACB MEDIA

Hay más. Howard no sólo le dedica a Dios cada una de sus canastas (y son muchas a lo largo de los partidos) sino que también le entrega parte de su trabajo. En su tercer año de universidad, tras pasar el verano en Costa Rica construyendo pistas de baloncesto para las comunidades más necesitadas, el base creó la Fraternidad de Atletas Cristianos, con los que empezó a hacer lecturas de la Biblia. "Grupos de deportistas de todo el país me llamaban para hacer lo mismo en sus universidades", confesaba antes de partir a la NBA.

Su fe tampoco se quebró cuando los equipos de la NBA prefirieron fijarse en su 1,79 de estatura que en sus promedios universitarios. Especialmente en los 27,8 puntos que anotó de media en su último curso con un 41% desde el triple. Howard no se vino abajo. Su ética de trabajo le llevaron a seguir intentándolo hasta convencer a Mike Malone. Los Nuggets le firmaron un contrato y en total disputó 68 partidos (3,4 puntos y 34% desde el triple) con el equipo de Colorado. La última parada de un viaje espiritual que ahora le ha llevado a impartir liturgia en Vitoria.