Alberto Díaza, el hombre que puso luz en la oscuridad
El base, clave durante todo el Eurobasket, se incorporó a la selección cuatro días antes de comenzar el torneo tras superar una lesión.
La vida de Alberto Díaz ha cambiado por completo en poco más de dos semanas. El pelirrojo se encontraba a finales de agosto recuperándose de una inoportuna lesión en Málaga, donde juega desde el año 2015. Pero el 28 de agosto la Federación Española de Basket anunciaba su regreso a la concentración por la lesión de Llull. Faltaban cuatro días para el inicio del Eurobasket y el base iba a ser de la partida contra todo pronóstico. Y él lo sabe. «Lo iba a ver desde el salón de mi casa y vivir esto aquí es increíble», apuntó ayer al acabar el encuentro de semifinales ante Alemania.
No es el más alto, ni el más fuerte, ni el más habilidoso y tampoco es el mejor tirador del equipo, pero no le hace falta. Díaz se ha ganado el cariño de todos con su entrega, con su carácter, con su forma de entender el baloncesto. Un deporte que admira, que siempre soñó jugar y que ahora le está devolviendo todo lo que él le ha dado.
«Es una clase de persona especial. Conocía nuestros sistemas, valores y principios»
Sergio ScarioloSeleccionador nacional
Su inteligencia en la pista le ha convertido en el héroe inesperado de la selección española, que el domingo luchará por el oro continental. Durante el torneo ha conseguido sacar de quicio a jugadores de la talla de Larkin, Sabonis o hasta Schröder, al que apagó en los instantes finales de las semifinal celebrada ayer.
Cuando Llull cayó lesionado, Scariolo lo tuvo claro. Prefirió repescar a Díaz antes que darle la batuta a un jovencísimo Juan Núñez. «Llevo años entrenándole, es una clase de persona especial. Conocía nuestros sistemas, valores y principios», admitió el italiano días después.
«Lo iba a ver desde el salón de mi casa»
Alberto DíazJugador de la selección española
Ante los teutones no solo brilló en defensa, sino que también sacó a pasear su repertorio ofensivo. El de Unicaja es un base a la antigua usanza, que no tira mucho a canasta pero que cuando lo hace tiene mucha fiabilidad. En las semifinales se fue al vestuario con 10 puntos, su mayor anotación del torneo.
Pero eso no es todo. Su importancia va más allá de lo tangible. Frente a los anfitriones, en un partido de ida y vuelta, con ventajas para ambos, el combinado nacional notó su presencia en pista. Con él sobre el parqué, España firmó un parcial de +25, mientras que cuando estuvo sentado en el banquillo fue Alemania la que se impuso por 20 puntos. Esa es la dimensión del último en llegar a la concentración.
A Díaz nadie le va a pedir que sea el faro ofensivo de la selección. Para eso están otros jugadores con más peso. A él, de hecho, no hay que pedirle nada. El pelirrojo es un jugador que no admite quejas ni discusiones. Es el hombre que puso luz en la oscuridad.