Quartararo deja Yamaha por Honda: ocho años, un título y una ruptura que ya se ha cerrado
Quartararo se va a Honda tras ocho años en Yamaha. Cómo se rompió la relación, cómo se cerró en Misano y qué se juega con el reglamento de 2027.
Fabio Quartararo pasó por Misano con el contrato ya firmado en otra parte y sin nada que desarrollar. El último campeón del mundo que dio Yamaha se marcha a la otra fábrica japonesa, la que tampoco gana un título de pilotos desde 2019.
Es además el primer traspaso directo entre las dos marcas japonesas desde que Valentino Rossi dejó Honda por Yamaha en 2004, un tabú que el paddock llevaba dos décadas respetando.
Las fechas ordenan el desenlace. Yamaha anunció el 30 de junio de 2026 que Quartararo y Álex Rins salían al final del curso; el 21 de julio, Honda confirmó que el francés correrá con el equipo oficial HRC en 2027 y 2028.
Dos comunicados en tres semanas
El primero lo firmó Yamaha Motor Co., no el equipo de carreras. La nota recordaba las 11 victorias, los 32 podios y el título de 2021 que Quartararo dejó en Iwata, y agradecía ocho años de trabajo. Paolo Pavesio, director general de Yamaha Motor Racing, habló de un papel fundamental.
El resto llegó en cadena. El 1 de julio, Yamaha presentó a Jorge Martín y Ai Ogura como su pareja oficial para 2027. Tres semanas después, en pleno parón de verano, Honda anunció a David Alonso y, una hora más tarde, el fichaje que reordenaba el mercado.
Quartararo no pudo hablar del asunto hasta el GP de Gran Bretaña, en agosto. «Es un capítulo que se cierra con Yamaha. Hemos pasado ocho años juntos. Los primeros fueron mejores que los últimos», dijo en Silverstone. También aclaró que nunca negoció una renovación para 2027.
Lo que Iwata prometió y no cumplió
La ruptura no es de este verano. En una entrevista de agosto de 2023, el piloto ya cifró su frustración con una imagen concreta: le habían prometido cosas en un PDF de diez páginas y nueve y media seguían sin cumplirse. Aquellas críticas no eran un arrebato: describían el patrón de la relación.
Aun así, en abril de 2024 renovó hasta 2026 con un contrato de dos temporadas y unos 24 millones de euros que lo convirtieron en el mejor pagado de la parrilla. Lo llamó un acto de fe: confiaba en que Yamaha, con más presupuesto, acabaría dándole una moto ganadora.
La señal que faltaba fue el motor V4, que Iwata puso en pista en 2026 después de jubilar el cuatro cilindros en línea. El resultado fue el contrario del prometido: menos velocidad punta, pérdida de tacto en el tren delantero y, en palabras del propio piloto, una moto sin ningún punto fuerte.
Un último curso sin nada que rescatar
Los números del divorcio son crudos. Tras Misano, Quartararo suma 61 puntos, menos de la cuarta parte de los 274 con los que Marc Márquez y Jorge Martín encabezan el Mundial, empatados y con el de Cervera delante por victorias. Su quinto puesto en Barcelona sigue siendo el techo de toda la marca.
El contraste con 2025 lo resumió él mismo tras el GP de España: «El año pasado terminé a dos segundos de Álex, este año a 35. No soy tonto, aún sé pilotar». En Jerez había sido segundo en 2025; en 2026 cruzó decimocuarto. En Austin no sumó un solo punto.
En Aragón, el 30 de agosto, la convivencia saltó por los aires. Se le rompió el motor en la sprint, terminó último el domingo, dijo que había actuado «más como piloto de test» y reveló que Yamaha le dejaba fuera del test de Pirelli de Austria del 21 de septiembre.
No era la primera vez. Yamaha ya lo había excluido del test de Brno del 22 de junio, donde KTM y Honda sí llamaron a pilotos que no correrán con ellos en 2027. Spielberg fue la segunda negativa, no la primera.
La respuesta de Iwata llegó por boca de Massimo Meregalli, director del equipo: si le piden probar una pieza, los critica, y debería fijarse en Jack Miller, que aprieta hasta el final aunque también se vaya.
El pulso duró doce días. Piloto y equipo se reunieron al llegar a Misano y lo cerraron: «Nos reunimos, todo quedó arreglado y todo es bastante normal», dijo Quartararo. Meregalli lo confirmó: «Fabio entendió el peso de sus palabras», y lo de Aragón «ya es pasado».
Honda tampoco gana, pero lleva dos años subiendo
El destino no es un refugio. Honda no gana un título de pilotos desde el de Marc Márquez en 2019. La diferencia con Yamaha está en la pendiente: 2025 fue su mejor curso desde 2021, con la victoria de Johann Zarco en Le Mans y los dos podios de Joan Mir.
El 2026 de la RC213V, en cambio, se ha quedado congelado. Honda ha derivado sus recursos a la moto de 850 centímetros cúbicos y su mejor resultado del año es un quinto puesto; Mir llegó a cruzar segundo en Montmeló, pero una sanción de 16 segundos por presiones lo dejó decimotercero.
Alberto Puig, jefe de HRC, no vende humo. Reconoció a mitad de curso que habían mejorado la moto «pero probablemente no lo suficiente» y que la ganancia de 2026 no iba a ser brutal porque el proyecto está cerrado. Su frase sobre el fichaje es más ambiciosa: solo hay un objetivo, volver arriba.
La revolución de 2027 iguala el punto de partida
El reglamento que entra en 2027 borra buena parte de lo aprendido. La cilindrada baja de 1.000 a 850 centímetros cúbicos, el diámetro máximo del cilindro pasa de 81 a 75 milímetros, desaparecen los dispositivos de altura, se recorta la aerodinámica y el combustible será 100% sostenible.
El cambio mayor está en las gomas: Pirelli sustituye a Michelin como suministrador único desde 2027 y hasta 2031. Nadie sabe qué moto funcionará con ese paquete, y por eso todos los pilotos que se han movido este verano han elegido casi a ciegas.
Ahí es donde la pelea de Aragón deja factura. Sin el test de Austria, Quartararo no tocará un Pirelli hasta el 1 de diciembre en Cheste, en la prueba posterior al Gran Premio de Valencia. Ese mismo día se subirá por primera vez a la Honda: dos estrenos en una sola jornada.
Y lo que se juega es su carrera. A sus 27 años, Quartararo no gana una carrera desde el GP de Alemania de junio de 2022, en Sachsenring. El contrato con HRC dura dos temporadas: si la moto de 850 no sale, habrá quemado cuatro años más.
Ocho carreras de despedida tras Misano
El Gran Premio de San Marino se disputó del 11 al 13 de septiembre en el circuito Marco Simoncelli, la 14ª cita de las 22 del calendario, y Quartararo acabó décimo, el mejor de los Yamaha. Le quedan ocho fines de semana con la marca y ningún incentivo deportivo que defender.
Lo que se rompe este año no es solo un contrato. Es la última conexión de Yamaha con su título más reciente, el de 2021, y el arranque de una apuesta que Honda ha comprado por dos años. Quartararo cambia una espera por otra, con la esperanza de que esta sí termine.