SUPERBIKES

Cocina, Atleti y entrenamiento mental: así es Álvaro Bautista, el nuevo rey de las SBK

A sus 37 años, el de Talavera de la Reina arrasa en el Mundial de Superbikes tras quedarse sin sitio en MotoGP.

Álvaro Bautista celebra este domingo su título en Indonesia. /GETTY
Álvaro Bautista celebra este domingo su título en Indonesia. GETTY

A sus 37 años, el de Talavera de la Reina arrasa en el Mundial de Superbikes tras quedarse sin sitio en MotoGP.

Daniel Arribas

Daniel Arribas

A Álvaro Bautista siempre le ha gustado quitarle la razón a los demás. A sus 37 años, cuando nadie creía, señalado siempre por su corta estatura, el de Talavera de la Reina se acaba de convertir en el segundo español en ganar el Mundial de Superbikes, el campeonato de velocidad alternativo a MotoGP. Más de tres lustros antes, con 22, aún sin rastas, aunque con las mismas mechas rubias y la mirada de niño travieso, Bautista se alzó con el título en la categoría de 125cc, acompañando a Jorge Lorenzo (250cc) y Nicky Hayden (MotoGP) en la foto final de Valencia.

La reinvención de Álvaro BautistaEDICIÓN DE VÍDEO: SAMUEL SUBIELA

Por entonces, tras el boom de Dani Pedrosa a comienzos de siglo, Bautista estaba de moda entre la afición española. Su sonrisa adornaba las carpetas de muchas estudiantes, abría informativos en televisión y era un reclamo para las marcas. Tres años en 250cc con buenos resultados, aunque sin título, le valieron para dar el salto a MotoGP en 2010. Allí, eclipsado por los nombres con mayor peso en la era moderna del motociclismo, y sin motos competitivas, su luz se fue apagando.

En 2018, cuando se quedó sin sitio en la categoría reina, surgieron dos alternativas: bajar de escalón y regresar a 250cc —ya denominada Moto2— o darse una oportunidad fuera de MotoGP, una idea que no le terminó de convencer: "Yo pensaba ni de coña, ¡cómo voy a dejar MotoGP por irme a las Superbikes!".

Bautista, a la izquierda, junto a Nicky Hayden (centro) y Jorge Lorenzo (derecha) tras la temporada 2006.  GETTY
Bautista, a la izquierda, junto a Nicky Hayden (centro) y Jorge Lorenzo (derecha) tras la temporada 2006. GETTY

Ahora, cuatro años después, da las gracias por el cambio. "Me estoy divirtiendo más que nunca", dice por teléfono a Relevo. "Nunca he estado así de bien mentalmente; tengo más ilusión que cuando subí a MotoGP", el sueño de todo piloto.

Sereno, con una madurez inimaginable en sus inicios, el cambio más significativo ha estado en lo mental. "Llevo años trabajándolo. Es casi el 80% de la preparación, cuando hace años, cuando gané en 125cc, el 90% de mi entrenamiento era físico. Me machacaba un día tras otro y la parte psicológica ni la valorábamos. Qué mente, ni qué mente, decíamos".

Muchas cosas han cambiado. "Trabajo una barbaridad mi rutina mental, el acostumbrar al cerebro a trabajar, a verse en determinadas situaciones para que después sepa reaccionar ante todo".

Todo ayuda, claro. En MotoGP, donde compartía cartel con Rossi, Stoner, Márquez, Lorenzo, Pedrosa y compañía, siempre fue a rebufo. Era uno más. Ahora, en el Mundial de SBK, donde es el piloto de referencia de Ducati, se siente más arropado que nunca. "Me valoran mucho. Me siento su piloto", dice al otro lado del teléfono.

En su primer año en el Mundial con la marca italiana, ganó las 11 primeras carreras y terminó siendo subcampeón. Luego, un gran contrato le llevó a Honda, donde las cosas no salieron. Pero hace un año regresó a Ducati. Y fue para ganar. ¿Qué es eso de que las segundas partes nunca fueron buenas? Primer mantra desmentido.

Álvaro Bautista celebra este domingo junto al equipo Ducati su título en Indonesia.  GETTY
Álvaro Bautista celebra este domingo junto al equipo Ducati su título en Indonesia. GETTY

"Siempre he dicho que todo pasa por algo", dice, convencido, con el buen humor que le caracteriza. Y eso que los comienzos no fueron fáciles.

En 2001, antes incluso de llegar al Mundial de motociclismo, donde más adelante sería campeón, el talaverano, de familia motera, estuvo a punto de dejarlo todo tal y como contó en el programa Revival, dirigido por Nico Abad: "Yo corría en el campeonato de España con una moto que me compró mi hermana, pero no me clasificaba ni entre los cuarenta primeros. Cuando se nos acabó el dinero, dijimos hasta aquí. Pero justo esa semana me llamó un mánager y me dijo: Si me pagas tal cantidad, tienes moto para correr las tres últimas carreras del campeonato. Así que le pedimos un préstamo al banco y probamos". Y hasta aquí.

Ahora, más de 20 años después de aquella llamada, Bautista es el único de su generación que sigue ganando. Y lo hace con dos hijas, empeñado en demostrar que la paternidad no resta velocidad punta: "A mí todo lo contrario, me hace ir más rápido". Segundo mantra derribado.

Aficionado a la cocina y al Atlético de Madrid, equipo para el que corrió en sus primeras pruebas en el Mundial —también formó parte del Seedorf Racing Team, propiedad del exfutbolista neerlandés—, Bautista disfruta de la madurez con serenidad: "Hace años me metía presión, me agobiaba yo solo. Pero esa etapa ya la he pasado. Lo que me quede, quiero disfrutarlo. Con 37 años, yo podría decir, ¿me voy a poner ahora a aprender esto o aquello o a trabajar la mente y no sé qué? Pues sí, lo hago. Y lo hago porque me motiva. Y eso te lo da la madurez".

Este verano, cuando volaba hacia el título que ha sellado este domingo en Indonesia, Scott Redding, compañero del Mundial de SBK, criticó el tamaño de Bautista, alegando que le podía dar cierta ventaja: "Pesa 53 kilos, no es muy justo". El español, mirado siempre bajo la lupa por su estatura —1,69m—, recordó que Dani Pedrosa, con 158 centímetros, se hubiera llevado los Mundiales de calle si su tamaño fuera una ventaja. "Es la primera vez que en estas categorías, con estas motos y con estos pesos (170kg) me dicen que ser ligero es una ventaja", dice a Relevo. Y sentencia: "Está claro que cuanto menos peses mucho mejor, pero de la misma manera, cuanto más pequeño eres más difícil es moverte en la moto". Debate zanjado. Campeón del mundo y tercer mantra desmentido.