Jon Rahm se había dado una oportunidad en el PGA Championship este sábado. Tras una gran jornada, el vasco se situaba a cinco golpes del líder, Scottie Scheffler, con 18 hoyos por delante. Y pese a lo complicada que era su misión, tuvo oportunidades de conseguir el tercer Major de su carrera, que finalmente se adjudicó el número 1 del mundo. Aunque para llegar a este desenlace, pasaron muchas cosas.
Quail Hollow no perdona y el de Barrika lo sabía. Era importante no cometer errores, ir salvando las banderas y aprovechar las pocas oportunidades que te ofrece el campo de Carolina del Norte. Así lo fue haciendo hasta casi la mitad del recorrido y en el momento en el que Scheffler mostró dudas, él se lanzó a la yugular para llegar incluso a ser colider.
Tres birdies en cuatro hoyos (ocho, diez y once) le llevaron al liderato compartido. El número 1 del mundo no estaba tan fino como el día anterior y Rahm sí parecía en la misma línea. Aunque todo comenzó a venirse un poco abajo cuando no pudo aprovechar dos oportunidades de birdie en los hoyos 14 y 15, dos de los más ‘sencillos’ del recorrido. Por delante quedaba la milla de oro.
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— Golf en Movistar Plus+ (@MovistarGolf) May 18, 2025
Las últimas tres banderas son un infierno y para muchos, las más complicadas de todo el circuito de la PGA. Ahí es una lotería. Si lo haces bien y tu oponente no está fino, puedes recuperar cuatro golpes en un abrir y cerrar de ojos. Pero lo normal es que ahí las fuerzas se igualen por abajo. Rahm no estuvo especialmente acertado en esa zona del campo y se dejó sus aspiraciones a la victoria.
Además, el frenazo en seco a los birdies del vasco se sumó el crecimiento de un Scheffler que poco a poco fue poniendo negativos en su tarjeta para ampliar su ventaja respecto a Rahm. Por detrás, DeChambeau, Poston y Fitzpatrick no amenazaban a ninguno de los dos. Y en el hoyo 16 se acabó la pelea que estaba planteando el de Barrika con su primer bogey de la jornada. En el 17 y 18 incluso mandó su pelota al agua al arriesgar ya a la desesperada.
Con este triunfo, Scheffler suma su tercer Major y el primero que no es el Masters de Augusta, además de demostrar por qué lleva tantas semanas siendo el indiscutible número 1 del mundo. Para Rahm es la demostración de que pese a estar en el LIV Golf, sigue siendo competitivo ante los grandes. En un mes, nueva oportunidad en el US Open.