MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Lucía Villalón: "Verstappen y yo no nos volvimos a mirar hasta ocho meses después"

La periodista de Movistar+ nos cuenta su experiencia en el mundo del motor y del fútbol, y como pareja de futbolista: "No todo el mundo es Cristiano y Georgina, la gente no tiene esas vidas de ensueño".

Lucía Villalón cuenta su anécdota con Max Verstappen.
Cristina Bea

Cristina Bea

"Mi sueño profesional sería hacer unos Juegos Olímpicos, pero también repetiría un Mundial, repetiría un Mundial de Fórmula 1, repetiría un Mundial de motos, hacer la Champions, seguir haciendo LaLiga… Podríamos hacer otra vuelta a lo que ya he hecho", asegura la periodista de Movistar+ Lucía Villalón (Santander, 1988), a quien su trayectoria en televisión desde sus comienzos en Real Madrid TV le ha granjeado una buena ristra de experiencias en torno al fútbol y el motor, como las que nos cuenta con Kroos, Stoichkov o Verstappen: "Se me quedó mirando, me lo quedé mirando… Le entrevisté más veces pero no nos volvimos a mirar hasta ocho meses después. Llamé a Lobato y le dije: 'Antonio, este señor no me va a hablar en su vida, y tampoco quiero hablarle yo'".

También, experiencias personales. Lucía sufrió un neumotórax en un vuelo Colonia-Barcelona que pudo costarle la vida -el primero de los dos que ha padecido y que nos relata-, y su hijo Diego nació aquejado de gastrosquisis, el intestino fuera del cuerpo, en el Hospital La Paz. En la cafetería del recinto hospitalario su pareja, el futbolista Gonzalo Melero, firmó su vinculación con el Almería. "Ese verano yo le decía a Gonzalo: 'Por favor, lo que no quiero es estar pariendo y pensando que no sé dónde vivo. Pues toma, en todas las narices", recuerda entre risas la periodista, que esta semana ha anunciado su segundo embarazo. "Ahora estoy un poco más tranquila, porque estoy de 15 semanas y media y es como que ya hemos pasado lo más complicado, pero entre Diego y el bebé que perdimos antes de Diego me da miedo todo, vivo asustada con todo, supongo que es lógico", confiesa una siempre expresiva Lucía. Lo es en la risa y en el llanto, como deja ver en esta entrevista en la que defiende a Melero en su sanción de cuatro partidos tras sus declaraciones pospartido en el Bernabéu: "Yo para estas cosas soy muy Juana de Arco", y el papel de las mujeres de los futbolistas: "No todo el mundo es Cristiano y Georgina, la gente no tiene esas vidas de ensueño".  

Lucía, ¿cómo está Diego?

Está fenomenal, hecho un campeón el tío, mega gracioso y la verdad es que muy, muy bien, una maravilla. Gracias por preguntar.

Fue una de los primeras entrevistas que publicamos en Relevo, cuando Gonzalo nos contó vuestro historión, porque lo es de principio a fin. ¿Cuánto sufriste, Lucía?

Se pasa fatal, se pasa muchísimo miedo. Y no es un miedo que tengas tú con respecto a ti, es un miedo que tienes con respecto a otra persona. Es tremendo, y yo soy una persona súper nerviosa, súper ansiosa, porque Gonzalo lleva este tipo de cosas de otra manera, yo no. Yo lo expreso un montón, se me nota muchísimo. Yo llegaba al hospital y antes de que nos dijesen nada yo ya estaba llorando y Gonzalo me decía: '¿Pero por qué lloras? No ha pasado nada'. Y digo: 'Pues porque estoy nerviosa'. Va a dar igual que me digan que está la cosa mejor o que está la cosa peor, yo voy a llorar igual por una cuestión de nervios. Al final, el sufrimiento, el miedo, los nervios, es un cúmulo de cosas que hace que se agrave todo más, que se pase peor. Pero bueno, lo cierto es que todo salió fenomenal y que tenemos una bestia de niño, es un auténtico luchador.

Y en plena vorágine, tú con la cesárea recién hecha y Diego en la UCI, y Gonzalo firmó su nuevo contrato con el Almería en la cafetería del hospital el último día de mercado. Vaya días.

Yo ese verano lo pasé muy mal. Como existía la posibilidad de que Gonzalo se quedase en el Levante y la posibilidad de que saliese yo lo que le dije a Gonzalo era que, por favor, no firmase en los últimos días de mercado, porque nosotros sabíamos que nuestra cesárea era programada, la operación del niño iba a ser programada, era esa fecha: semana 36, no había otra. Yo le decía: 'Por favor, lo que no quiero es estar pariendo y pensando que no sé dónde vivo'. Ya no es que tenga una habitación preparada… Nada, no tienes nada preparado. Yo decía: 'Quiero estar a lo que tengo que estar, no quiero pensar en nada más, porque bastante presión tenemos ya'. Pues toma, en todas las narices. (Se ríe). Son cosas que se supone que te vas acostumbrando. Gonzalo está acostumbrado, yo sigo sin llevarlo bien, yo toda esa incertidumbre lo llevo fatal. Yo creo que es Dios poniéndome pruebas, una detrás de otra, lo creo. Yo creo que está midiendo a ver mi paciencia, mi fuerza mental, todo.

Lucía Villalón, en el plató de Movistar.
Lucía Villalón, en el plató de Movistar.

Os mudáis a Almería y a los meses tú vuelves a trabajar, en Movistar+, en Madrid ¿Cómo vives tu vuelta a la tele con todo lo que significa?

Desde que nace Diego hasta que empiezo a trabajar pasa casi un año, cosa que agradezco un montón porque he estado full time para él. Era lo que más te preocupa, todo lo demás pasa a un segundo plano. Evidentemente, se echa de menos trabajar, pero todo llega a su debido tiempo y un año después, casi, la vuelta al trabajo. Al principio, bastante estresante porque no es solamente el vuelo a trabajar: son vuelos, es organización, es complicado porque estamos en parte muy solos en Almería y con Gonzalo es muy difícil organizarse por sus horarios, porque hay muchas veces que ni siquiera los tiene, entonces hay muchas veces que directamente no puedo contar con él para estas cosas. Me tengo que organizar yo sola con el niño y gestionar los vuelos a los abuelos por ambas partes para que nos ayuden, porque si no fuese por ellos no podríamos estar como estamos ahora mismo. Nos salvan la vida fin de semana tras fin de semana a los dos.

En televisión has trabajado en el mundo del fútbol y del motor. Ahora hablaremos con más detenimiento del fútbol, pero te pregunto por la Fórmula 1 que has vivido en dos etapas, en Antena 3 y en DAZN. ¿Cómo es vivirla desde dentro?

Cuando empiezas en cada uno de los dos mundos es una pasada. Yo recuerdo, por ejemplo, llegar al primer gran premio de Fórmula 1, a Australia y el primer día me lo tiré llorando que no te puedes imaginar, yo decía: 'Esto es un mundo aparte'. A la tercera carrera es la misma gente, el mismo paddock, es exactamente lo mismo, pero al principio tú llegas a un mundo en el que no conoces a nadie, todo el mundo ya se conoce porque es una familia. Es un pueblo, un pueblito. Yo lo recuerdo aquello como algo impresionante, yo decía: '¿Qué hago yo aquí? De verdad, de trauma, pero una vez te metes en el núcleo y vives a ese pueblito, a esa familia, es la pera. Soy una afortunada. La cantidad de gente que se moriría por ver esto de dentro, por hablar con esta gente, por enterarse de esto, por compartir esto, por viajar de esta manera. Luego sí que es verdad que es un trabajo súper sacrificado, pero es increíble.

¿Alguna anécdota que te dejara aquella familia, pilotos incluidos?

Tengo dos, sobre todo del principio. Mi primera aparición en Antena 3 fueron los test de Barcelona de 2015, antes de que empezase la temporada, y el día equis, creo que fue el segundo día de tests, Fernando Alonso tuvo un accidente brutal que nadie se puede explicar. Acaba en el hospital, pierde la memoria. Directo en Antena 3, primer día de Fórmula 1, para contar que Fernando Alonso se acaba de ir en el helicóptero que estaba aquí detrás, nadie sabe lo que ha pasado, todo el mundo cuchicheando, corriendo de un lado a otro. Claro, yo decía: 'Esto no me puede estar pasando de verdad. Este señor que a saber qué le ha pasado, yo aquí que tengo que contarlo'. Tienes que tener muchísimo cuidado porque los nervios, no te puedes imaginar. La sensación de que tienes miedo de que le haya podido pasar cualquier cosa. Me dejó traumatizada, te deja tocado, es una cosa muy seria, le puede haber pasado cualquier cosa y tú tienes que contarlo en un sitio completamente desconocido, tienes que medir tus palabras completamente porque cada cosa que puedas decir... Ahí no puedes equivocarte, no hay margen de error. Yo eso lo viví con muchísima tensión. Primer día, claro.

Y luego, otra de la Fórmula 1 fue con Max Verstappen, también al principio. Teníamos que estar muy pendientes de Carlos Sainz porque era su primer año en Fórmula 1, era rookie, yo era la primera vez que estaba en F1 también e hicimos mucha amistad. Y, claro, éramos Antena 3, teníamos que estar muy pendientes, evidentemente, de Fernando Alonso y de Carlos Sainz, era una persecución. Total, recuerdo ir a la entrevista de Carlos y justo después, a los diez minutos, era la de Max Verstappen, entonces llegué tarde a la de Max y cuando le hice la entrevista con el micrófono de Antena 3 le pregunté algo que ya le habían preguntado. No me acuerdo cuál era la pregunta, pero era una muy obvia que yo tenía que hacer porque necesitaba esta respuesta para el informativo con el micrófono de Antena 3. Le molestó muchísimo que le repitiese una pregunta y me dijo que ya había contestado a eso y que si hubiese llegado pronto -esto con un despotismo…-, la habría contestado bien. Yo me quedé… Y me salió automáticamente soltarle: 'Pero es que estaba entrevistando a Carlos, que para mi programa es mucho más importante'. Se me quedó así mirando, me lo quedé mirando… Le entrevisté más veces pero no nos volvimos a mirar hasta ocho meses después.

Esto fue en febrero o en marzo, pues hasta septiembre no hicimos las paces, porque hubo un evento de un patrocinador en el que estaban Verstappen y Carlos, y teníamos que hacer un evento en canoas. Íbamos mi compañera de Antena 3 y yo, y teníamos que ir cada una con un piloto en una canoa, y yo decía: 'Mira, me ponen con Max en una canoa y me suicido. Que nos llevamos fatal, que llevamos seis meses que no tenemos movidas pero yo estaba todo el día en el hospitality de Toro Rosso, porque estaba Carlos, y todos los días me lo cruzaba cincuenta veces y cada uno (gira la cabeza)'. Era incomodísimo. Y en ese evento ya me dijo: 'Oye, a ver, ¿qué pasa?' Y le dije: 'Mira, que fuiste un idiota hace seis meses, me sentó fatal, encima yo te contesté fatal, que entiendo que pienses que yo estoy igual de idiota'. Ahí ya hicimos las paces y fenomenal, sin ningún problema, hoy perfectamente, pero me soltó una bordería delante de todo el mundo en plan: 'Oye, niña, haber estado donde tenías que estar', y me sentó… Y se la solté. Llamé a Lobato y le dije: 'Antonio, este señor no me va a hablar en su vida, y tampoco quiero hablarle yo'.

¿Y qué te dijo Antonio?

Nada, se partía de risa, en plan: 'Pues empiezas fuerte, afloja un poco'. Nada, Antonio es genial, es un fenómeno, tiene unas tablas…

¿Qué te ha generado más adrenalina, qué te ha enganchado más, el fútbol o el motor?

Es diferente. En el fútbol, igual que tienes partidos que son sin más, pues vives partidos que son espectaculares. Los que hemos estado viviendo esta misma semana de Champions son para flipar, son increíbles. Eso te genera una adrenalina brutal. También es verdad que eso te pasa dos veces al año. Y creo que la Fórmula 1 ha cambiado mucho y que ahora mismo la adrenalina que genera es mucho menor que la de hace años.

De esos cambios en la Fórmula 1 que mencionas, ¿qué es para ti lo más destacado que ha hecho que se pierda esa espectacularidad?

Hoy en día tienen mucho más protagonismo los coches en sí que los pilotos. Los coches son un desfase, son evidentemente una pasada, son naves espaciales y es maravilloso que la ingeniería, la tecnología, haya evolucionado para llegar a lo que tenemos hoy en día, pero por eso se le restado protagonismo a los pilotos, que son los que realmente hacían que todo fuese espectacular. Es un deporte que va completamente al límite, que se están jugando la vida. Yo creo que deberían devolverles un poco el protagonismo a los pilotos porque hoy en día tú tienes una parrilla y sabes quién va a estar arriba y quién va a estar abajo por el coche que tienen, y a lo mejor tienes pilotos que deberían estar en el número uno y están el seis, el ocho… Me viene el ejemplo de Fernando, porque creo que Fernando es un número uno, es un fuera de serie, entonces, depende mucho del coche que tenga, y a mí eso me parece una pena porque realmente la espectacularidad de ese deporte la dan los pilotos.

Con DAZN también tuviste la posibilidad de vivir la Premier y a pie de campo. ¿Qué tal fue esta aventura con una competición que hoy en día está en lo más alto del podio? ¿Algún recuerdo especial?

Me encantó. Es otro privilegio el poder vivir la Premier League de dentro, la forma de trabajar de los ingleses, el estilo de fútbol más inglés. Es un lujo y lo añado a mi lista de cosas que hacer en la vida con un tick verde, porque fue una auténtica maravilla.

¿Cuál ha sido tu gran tick verde ✔? Te iba a preguntar por el Mundial de Rusia.

Realmente no te puedo decir uno porque creo que soy una afortunada y una privilegiada que he podido ir haciendo cosas que jamás me habría imaginado en los años que llevo en la profesión, haber hecho tanta variedad de cosas, haber aprendido tanto, haber disfrutado tanto, haber vivido momentos tan privilegiados: haber estado en Mundiales de motos, Mundial de Fórmula 1, Mundial de fútbol, el hacer LaLiga, el hacer la Champions, Europa League, trabajar en Estados Unidos, trabajar aquí. Es una cosa que jamás en la vida me lo habría imaginado. Yo siempre cuento la anécdota de que cuando yo estaba en Real Madrid Televisión, mi primer año como profesional realmente en Periodismo, le dije a mi madre que quería hacer la Eurocopa de 2016 y me dijo mi madre que era una flipada. Mi madre me dijo: 'Vamos a ver, está fenomenal que te pongas metas, pero ponte metas realistas, porque si no, vas a vivir frustrada constantemente'. Que, hija, qué poco apoyo (se ríe), y eso que mis padres me apoyan que alucinas. Y es verdad que no hice la Eurocopa de 2016, pero fui al Mundial de 2018, habiendo pasado por 2015 en Fórmula 1, hice la Copa América en 2016, el verano de la Eurocopa, para la Bundesliga, encima. Son trenes en la vida que pasan, que dices: 'O me subo o no sé cuándo va a volver'.

¿Cuál es tu mejor recuerdo de aquel Mundial?

Del Mundial de Rusia me chocó muchísimo que las aficiones conviven durante semanas. A ti te echan en fase de grupos pero ya que estás en Rusia pues te quedas hasta el final, y te quedas de fiesta, conociendo el país, viendo algunos partidos y consigues entradas, no sé qué. Era fantástico. Es también lo que vi en la Copa América, que lo viven con una pasión, con unas ganas, se les va la vida en ello. Es un festival.

Festival al que se sumó Maluma.

Eso fue muy fuerte, eso fue muy fuerte. Hice el Mundial para Univisión Estados Unidos y Televisa México y sí, uno de los colaboradores de las cadenas era Maluma. Entonces, yo cuando de ficho por ellos: 'Tienes que venir a México a grabar las promos. Por cierto, en una de las promos tienes que bailar con Maluma'. Y yo: '¿Perdona? (Dice acercándose a la cámara). Digo: '¿Pero cómo que bailar con Maluma? Que no estoy preparada yo para esto, vamos a ver'. Y ahí tengo yo mis vídeos dándolo todo con la canción de Maluma del Mundial, y lo veo ahora en fotos de repente que me salen en el móvil y dices: 'Esto es surrealista'. Y luego, nada, ahí estuvo él animando el cotarro, fenomenal, muy bien, muy gracioso.

Un Mundial que llega después de superar dos neumotórax. ¿Cómo recuerdas esos momentos? Creo que sobre todo el primero fue especialmente delicado.

Yo empecé a hacer LaLiga en beIN Sports un agosto, cuando empezó la temporada, y el primero me da en septiembre y el segundo me da en noviembre. Yo vivía en Alemania y la etapa de los neumotórax se me juntó con los viajes de Alemania a Barcelona para hacer LaLiga, como que todo se agravó un montón.

Yo lo recuerdo con horror porque fue tremendo. Cuando soplas las velas de cumpleaños y pides salud, realmente sólo lo piensas de verdad lo de la salud cuando has visto al toro aquí (se pone la mano delante de la cara), porque dices: 'No puedo subir tres escalones, no puedo respirar, me estoy ahogando, ¿qué hago?' Yo sentí que me ahogaba en un avión y no podía explicarlo, porque claro, como te ahogas, no tienes aire, no puedes hablar, entonces, ¿cómo lo explico yo al de al lado, literalmente, que me ahogo? Estamos en un avión de Colonia a Barcelona, a trabajar, y yo me estoy ahogando. Nada, me cogió el de al lado, que vio que me estaba dando el parraque, me tira para atrás y todo el avión llamando a médicos. Bueno, bueno, un show.

Ya cuando luego me dio el segundo ya sabes lo que es. Ése me dio en Barcelona, trabajando en la tele, además, hablando de ello. Me preguntó un compañero: 'Ya estás mejor, ¿no?' Le dije: 'Perfectamente'. Y según dije 'perfectamente', hice click. Y digo: 'No me lo puedo creer'. Total, que me fui a maquillaje y dije que me dolía mucho la cabeza, que si por favor me podía quedar un poco sola, a oscuras, y cuando me quedaban diez minutos para entrar en directo, que tenía un descanso no me acuerdo de qué partido era, le dije a mi editor: 'Me acaba de dar esto, no puedo respirar bien, puedo hacer la conti (continuidad) que teníamos en el descanso, puedo entrar en directo, pero no te puedo hacer un resumen largo de un partido porque me voy a ahogar'. De hecho, escribí a mi mejor amiga y le dije: 'Oye, míralo, pon la tele a ver qué'. Y me dijo: 'Te estás ahogando. Menos mal que te han tapado en imagen y no se te ve haciendo así (se sujeta a la silla)', y en cuanto acabaron los cinco o diez minutos que tenía de programa me cogí un taxi, me fui al hospital y ya según llegué, dije: 'Me acaba de dar un neumotórax, es el segundo, llenadme de tubos, que ya sé lo que es'. Y encima es un dolor… Es un horror, un horror.

La segunda vez ya sabías lo que era pero ¿la primera? ¿Cómo la afrontas? ¿Cómo fue? Supongo que se te pasan mil cosas por la cabeza…

No lo recuerdo, y claro, era un avión con gente desconocida, no le puedo preguntar a nadie cómo fue ese ratito porque no conozco a nadie. Yo recuerdo que me pusieron oxígeno y me tumbaron en la parte de atrás del avión. Me quedé ahí, llamaron a un médico, aparecieron dos, se quedó uno conmigo todo el rato y yo fui respirando. Al meterme oxígeno directamente pues eso empezó a medio funcionar y no me terminé de ahogar, pero recuerdo ir con mi madre después de todo al neumólogo y que el neumólogo le dijese a mi madre: 'Ya podéis dar gracias a Dios las dos, porque te podías haber muerto. No habría sido una cosa escandalosa si te hubieses muerto, habría sido normal'. Y mi madre con la lágrima en plan: ¿Cómo? Imagínate, fue un shock.

¿Se debía a algo en concreto?

No. Es una cosa que te pasa a veces, por ejemplo, cuando tienes un accidente que te clavas una costilla en un pulmón y se te hace un agujero en la pleura, en el pulmón, lo que sea, y ahí pues entra y sale aire y, evidentemente, no puedes respirar bien. También pasan de manera espontánea y al parecer les suele pasar a hombres altos y delgados entre 20 y 30 años, y luego estoy yo y la gente que… Nos pasan cosas. Es como lo de mi hijo. ¿Qué porcentaje hay de que pase lo que le ha pasado a mi hijo? Uno entre no sé cuantos mil. Pues nosotros. Pues esto lo mismo. Pero luego, por ejemplo, ¿cuánta gente puede disfrutar del trabajo que yo tengo? Pues también, ese 1% soy yo. Soy el 1%. Cada vez que voy al médico le digo: 'Oye, yo soy del 1%, ¿vale? Las cosas me pasan, me pasan siempre, por favor, tenlo en cuenta'.

Después del Mundial te marchaste a Miami, donde trabajaste con Zamorano, Stoickhov. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Alguno de esos momentos que nos quieras compartir?

Sí, bueno, es que Hristo cada vez que abre la boca sube el pan, entonces vas al directo con él y le dices: 'A ver qué me suelta hoy por esa boquita…', porque igual estoy pensando en otra cosa o viendo a qué vamos ahora en el programa y de repente ha soltado una barbaridad por la boca y no te das ni cuenta. 'Bambam' (Zamorano) es un poco más tranquilo en ese aspecto, pero Hristo es Hristo, es tremendo. Recuerdo en el Mundial, nada más conocerle, que íbamos a entrar en directo en un programa… Univisión Estados Unidos no tenía los derechos del Mundial, había alquilado una mega suite en el Four Seasons de Moscú y en la terraza habían montado todo el plató, un despliegue, no te puedes imaginar, y entrábamos en directo en nada, y de repente está Stoichkov con una mesa entera para él, colocado con la servilleta aquí puesta (en el cuello), con un hamburguesota enorme, como si le hubiesen colocado la mesa al rey con siete cubiertos. Cinco minutos para entrar en directo y ese señor no había empezado la hamburguesa, y yo: '¿Qué haces?' Me miraba como diciendo: '¿Qué haces tú? Estás aquí molestando, yo estoy aquí como un como un rey'. Nada, son geniales, son geniales.

Lucía Villalón e Iván Zamorano, en el Mundial de Rusia.
Lucía Villalón e Iván Zamorano, en el Mundial de Rusia.

Decías que Stoichkov era muy divertido y tenías que estar muy atenta de lo que decía. Venimos de vivir el cuestionado comentario del Mono Burgos, con Susana en tu lugar, en Movistar+. En televisión no sólo hay que estar pendiente de lo que dices tú, sino también de lo que dicen los demás, ¿no?

A ver, en tele siempre tienes que tener muchísimo cuidado. Tú estás haciendo tu programa y no puedes controlar lo que dice el resto. Estamos con la piel muy fina con respecto a todo y si habitualmente tienes que tener mucho cuidado con todo lo que dices tú o dicen a tu alrededor, últimamente, pues más. Es una presión añadida. Lo que te decía yo de la seriedad y la compostura, yo me puedo dejar llevar y ser yo y hacer una broma que no siente bien y que se líe la mundial, entonces tienes que ser mucho más comedido, tienes que tener mucho cuidado porque, además, todo lo que digas está grabado, va a salir, va a volver a salir, está en las redes sociales. Que tú puedes cometer un error, pedir disculpas en una situación normal pero todo el mundo comenta, unos que sí, otros que no, se crea una bola enorme por cosas muy serias, por cosas no tan serias. Entonces, hay que tener mucho cuidado con todo lo que se dice en todos los aspectos hoy en día, la verdad.

¿Cómo fueron tus primeros pasos, en Real Madrid Televisión? ¿Cómo recuerdas a aquella niña que cumplía su sueño de ser periodista deportiva ante los Cristiano, Sergio Ramos, Marcelo, Modric, Bale…?

Estoy eternamente agradecida porque es de las experiencias más completas que yo he vivido en mi vida: hice vídeos, monté vídeos, vi temas de documentación, presenté informativo, hice cantera, hice baloncesto, hice primera plantilla, estuve en galas de la UEFA, estuve en el Balón de Oro, en sorteos de la Champions, en partidos. Hice de todo, y en español y en inglés. Suena raro, pero televisivamente creo que es de las mejores canteras que hay, sin ninguna duda, porque aprendes de todo.

Y tú empiezas a trabajar y evidentemente impresiona que alucinas, porque yo viajaba a la gala de la UEFA con Cristiano Ronaldo y entrevistas a Cristiano Ronaldo y hablas con él tan tranquilamente, y te vas a Valdebebas a hacer una entradilla o a ver el entrenamiento y estás viendo el entrenamiento del Real Madrid en una previa de Champions, o estás en el Bernabéu o en cualquier estadio de España viendo un partido del Madrid y haciendo entrevistas y con mucho acceso porque al final es la tele del club. Es alucinante.

¿Nos cuentas algún momento anecdótico con alguno de ellos?

Sí. Llega Toni Kroos al Real Madrid y la primera entrevista que hace Toni Kroos nada más fichar por el Madrid se la hago yo. Claro, imagínate mis nervios. Total, que la entrevista era en inglés y llegamos a la entrevista, me queda media hora para empezar y me dicen que no es en inglés: la entrevista es en español. Y digo: 'Este señor no habla español, acaba de llegar a Alemania, este señor habla alemán, no español, por eso la entrevista era en inglés'. 'Ya, pero que no, que al final se siente más cómodo si era en alemán, entonces tú le vas a preguntar en español, tenéis traducción simultánea y te contesta en alemán'. Digo: 'Bueno, pues yo preferiría que no, porque no voy a poder mantener una conversación normal con él, pero bueno, no pasa nada'. Era grabado, iba a salir emitido después. Total, que nos sentamos, ahí Toni Kroos y yo, fantástico, maravilloso, educadísimo y estupendamente todo.

Lucía Villalón, con Toni Kroos, en Real Madrid Televisión.
Lucía Villalón, con Toni Kroos, en Real Madrid Televisión.

Entonces, acabo mi pregunta y cuando acabo mi pregunta se me queda mirando porque le están traduciendo, por mucho que sea simultáneo. Yo me quedo mirando y pasan los segundos y pasan los segundos y pasan los segundos y me empieza a contestar en alemán, que no tengo ni idea. Me contesta, se hace otra vez el silencio y yo sigo escuchando, y me mira, y yo le miro, y nos miramos. Así con 16 preguntas. Era la situación más incómoda de la historia. Yo pensaba: 'Este chico debe pensar que aquí en España hacemos cosas muy raras'. Llegó un momento en el que yo no escuchaba las respuestas, según él se callaba la boca, la traductora me seguía traduciendo su respuesta pero yo ya iba a la siguiente cosa que tenía preparada, porque si me espero…

Has tenido la oportunidad de vivir el día a día de los futbolistas desde dentro en tus diferentes etapas en televisión y ahora también lo vives al lado de Gonzalo. ¿Cómo se lleva ese doble rol de periodista que habla de fútbol y de pareja de futbolista?

Lo llevamos con mucha normalidad. Sí que es verdad que muchas veces, por ejemplo, Gonzalo me dice: 'Es que mira cómo sois los periodistas, porque no sé qué, no sé cuántos', y yo digo: 'Pues mira cómo sois los futbolistas, que no decís nada y luego pretendéis que tal'. 'Es que mira cómo habla de no sé quién', y le digo: '¿Y qué quieres que haga? Es su trabajo, tiene que opinar sobre lo que ha hecho. Si tú has hecho mal tu trabajo pues tendrá que opinar porque has hecho mal tu trabajo -no de él concretamente, de quien sea-. O de repente hay alguna salida de pata de banco de alguien que dice: '¿Ves? Es que luego es normal que no os demos entrevistas'.

Yo sí que es verdad que en la tele, cuando pasa algo de Gonzalo (Melero), no termino de sentirme cómoda, porque al final diga lo que diga… Ya lo has visto, cuando él tuvo toda la movida arbitral del partido del Madrid, si yo salgo a favor de Gonzalo es que soy antimadridista y soy imparcial, y si salgo en contra de Gonzalo me estarían dando porque yo que sé, entonces, da igual lo que digas porque te van a dar por todas partes de todas maneras. Pero sí que es verdad que yo, por ejemplo, cuando hacemos partidos de Gonzalo en la tele o algo del Almería yo intento sacar de mi mente el tema de que estoy con alguien del Almería y que es mi pareja y que juega en un equipo de fútbol, porque al final yo soy una profesional. Ahora, si me preguntas si quiero que gane la Almería, pues claro que quiero que gane el Almería: vivo en Almería, tengo amigos de Almería, mi marido juega en la Almería, pues evidentemente, no te voy a decir que quiero que gane otro equipo, quiero que gane el Almería porque quiero que a mi marido y a mi familia le vaya fenomenal, y a la ciudad en la que vivo, pero eso no quita para que cuando yo esté en la tele haga las cosas de manera imparcial, vamos, pero igual que hago con todos, es mi trabajo. Tú tienes que ser objetiva y tratar las cosas de manera imparcial absolutamente.

Y, aunque salvo ese impás en el nacimiento de Diego, tú has trabajado siempre, tienes tu carrera y tu profesión, ¿te sientes más juzgada por ser pareja de un futbolista? ¿Sientes que tienes que demostrar aún más o te genera algún tipo de controversia?

A ver, a mí no me cambia la vida en ese aspecto, pero nada. Sí creo que hay muchas veces que se juzga a las mujeres de futbolistas, que es como vives como 'pata pollo', no tienes que hacer nada porque tienes todo pagado, porque tal. Es que las cosas no son así. Tienes una vida en la que evidentemente tienes miles de ventajas, faltaría más, pero también te digo una cosa: el 99,9% de los futbolistas no son Leo Messi o Cristiano Ronaldo, o sea, la gente tiene vidas normales. Sí que es verdad que tienes un poder adquisitivo mayor, que a lo mejor yo sin tener un marido futbolista también lo puedo tener. Yo tengo mi vida organizada, la gente puede tener su vida perfectamente organizada, sin necesidades, como si dijésemos. Yo tengo mi vida, tengo mi trabajo, lo he tenido desde el minuto uno, tengo mis necesidades totalmente cubiertas y no hay ningún problema. Sí que es verdad que en muchos casos vives en un país extranjero, son muy jóvenes, entonces han salido de casa muy pronto, van con ellos sus novias o sus mujeres que también son muy jóvenes, que a lo mejor no han podido estudiar o lo están haciendo ahora y entonces no tienen independencia económica…

Las cosas no son tan sencillas, sobre todo en una sociedad en la que a nosotras se nos exige muchísimo. Me refiero a que estoy educada de una manera, entonces yo, por ejemplo, el año y medio que no he trabajado es un año y medio que no he ingresado. ¿Qué pasa? Que no estoy acostumbrada, que no estoy acostumbrada a no trabajar, a no ingresar, a tener mi dinero para hacer lo que a mí me dé la gana, cuando a mí me dé la gana, comprarle un regalo a mi madre. Ahí te agobias. Oye, que no pasa nada, que tenemos una economía familiar, que somos una familia y que hoy por ti, mañana por mí, faltaría más, y que tú estás cumpliendo tus sueños, haciendo tu trabajo y yo estoy sacrificando parte del mío por estar aquí contigo. Al final creo que es un win-win por las dos partes, pero que no es una cosa fácil.

Tú eres una chica, una niña de 22 años que te has ido con tu pareja a perseguir el sueño de tu pareja pero que tú has dejado atrás tus sueños. Tú has sacrificado tu carrera universitaria… Te puedes poner a trabajar, pero ¿y si el año que viene estás en otra parte? Y te pones a trabajar, ¿de qué? ¿De qué? Porque tu marido a lo mejor tiene libres los lunes y tú tienes libre el fin de semana, que tu marido o tu novio está concentrado, cero vida, no os veis. Parece que todo es como color de rosa y qué maravillosa es la vida de y en realidad hay muchas cosas que no tenemos en cuenta: la independencia económica, que estamos educadas hoy en día para ser independientes económicamente, para nuestras cabecitas es muy complicado el decir: 'Dependo de otra persona'. Otra persona que mañana coge y se larga y te has quedado como estás y llevas ocho años persiguiendo a esta persona por el mundo. Y luego dices: 'Bueno, pues voy a montar algo'. Ya, pero es que igual en seis meses vives en otro país. No es tan sencillo. Yo en mi caso yo ya tengo mi carrera hecha, desarrollada, mi trabajo, si no estoy aquí, lo puedo hacer desde otro lado; si no, me amoldo, pero en un porcentaje altísimo ellas no tienen mi situación y no es todo color de rosa.

Y no todo el mundo es Cristiano Ronaldo y Georgina, la gente no tiene esas vidas de ensueño. Y hoy estás aquí y mañana estás en Polonia, en un pueblo perdido. ¿Y qué haces en Polonia? Pues tú estás ahí dando apoyo a la persona con la que estás. Él está cumpliendo su sueño y ¿tú qué? Pues no es tan fácil.

Lucía Villalón: «No todos somos Cristiano Ronaldo y Georgina» Relevo

Vas en su maleta…

Mi familia lo dice. Mis padres ya no flipan porque están acostumbrados, pero yo estoy en Almería, mis padres viven en Santander. Es que para mí ir a Santander es un movidón. Tendría que ir entre semana, llevarme al niño, entonces Gonzalo ya no ve al niño ni entre semana ni el fin de semana que yo trabajo. O sea, que te tienes que ir a Santander diez días para poder ver a tus padres. Que cada uno tiene sus movidas, por supuesto, pero yo me sigo estresando y cabreando con el tema de: 'Es que me han cambiado'. '¿Cómo que te han cambiado? Que yo tengo todos los vuelos, al niño organizado, a tu madre organizada, a mi madre organizada. Vamos a ver, ¿qué te han cambiado?'). Entonces cuando me dicen: '¿Qué tal es este entrenador?' Digo: 'Pues mira, fenomenal, porque pasa los horarios tres semanas antes. Entonces, es maravilloso este entrenador'. (Cuenta entre risas). Digo: ¿Que los entrenadores no se dan cuenta de que la gente tiene vida, tiene familias? Aquí, por ejemplo, en el Almería precisamente, los jugadores hay muchos que tienen mujeres o novias que una es enfermera, la otra es profesora, y tienen hijos. Y tienen que organizarse, y no pueden tener siete 'nannies', ¿sabes? Que los entrenadores sepan que nos tienen que ayudar. Por favor, horarios pronto.

Horarios pronto y luego que se dé bien en el verde, porque ¿cuánto padeciste el año pasado en el último partido del Almería en el que se salva? Vimos imágenes en televisión y era difícil no sufrir contigo y por ti… ¿Ha sido el peor momento deportivo que has vivido?

Sin ninguna duda. Yo perdí los nervios en el minuto 50 de partido y me tiré llorando desde el 50 hasta que acabó el partido. No podía parar de llorar. Lo que te decía antes de los nervios, de que yo llego en un momento en el que como pierda los nervios lloro, lloro porque descargas de alguna manera. Mi suegro estaba viendo el partido como 17 filas más arriba y cuando me vio llorando en la pantalla el pobrecito de repente -que yo ni me había visto en la pantalla-, aparece a mi lado y me dice: '¿Estás bien?' Y yo: '¿Y tú cómo sabes que estoy fastidiadísima?' No, yo no podía, no podía. No podía porque al final es tu futuro. Para empezar, tú lo sientes porque es el equipo de tu marido, pero es que tu vida depende de ello. Es que la gente no se da cuenta, me decían: 'Hija, cómo te pusiste'. Cómo me puse no, es que volvemos otra vez. Es que si no se hubiera dado así, yo no sabría dónde vivo, qué hago, qué no hago, yo tengo un hijo, quiero trabajar o tengo un trabajo. Toda mi vida depende de estas cosas. Entonces, claro, lo vives con una intensidad… Se vive de una manera intensísima y encima no depende de ti ni de él ni de nada. Dependías de lo que hiciese el equipo aquí y lo que hiciesen el Getafe y el Valladolid en el otro lado. Entonces dices: 'Yo no puedo hacer nada más que sufrir y llorar y agobiarme como una loca'. Porque ya ves que yo lo vivo todo como con mucha intensidad, para lo bueno y para lo malo. Era horrible, horrible. Yo lo pasé fatal, fatal, fatal, fatal.

¿Y cómo llevas este año con el Almería en esta situación, prácticamente descendido?

Se lleva mal, obviamente. El año pasado llegas al último minuto peleando y en el último minuto se decide todo. Este año es un proceso en el que vas viendo poco a poco que la situación es muy complicada. Yo hay veces que pienso: '¿Cómo animas esta situación? ¿Qué haces? ¿Te das por vencido? No, porque ellos no se dan por vencidos nunca, ellos siguen peleando, pero el día a día también es muy duro porque el Almería no está descendido pero se tiene que dar una carambola mega mágica para que aquello...

A Gonzalo le sancionaron cuatro partidos por decir que les habían «robado el partido» en el Bernabéu. «Es curioso que en el Congreso de los Diputados se pongan a parir y nosotros no tengamos esa libertad de expresión', dijo. Tú que, como hablábamos, eres periodista y mujer de futbolista, ¿cómo lo has vivido?

Yo para estas cosas soy muy Juana de Arco. A mí estas cosas me tocan la moral pero muchísimo, porque nosotras siendo periodistas, que entendemos mucho de esto, que abogamos por el hecho de que se puedan expresar, porque además es que nosotros nos interesa que tengan una libertad de expresión y que puedan hablar. Yo entiendo que si tú te metes en determinados jardines y estás hiriendo a otras personas, pues que evidentemente la libertad de expresión tiene el límite en la vida de otras personas, en el honor. Perfecto, yo eso lo entiendo, pero lo que no puedes pretender es que se pueda hablar para decir 'qué bueno y qué guapo es el árbitro' pero si tienes algún tipo de queja o no estás de acuerdo con algo entonces no puedas decir nada, sobre todo porque les estamos poniendo un micrófono delante de la boca cuando se acaba un partido. Evidentemente, van a salir más calientes de lo normal y van a dar su opinión de lo que están viviendo ellos. ¿Por qué está mal? ¿Por qué tú puedes decir en la tele tu opinión y él no puede dar la suya? Y cuando digo él me refiero a todos los futbolistas si opinan que el árbitro se ha podido equivocar, porque el árbitro se equivoca, muchas veces, porque tiene un trabajo dificilísimo, y lo lógico es que se equivoque. Es que si no se equivocasen tendrían superpoderes y el VAR no existiría, pero da la casualidad de que se equivocan muchas veces, igual que nos equivocamos todos. Entonces, lo que no me parece normal es que no se pueda hablar de sus equivocaciones y dar una opinión, a mí eso no me parece bien, porque hay millones y millones de personas dando su opinión en Twitter sobre absolutamente todo. Tú estás expuesta constantemente a todo tipo de críticas y a ti te pueden decir lo que quieran, pero a los árbitros no se les puede decir porque… Oye, mira, no, chicos. Yo entiendo que obviamente insultos no sean aceptables, sabemos dónde están los límites, pero creo que tenemos derecho a poder dar nuestra opinión, sobre todo además cuando es lo que queremos.

Lucía Villalón sobre las sanciones a futbolistas por hablar de los árbitros. Relevo

(Después de una interesante charla 'off the record' sobre la libertad de expresión). Y la última, Lucía. Hablábamos del sueño de Gonzalo. ¿Cuál es el tuyo?

Pues no te podría decir ahora mismo un sueño así concreto. Profesionalmente, si tuviese que elegir algo que me gustaría hacer en un futuro, sería hacer unos Juegos Olímpicos, porque me encantaría vivirlo desde dentro y poder contarlo, porque me parece que es una competición (gesto de comillas) que pasa cada equis tiempo, que hay que esperar, que une al mundo entero, me parece que es como súper interesante. También te digo, repetiría un Mundial, repetiría un Mundial de Fórmula 1, repetiría un Mundial de motos, hacer la Champions, seguir haciendo LaLiga… Podríamos hacer otra vuelta a lo que ya he hecho, porque me encantaría, lo que pasa es que también ahora se me complica un poco más por el tema familiar, pero sí, yo creo que eso.

Que lo cumplas.

Este año no va a ser…

Y que lo cumplas desde donde estés...

Y cuando toque. Ahora, por favor, vamos a tener la fiesta en paz. Ahora voy semana a semana y tengo estar tranquila conmigo misma para no estresarme yo, porque vamos, atacada vivo. (Se ríe).