FÚTBOL

Nolito repasa su carrera a orillas del Guadalquivir: "He llorado muchas veces solo, más de las que sabe mi familia"

El exfutbolista, que colgó las botas hace unos meses, atiende a Relevo en Sanlúcar de Barrameda.

Nolito, durante su entrevista con Relevo en el Guadalquivir. Michèle Novovitch.
Isabel Pacheco
Michèle Novovitch

Isabel Pacheco y Michèle Novovitch

Si Manuel Agudo Durán, más conocido como Nolito, (Sanlúcar de Barrameda, 1986) tuviera que escoger una canción para ponerle música y letra a su carrera, quien colgara las botas hace tan sólo unos meses no tiene dudas. "Lo bueno y lo malo de Ray Heredia' porque en mi carrera ha habido de todo. Momentos buenos y momentos malos", cuenta el exfutbolista.

Desde su paraíso, como él llama a su Sanlúcar de Barrameda, Relevo acude a la cita y, como apalabramos en una entrevista a finales de julio, nos subimos a un barco a orillas del Guadalquivir para repasar los orígenes de quien, pese a alcanzar la fama, nunca dejó de ser aquel niño con cara de pillo que de no haber sido futbolista habría sido marinero. "Parte de mi familia es marinera. Lo fue mi abuelo y ahora lo son mis tíos y mi sobrino. En mi opinión, es un trabajo muy duro y muy mal pagado".

Aficionado a la pesca, el mal tiempo los días previos a nuestro encuentro impide que pueda enseñarnos cómo se las ingenia con una caña de pescar en las manos. "No se me da mal. Era y es mi momento de desconexión", cuenta quien pese a ser jugador del Barça, Manchester City o de la Selección española nunca renunció a seguir escapándose en una barquita con los suyos. "Cuando eres más conocido es cierto que la gente te va reconociendo más, pero en Sanlúcar siempre me han dejado a mi aire. Aquí he desconectado de verdad".

"Mi abuelo siempre me decía 'Nolito, vas a jugar en Primera División"

En el piso de la Barriada de Andalucía, aquel que señala a lo lejos con el dedo y donde se crio junto a sus abuelos maternos, Manuel y Dolores, nunca faltaron los boquerones ni los guisos de 'pescao'. "¿Ves ese bloque de allí? Pues ahí vivía yo. En un cuarto dormíamos ocho personas. Hemos tenido, como otras familias, algunas carencias, pero he sido un niño con una infancia muy feliz", confiesa.

"¿Has cogido muchos muergos?", pregunta a gritos a un vecino que, a primera hora de la mañana, salió a probar suerte en una barquilla. "Siempre que veo barquitos pescando o saliendo para la mar me acuerdo mucho de mi abuelo. Para mí ha sido como mi padre. Fue el único que creyó y que confió en mí", recuerda emocionado mientras pone la mirada hacia la Playa de Bajo de Guía . "Cuando era verano y no teníamos que entrenar me venía con mi abuelo y nos poníamos a correr por la playa. Fue el único que siempre confió en mí. Siempre me decía 'Nolito, vas a jugar en Primera División'. 'Tú estás loco', le respondía yo. 'Ya te acordarás de mí'. Y fíjate, no se equivocó. Me habría encantado que hubiese vivido parte de mi carrera conmigo, pero falleció de un infarto". 

«El año de Ibiza me acabó matando»

Écija Balompié, Barça B, Barça, Benfica, Granada, Celta de Vigo, Manchester City, Sevilla, regreso a Vigo y un último baile en la U.D Ibiza son la trayectoria de quien se habría conformado con conseguir "la mitad, de la mitad, de la mitad. Tanto deportiva como económicamente hablando". "Nunca me imaginaba la carrera que iba a tener. De niño siempre soñaba con jugar en Primera División, pero nunca terminaba de creérmelo. Cuando de verdad me tomo el fútbol en serio es cuando llego al Barça B con Luis Enrique. Ahí es cuando me di cuenta de que podría comer del fútbol y ganarme la vida. Cuando veo el nivel del Barça B y me veo a mí, egoístamente dices 'creo que soy mejor que ese'. Pero lo dices de forma sana. 'Si este que es muy bueno está cobrando X, yo…".

"El año en Ibiza me acabó matando mentalmente"

Y sin creérselo y como dice la canción de Ray Heredia, "Paso la vida pensando que la vida pasa, hoy pasa", aquel niño que soñaba con debutar con la Selección española y tener una casa con vistas al mar, el 13 de septiembre de 2023 anunciaba su retirada.

"Poco a poco el fútbol te va diciendo que se acerca el final. Si antes te querían 10 equipos, ahora te quieren cinco. Si antes te pagaban X, ahora te pagan Y. La familia me decía que siguiera uno o dos años más, que físicamente podía, pero el año de Ibiza no fue como yo esperaba y mentalmente me acabó matando. No estoy preparado para estar en el banquillo. No he querido correr ese riesgo de irme a Australia o a otro lado y no jugar. He cumplido 37 años. Me duele todo. Me duele el tendón de Aquiles, la rodilla... No estoy preparado para arrastrarme por el campo", confiesa. Y en su casa de Sanlúcar, aquella donde nunca falta el puchero, el jamón, la manzanilla y una buena juerga con los amigos alrededor de un cajón flamenco, Nolito tomó la decisión más difícil de su carrera.

Nolito, durante su charla con Relevo.
Nolito, durante su charla con Relevo.

"Me levantaba todos los días y lo pensaba. Reflexionaba sobre las cosas buenas y las cosas malas. Lo pasas mal. Sufres en silencio para que nadie lo sufra contigo. Pero tienes que tomar una decisión. A veces es difícil, pero tienes que tomarla y asumirla. Cada vez que van pasando los días lo voy asimilando más. Ya viviré del recuerdo o de vez en cuando me meteré en YouTube y me veré (risas). Hay que asumirlo y darle el testigo a los más jóvenes".

El «no» de su abuelo a firmar por el Cádiz

En su casa de Sanlúcar, desde donde se entretiene divisando los barcos saliendo hacia la mar, Nolito guarda gran parte de las camisetas que ha ido vistiendo a lo largo de su carrera. Mirándolas con orgullo, el que hace no mucho se divertía haciendo diabluras sobre el verde recuerda una anécdota con su abuelo Manuel en 2006.

"Creo que esto no lo he contado nunca", empieza. "Cuando estoy a punto de firmar con el Écija en Segunda B, me llama el Cádiz. En aquel entonces el entrenador del primer equipo era Oli y el director deportivo, Alberto Benito. Nos montamos en el coche mi abuelo, mi representante y yo y nos fuimos a Cádiz con la fe de firmar en Segunda División. Imagínate lo contento que estaba mi abuelo. Pero llegamos allí y nos dicen que es para firmar con el Cádiz B, que estaba en Tercera. Mi abuelo se fue para el presidente y se pilló un cabreo... Le dijo 'Aquí no se firma para el Cádiz B. Ya te acordarás de este día y de no firmar a Nolito'. Yo lo miraba y pensaba 'este está chalao'. 'Papá, vámonos'. Papá porque a mi abuelo siempre le he llamado así. Cuando debuté con el Barça recuerdo que Benito llamó a mi representante. Lo que es el fútbol. Mi abuelo era de armas tomar y el único que, como he dicho antes, siempre creyó en mí".

De las risas recordando a su abuelo, a la emoción. "Tengo muchos recuerdos bonitos con él. Me quedo con lo que yo quería a mi abuelo y lo que él me quería a mí".

"He llorado después de llevarme 60 minutos calentando y no jugar ni un minuto"

«He llorado muchas veces por el fútbol»

Con una sonrisa siempre en la cara y con un gran sentido del humor, Nolito también es humano. "He llorando muchas veces por el fútbol. Solo. Intentando que no me viese nadie. He llorado más de lo que sabe mi familia y mi entorno porque nunca lo he comentado. Pero no pasa nada por llorar. En mi carrera no ha sido todo de color de rosas", cuenta antes de recordar un episodio concreto en el que prefiere no dar nombres.

"He llorado después de llevarme 60 minutos calentando y no jugar ni un minuto. Te dan ganas de matar al entrenador. Pero al día siguiente ya tenía otra mentalidad. Me decía 'Nolito, entrena y que el míster piense 'he tenido a este tío 60 minutos calentando, no lo he puesto ni un minuto y hoy en el entreno ha sido el mejor'. Esa era mi mentalidad, pensar 'este tío me va a poner por cojones'. Pero es cierto que a veces me he marchado a casa con impotencia y pensando qué tengo que hacer para que me ponga". "Ha habido momentos en los que he interpretado que yo estaba mejor que mi compañero. Pero cuando llegaba el fin de semana jugaba él porque el entrenador lo creía conveniente. Yo salía desde el banquillo, metía gol y al próximo partido volvía a ser otra vez suplente. Hablaba con compañeros y me decían 'Lolo, no entiendo por qué no te pone'. Hay veces que los entrenadores ven cosas que los jugadores no ven. Y no lo digo como una crítica. A la larga ese entrenador me acabó poniendo".

Algunos de los cuadros que Nolito tiene colgado en su casa.
Algunos de los cuadros que Nolito tiene colgado en su casa.

Y de ese técnico que prefiere mantener en el anonimato, a otro que sí que da nombre y apellidos. "Mi amigo Lucas Alcaraz me mató mentalmente. Me fui al Ibiza con la intención de estar un par de años y de disfrutar. Pero futbolísticamente no disfrutaba y eso que corrí más en Segunda que algún año en Primera. Las cosas no salieron como yo esperaba. Pero la vida es así. Me he llevado muchos años donde todo ha sido muy bonito y el último no ha sido así. Pero esto es el fútbol. He tenido entrenadores muy buenos y otros muy malos".

Los partidillos con los amigos y el próximo Rey Mago de Sanlúcar

Pese a que el final no fue el deseado, Nolito no ha guardado aún definitivamente las botas en el altillo. Los lunes, miércoles y viernes, en Sevilla, y los martes y jueves, en Sanlúcar, el delantero sigue haciendo de las suyas en partidillos de fútbol 7 con los amigos.

"El otro día un Guardia Civil me dijo 'Ostia Nolito, ¿vas a jugar con nosotros? Tú no puedes jugar aquí'. Los chavales cuando me ven aparecer se pican, pero después me piden fotos".

La entrevista va llegando a su fin. '¿Queréis una copita de manzanilla?', nos pregunta mientras una de sus hijas le mira embobada. "No os lo he dicho, ¡este año voy a ser Rey Mago en Sanlúcar!", cuenta con la ilusión de quien hará feliz a cientos de familias que, económicamente, no podrán comprar juguetes a los más pequeños. "En la carroza voy a tirar balones de reglamento", avisa.

Y así, con la misma espontaneidad con la que nos enseña las navajas que un marinero ha pescado en el río, Nolito se despide dando gracias. "A Dios, al fútbol y mi abuelo y a mi abuela". Nosotros se las damos a él por esa copilla de manzanilla.