SELECCIÓN ESPAÑOLA

La ley de Luis Enrique (III): "Esto no es el Barça, es la Selección"

El técnico asturiano, un detallista del posicionamiento.

Gavi y Pedri./
Gavi y Pedri.

El técnico asturiano, un detallista del posicionamiento.

Hugo Cerezo
Sergio Santos

Hugo Cerezo y Sergio Santos

Luis Enrique prioriza el grupo ante cualquier individualidad, como se desveló en la Ley I, tiene un staff sin fisuras, contado en la Ley II, pero por encima de todo es un detallista de cada pequeña acción que sucede sobre un terreno de juego. Es el último capítulo de su librillo de entrenador. El fútbol es un deporte donde las individualidades marcan la diferencia y ahí el técnico confía en el talento de sus jugadores. Fuera de eso, quiere reducir al máximo el azar en un deporte donde la distancia entre los países favoritos y las teóricas Cenicientas se reduce cada vez más.

"Esto no es el Barça, es la Selección". Esta es una frase que Luis Enrique ha repetido bastantes veces desde que es seleccionador español, especialmente para corregir los movimientos de los centrocampistas que juegan en el equipo blaugrana. El asturiano, que es obsesivo con el posicionamiento, quiere que sus jugadores entiendan al milímetro lo que les pide sobre el césped, más allá de las similitudes o diferencias que existan con lo que les exijan sus distintos entrenadores en sus clubes. "Lo que más me importa es lo que yo veo y lo que hagan conmigo", ha repetido varias veces en conferencias de prensa, consciente de lo concreto de las acciones que reclama.

Uno de los futbolistas a los que más insiste con este posicionamiento es a Gavi, puesto que quiere de él matices distintos a los automatismos que tiene en el Barcelona. Principalmente uno: venir a la base de la jugada a recibir la pelota cuando el lateral tiene la posesión, en lugar de intentar recibir el pase entre líneas. Debe ser un apoyo para el mediocentro defensivo (Busquets o Rodrigo) en la construcción. De esta forma, el equipo encuentra una opción más para salir con el balón controlado. Con Xavi, en cambio, está más acostumbrado a incrustarse casi como mediapunta en este tipo de acciones, para recibir la pelota superando líneas de defensivas del rival. La misma norma se aplica para Pedri, aunque del canario desde un primer momento encandiló al seleccionador por su facilidad para asimilar los conceptos tácticos. Uno que entiende todo esto a la perfección es Koke, ya que en el Atlético juega más retrasado que Pedri y Gavi en el Barça. De ahí que sea fijo a pesar de que llegó muy justo por culpa de una dolencia muscular. Con Gavi el trabajo está siendo más laborioso, pero Lucho entiende que su juventud (18 años) obliga a tener con él una paciencia que no se ha aplicado con otros centrocampistas más veteranos que han desaparecido de las convocatorias.

Luis Enrique da instrucciones a Gavi durante un encuentro. Getty
Luis Enrique da instrucciones a Gavi durante un encuentro. Getty

Tal es el nivel de detalle que en algunas sesiones de vídeo Luis Enrique ha llegado a corregir posicionamientos de apenas medio metro en jugadas concretas. Esto puede verse como un problema por el peligro de saturar a los futbolistas con demasiada información, pero en el caso de la Selección pasa todo lo contrario porque el técnico utiliza mensajes muy directos, sin alargar las charlas con contenidos prescindibles.

Presión tras pérdida

¿Cómo no puede ir algún delantero que duplica en cifras goleadoras a otros convocados? Para Luis Enrique, la explicación es sencilla: entender la presión tras pérdida. Este concepto va mucho más allá de la implicación defensiva de un futbolista. No es correr, sino saber cómo correr. Ahí está el secreto de que internacionales como Sarabia, Ferran, Morata o Dani Olmo sean innegociables desde hace tanto tiempo independientemente del protagonismo que tengan en sus equipos. Son cuatro ejemplos perfectos de jugadores que han sabido comprender la idea del seleccionador.

Voces de la RFEF ponen un ejemplo claro: "¿por qué Busquets parece más joven en la Selección que en el Barça?". La respuesta se encuentra en la pizarra de Luis Enrique: está más arropado porque la presión de los atacantes es mucho más coordinada. Queda menos expuesto, con pocas jugadas en las que se tenga que medir a campo abierto contra futbolistas más rápidos que él. Y, en ese sistema, Busquets regresa siempre a su mejor versión.

Jugadas cuidadas al milímetro

"Estos torneos se ganan por detalles". Es una frase que va a aparecer en casi cualquier conferencia de prensa en la que le pregunten a un seleccionador de una de las favoritas por los secretos para ganar el Mundial. Un tópico que Luis Enrique convierte en realidad: hasta la presión en un saque de banda es fundamental para él. Cada acción está preparada y analizada concienzudamente, con la intención de que el equipo se mueva como un acordeón cuando toca recuperar la pelota. Cuidar esas acciones menores significa que la balanza de esos pequeños detalles que decantan partidos caiga de tu lado…

Algunos futbolistas que han dejado de contar para el seleccionador asturiano pecaron de descuidar acciones que a priori no parecen decisivas en un partido. El técnico, que fue futbolista antes que entrenador, intenta ser paciente y explicar sus conceptos en reuniones individuales. Sin embargo, cuando ve falta de interés en un jugador por atender a sus correcciones, la puerta se cierra para él. Porque, recuerden el primer capítulo de esta serie: "el grupo está por encima de todo".